martes, 3 de febrero de 2026

La Luna llena en la poesía



Luna llena en Semana Santa

Denso, suave, el aire
orea tantas callejas,
plazuelas, cuya alma
es la flor del naranjo.

Resuenan cerca, lejos,
clarines masculinos
aquí, allí la flauta
y oboe femeninos.

Mágica por el cielo
la luna fulge, llena.
Luna de parasceve.
Azahar, luna, música,

Entrelazados, bañan
la ciudad toda. Y breve
tu mente la contiene
en sí, como una mano

amorosa. ¿Nostalgias?
No. Lo que así recreas,
es el tiempo sin tiempo
del niño, los instintos

aprendiendo la vida
dichosamente, como
la planta nueva aprende
en suelo amigo. Eco

que, a la doble distancia,
generoso hoy te vuelve,
en la leyenda, a tu origen.
Et in Arcadia ego.

(Luis Cernuda)


Son de negros en Cuba

Cuando llegue la luna llena iré a Santiago de Cuba,
iré a Santiago,
en un coche de agua negra
iré a Santiago.
Cantarán los techos de palmera
iré a Santiago.
Cuando la palma quiere ser cigüeña,
iré a Santiago.
y cuando quiere ser medusa el plátano,
iré a Santiago.
Iré a Santiago
con la rubia cabeza de Fonseca.
Iré a Santiago.
Y con la rosa de Romeo y Julieta
iré a Santiago.
Mar de papel y plata de monedas.
Iré a Santiago.
¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas!
Iré a Santiago.
¡Oh cintura caliente y gota de madera!
Iré a Santiago.
Arpa de troncos vivos. Caimán. Flor de tabaco.
Iré a Santiago.
Siempre he dicho que yo iría a Santiago
en un coche de agua negra.
Iré a Santiago.
Brisa y alcohol en las ruedas,
iré a Santiago.
Mi coral en la tiniebla,
iré a Santiago.
El mar ahogado en la arena,
iré a Santiago
Calor blanco, fruta muerta,
iré a Santiago.
¡Oh bovino frescor de cañavera!
¡Oh Cuba! ¡Oh curva de suspiro y barro!
Iré a Santiago.

(Federico García Lorca)


Luna llena

¡Luna llena, luna llena
Tan oronda,
tan redonda,
en esta noche serena!

Alegre luna de marzo
tras el azul de la sierra,
tu eres un panal de luz
que labran blancas abejas.
Sobre los pinos del monte,
madona, sobre la piedra
del áspero Guadarrama,
miras mi ventana abierta.

Yo te veo, clara luna
siempre pensativa y buena,
con tus tijeras de plata
cortando el azul en vendas
o hilando la seda fina
de tus gusanos de seda.

Tu y yo, silenciosamente,
trabajamos, compañera,
en esta noche de marzo,
hilo a hilo, letra a letra
¡con cuanto amor! mientras duerme
el campo de primavera!

(Antonio Machado)


Luna llena

Fuera del mundo, ausente,
mellada contra andamios,
has nacido otra noche
con tus venas azules,
igual que un globo inflado,
luna llena.
Globo inflado te llamo,
otros rostro de muerta,
nave, farol, pandero,
o blanca rebanada
o novia o meretriz
te llamaron por turno.
A tu luz se acogieron deslumbrados,
tristes y balbucientes
los poetas,
frioleros y turbios,
estremecidos, los enamorados.

Te invocaron sin tregua
a lo largo de un río subterráneo
de palabras marchitas
que viene desde Safo y Rosalía
a morir en mi boca.

Jugamos a invocarte,
levantamos antorchas de mentira
que sólo manosean tu vestido de tul.
Y tú, intacta y desnuda,
te escapas, luna llena,
subiendo apenas perceptiblemente,
navegando la noche con oblicuo reflejo,
como si nos oyeras, como si nos miraras.

Nadie te alcanzará,
ni por tu hueco abierto a incógnitos paisajes
ha atravesado nadie.
Tú rozas con tu luz la otra ladera.

(Carmen Martín Gaite)


Noche de luna llena

Noche blanca en que el agua cristalina
duerme queda en su lecho de laguna
sobre la cual redonda llena luna
que ejército de estrellas encamina

vela, y se espeja una redonda encina
en el espejo sin rizada alguna;
noche blanca en que el agua hace de cuna
de la más alta y más honda doctrina.

Es un rasgón del cielo que abrazado
tiene en sus brazos la Naturaleza;
es un rasgón del cielo que ha posado

y en el silencio de la noche reza
la oración del amante resignado
sólo al amor, que es su única riqueza.

(Miguel de Unamuno)