Para la fiscal la trama se basó en una organización montada específicamente para delinquir, "una actividad duradera de una organización con un mecanismo para obtener fondos públicos a cambio de sobornos". El enriquecimiento de las personas acusadas fue producto del abuso realizado sobre las funciones públicas, viciando "los procedimientos de contratación". Sobre la caja B del PP considera que ha quedado "plena y abrumadoramente acreditada". Y refiriéndose al ayuntamiento de Majadahonda, "Existen sobradas pruebas de que el PP se ha beneficiado de la actividad delictiva en el Ayuntamiento de Majadahonda; el PP, no el grupo municipal".
Pues bien, un asunto tan grave, que coincide en lo fundamental con tantos otros casos donde el PP como partido y numerosos cargos públicos u orgánicos se han visto beneficiados de una manera fraudulenta, parece como si hubiera perdido actualidad. Los medios de comunicación han dejado de llenar las proximidades,
los pasillos y la sala de la Audiencia Nacional. Los noticiarios y los medios escritos han tratado la noticia como una más, si es que no la han disimulado o escondido.
Lo hecho por estos patriotas del dinero para provecho propio a costa de las arcas públicas, que se envuelven en su bandera y no paran de repetir lo del cumplimiento de la legalidad, no merece la atención debida. Están consiguiendo su propósito: salir de rositas del trance. Veremos a ver qué pasa.