
En mi casa de Barbate hay cuatro ediciones. Una, de mi mujer, de la conocida colección Austral de Espasa Calpe. Otra, de la colección Milenium que editó El Mundo. La tercera, de Planeta. Y la cuarta, aprovechando el quinto centenario de la obra, la realizada por el Instituto Cervantes y publicada en 2004 (Galaxia Gutemberg / Círculo de Lectores / Centro de Estudios de Clásicos Españoles, Madrid), dirigida por Francisco Rico, con el trabajo de un equipo numeroso de investigadores y con diversas colaboraciones de personas renombradas del mundo de la Historia de la Literatura.
Durante mi estancia en Santiago de Compostela, aprovechando los descansos en el hotel donde pernoctábamos, pude leer El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de La Mancha. Se trata de un versión crítica en relación a ediciones anteriores, pero con la intención de subsanar errores y equívocos que habían ido deteriorando la obra de Cervantes. Según nos cuenta el propio Francisco Rico la primera edición de El Quijote, a la que se refiere como princeps y que data de 1604, tuvo numerosas erratas, más de las normales, que fueron subsanadas en parte en la segunda edición, de 1605, a la vez que el propio autor introdujo algunos añadidos, en especial la historia que trata del hurto del asno de Sancho. Esto, sin embargo, acarró otro problema, pues se hizo mal, al interpolar la historia en un lugar inadecuado. Cuando se publicó la segunda parte de El Quijote, desapareció dicha referencia, quizás, como dice el propio Francisco Rico, por voluntad del propio Cervantes. Desde entonces, aunque no sólo por eso, se ha producido un cúmulo de variaciones de todo tipo que en la edición de 2004 del Instituto Cervantes se ha intentado poner orden, corrigiendo lo necesario o señalando diversas situaciones problemáticas.
Como tengo limitaciones en esto de trabajar en el blog, lo dejaré por hoy. Ya buscaré otro momento para proseguir.
(Imagen: Don Quijote y Sancho, dibujo de Pablo Picasso)