sábado, 31 de octubre de 2026

En un acto salmantino singular: la tradición del Mariquelo


He asistido esta mañana en Salamanca a un acto muy singular de la ciudad: la subida por parte del Mariquelo  a lo alto de la torre de la Catedral Nueva cada 31 de octubre. Un personaje y una tradición que se han mantenido de una manera casi ininterrumpida desde 1756 como consecuencia del terremoto de Lisboa del año anterior. Para conocer más detalles, invito a leer con detenimiento el artículo "La tradición del Mariquelo en Salamanca", que publicó en mayo pasado mi hermano Juan Miguel en su cuaderno Valdelageve. Paraíso natural. He aquí como empieza el artículo:

"Como consecuencia del enorme terremoto de Lisboa, acaecido el 1 de noviembre de 1755, la torre de las campanas de la Catedral Nueva de Salamanca, oficialmente llamada Catedral de la Asunción de la Virgen, quedó dañada. Para salvarla se cubrió de piedras en sus paredes laterales, amén de reforzarse con otras medidas en el interior. El Cabildo Catedralicio encomendó a los 'Mariquelos', como se conocía a la familia que en vivía en el edificio catedralicio, la tarea de que uno de sus miembros subiera cada año hasta lo más alto de la torre, con el fin de revisar la inclinación de la misma, ya que había quedado algo dañada. Y así lo estuvieron haciendo cada 31 de octubre, año tras año, hasta 1976, cuando Fabián Mesonero Plaza fue el último 'Mariquelo' auténtico que realizó la ascensión.

En 1985 el salmantino Ángel Rufino de Haro tomó la decisión de volver a subir, pero en este caso vestido de charro y acompañado de la gaita y el tamboril. De esa manera, encima de la bola y sujetándose a la veleta, pudo tocar una charrada y soltar una paloma, a la vez que daba las gracias a Dios por todos los que le han solicitado súplicas y pedía la paz.

Esta gesta completa la llevó a cabo durante 23 años consecutivos hasta el año 2008, ya que en octubre de 2009 recibió una notificación del Cabildo para que no completase por el exterior el tercer tramo de la ascensión, que era el último. Tal como expresó, se recortaba 'el trayecto para seguridad hacia mí', añadiendo un '¡todo es respetable!'”.


Fue precisamente mi hermano quien me informó ayer de la celebración del acto y allí he estado presenciando algunos de sus pasajes. Gracias a la megafonía el propio Ángel Rufino del Haro nos ha estado informando de los diferentes pasos que iba dando en su ascensión. Incluyendo, por supuesto, la suelta de una paloma, símbolo de la paz, que desde 2009 se hace desde el ventana de la última planta de la torre, donde está colocada la campana conocida como María de la O.
Y a través de las imágenes que grabé, puede verse ese momento tan simbólico como bonito.


Lo que le siguió fue un desfile de músicos, con sus gaitas y tamboriles, y de danzantes, con sus castañuelas, hasta llegar a la Plaza Mayor.



(Imágenes: la segunda y la cuarta son de Juan-Miguel Montero Barrado).