Fue en 2015 cuando la figura de José María Pemán volvió a salir a la palestra, después que el pleno del Ayuntamiento de Jerez de la Frontera decidiera retirar el busto del escritor situado en el Teatro Villamarta de la ciudad. Por ese motivo escribí el artículo "¿Fue Pemán fascista, misógino y asesino?" (también publicado, entre otros, en el diario digital Rebelión), en el que mostraba mi apoyo a esa decisión y argumentaba los motivos por los que lo hacía.
Con anterioridad al inicio de la Guerra Española José María Pemán se mostró como un intelectual monárquico, de corte autoritario y católico integrista. Eso supuso que apoyara la dictadura primorriverista y que luego mostrara su oposición a la II República. Iniciada la guerra en julio de 1936, apoyó desde el primer momento al bando sublevado. Y así se expresó al poco del golpe militar desde los micrófonos de Radio Jerez:
"Una guerra, que por dura que sea, yo os digo que era necesaria y conveniente (...). La idea de turno político ha sido sustituida para siempre por la idea de exterminio y de expulsión, única válida frente a un enemigo que está haciendo en España un destrozo como jamás en la Historia nos lo causó ninguna nación invasora".
En octubre asumió la presidencia de la Comisión de Cultura y Enseñanza, que tenía por entonces rango de ministerio, y en 1937 se afilió a FET y de las JONS. Desde la citada Comisión ordenó, entre otras cosas, todo lo referente a la depuración de buena parte del personal docente en todos sus niveles. De una instrucción de octubre de 1936, y firmada por él, salieron palabras como éstas:
“Es necesario garantizar a los españoles, que con las armas en la mano y sin regateos en los sacrificios y sangre salvan la causa de la civilización, que no se volverá a tolerar, ni menos a proteger y subvencionar, a los envenenadores de! alma popular primeros y mayores responsables de todos los crímenes y destrucciones que sobrecogen al mundo y han sembrado de duelo la mayoría de los hogares honrados de España”.
"Y este que nace es año milenariode espantoso terror. El viejo duelode la Nada y el Ser, como en el cieloantes del Tiempo, como en el Calvarioen mitad de las horas, ha encendidosu batalla de nubes y de estrellas.Se desatan las fuentes de los males.Tornan, crujientes, las elementalespotencias a sus duelos y querellas.El año es de porfíasy es de muerte su signo,quieren tapar como en lejanos díaslas alas puntiagudas del Malignolos ojos de jacinto del Mesías.(...)
Se da tierra a los huesos de Monte Arruit. Es la hora
de los nuevos romances y del épico afán.
La sonrisa de Franco se adelanta a la aurora:
y la mañana dora su espada en el Uisán.
(...)
Así gritan, al fondo de la calleja oscura,
los bramidos de las fieras,
de mil hombres borrachos de locura
y mil sucias rameras,
en furia de sexo hambriento y sin ternura.
(...)'A ti te toca España';ha escrito con palabra de trueno el Señor.La gran lección de España fue aquella de sentarsesobre las piedras milenarias ylas tumbas: y estarse allí consigo mismo y Dios.
Y ahora este Viejo Mundo del Occidente, empiezaa embridar sus corceles, y a darle la razón.
El César se sentado bajo el arco de Tito,el Füher se ha metido por las selvas adentro.(...)
Libertad y Realeza; Jerarquía entre hermanos;
cetro florido en rosas… ¡eso es ser español!".
Las reacciones sobre la sentencia del TSJA no se han hecho esperar. Desde la derechona, como es lógico, sienten satisfacción. Desde la izquierda, sin embargo, se habla de una judicatura que actúa con parcialidad, de escándalo, de mirar para otro lado...
Y por mi parte, me quedo con lo que escribí en 2015:
"Decir que José María Pemán fue un fascista, teniendo en cuenta su participación activa en el bando sublevado durante la Guerra Civil y, al menos, durante los primeros años de la postguerra, resulta evidente. Decir que fue misógino, tampoco resulta errado. ¿Y asesino? Lo que no se puede hacer es negar la responsabilidad que tuvo como partícipe de las decisiones políticas desde su puesto de miembro de la Comisión Técnica del Estado y como propagandista de quienes provocaron esos años de plomo y sangre. Sobre sus méritos literarios, que cada cual los disfrute, si es que puede".
