El miércoles pasado asistí en Conil a un acto político que tenía como cabecera en el cartel a Antonio Maíllo. Además de coordinador federal de IU, también es el candidato de la coalición Por Andalucía, renovada de cara a las elecciones que se van celebrar en el verano en nuestra comunidad. Antes de que interviniera, lo hicieron también Anabel Moreno, coordinadora local de IU en Conil; Esperanza Gómez, que es en la actualidad parlamentaria andaluza y forma parte del Movimiento Sumar; y David Tamayo, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Conil.
No pretendo hacer una crónica de lo que allí se habló. Pero sí recordar algunas cosas que considero importantes. Como el hecho de que el municipio elegido no lo fuera al azar: desde 1995 IU ha ganado ininterrumpidamente todas las elecciones municipales, pese a que desde 2023 el gobierno local esté en manos de una coalición de grupos de derecha. El propio Maíllo dijo que "volver a Conil me recuerda para qué estamos en política: para arremangarnos y gobernar al servicio de la gente". O que el proyecto que encabeza de cara al verano tenga como objetivo "generar esperanza en el futuro". O su reiterada defensa de los servicios públicos, como la educación o la sanidad, frente al deterioro que están sufriendo con el proyecto privatizador puesto en marcha por el PP desde que a finales de 2018 se hiciera con las riendas del gobierno autonómico.
Maíllo supo defender algunas de las medidas tomadas por el Gobierno, poniendo como ejemplo el aumento del salario mínimo o los avances en materia laboral, pero no dudó en criticar las resistencias del PSOE a la hora de encarar el problema de la vivienda. Y no dudó en advertir del riesgo que está suponiendo para la democracia y la justicia social el avance de la derecha y la ultraderecha. En España y en el mundo. Por eso habló de la necesidad de aunar los esfuerzos y coordinar el mayor número de grupos políticos de la izquierda.
El acto, que tuvo lugar en la Nave de la Sal, dentro del espacio cultural de La Chanca, contó con una afluencia numerosa de personas. Allí estuvimos gente de Barbate y me reencontré con mucha gente conocida, principalmente de Conil, pero también de Puerto Real, Vejer o Benalup-Casas Viejas. Y hasta pude charlar brevemente con el propio Antonio Maíllo.
