15 años de prisión ha sido la condena. Para Hugo Sánchez, Raúl Jofré, Edwin Dimteri, Nelson Haase, Ernesto Bethke, Juan Jara, Hernán Chacón y Patricio Vásquez. Y 5 años, para el encubridor, Rolando Melo. Sólo queda un militar, Pedro Barrientos. Vive desde hace años en EEUU, donde huyó cuando empezó a verse en peligro. Y donde logró adquirir la nacionalidad. Para sentirse más protegido, claro. Dos años lleva retrasando su extradición a Chile, pese a haber sido condenado en 2016 por un jurado de Florida.
Intentaron acabar con su canto. Se dice que le dijeron mientras sufría su calvario: "Canta ahora... a ver si ahora cantas, huevón". Fue un acto de la cobardía propia de los verdugos. Pero su voz ha seguido resonando. También, sus canciones.. Su muerte, tan turbulenta como la de miles de chilenos y chilenas, no puede remediarse, pero ha de servirnos para disponer del "derecho de vivir en paz". Nos lo cantó en una de sus canciones.