viernes, 10 de noviembre de 2023

La sonrisa de Antonio Oliva Ramírez, una de las víctimas mortales de la represión fascista


Entre las víctimas mortales de la represión fascista habida en Barbate, que hemos contabilizado hasta ahora en 12 personas, de 5 no conocíamos su imagen. Ahora conocemos una más, después que haya recibido dos fotografías de Antonio Oliva Ramírez, al que conocían como "el Nene". Nos siguen quedando, sin embargo, las imágenes de Juan Porta Crespo, Francisco Domínguez Benítez, José Melero Ladrón de Guevara y José Utrera Rivera. 

Hace unos días recibí la llamada de Antonio Aragón Fernández, que había recibido la visita de Antonia Oliva Ramírez, que se presentó como la hermana menor de Antonio y estaba interesada por conocer mi libro Fascismo y represión en Barbate durante la guerra y la postguerra. Al cabo de dos días contacté telefónicamente con ella, que me recibió en su casa. Estuvimos charlando durante un rato, cercano a la hora y media, y nos intercambiamos varias cosas. Yo le entregué mi libro, en su segunda edición, y algunos documentos impresos del sumario que instruyeron contra su hermano y que se conserva en el Archivo Militar Territorial número 2 de Sevilla. Y ella me facilitó una fotografía, quizás de cuando tenía unos 18 años, y la cartilla de inscripción como marinero, expedida cuando apenas tenía 15 años.

Estamos ante hallazgo importante en lo simbólico y, si se quiere, en lo sentimental. Porque lo es el poder conocer, por fin, el rostro de una persona desaparecida, de la que, según las fuentes documentales, se perdió su pista a partir del 12 de septiembre de 1936. El mismo día que fue entregado a la autoridad gubernativa para su traslado desde la cárcel de Cádiz a la de El Puerto de Santa María, a donde nunca llegó. Nada nuevo en el procedimiento utilizado contra otras víctimas mortales. En el caso de las de Barbate, ocurrió, que sepamos, con Francisco Utrera Rivera y Francisco López Ramírez, quienes, en un recorrido a la inversa, salieron el día 16 de febrero de 1937 desde la cárcel de El Puerto hacia la de la capital, a donde nunca llegaron. Del segundo tenemos constancia documental de que fue fusilado y enterrado dos días después en el cementerio de El Puerto. Pero del primero, no, aunque sospechamos que corrió la misma suerte.

Antonio Oliva Ramírez era muy joven cuando fue detenido a finales de 1936 y finalmente fusilado en julio: tenia 19 años. Su detención se produjo en Vejer de la Frontera, mientras compraba en un quiosco, bajo el pretexto de haber hecho unos comentarios sobre unas explosiones habidas en Tarifa. Fue recluido en la cárcel municipal y al cabo de unos días se vio involucrado junto a Francisco Tato Anglada y Juan Porta Crespo en un episodio por haber realizado comentarios contra el Ejército, el "Glorioso Movimiento Nacional" y la Falange. Los tres fueron enviados el 29 de julio a Cádiz y el 31 se empezó a instruir la misma causa, la número 86, por parte del juez instructor Cipriano Briz González. La acusación, el "presunto delito de insulto palabra al Ejército". En la instrucción, además, se fueron añadiendo los cargos correspondientes a cada uno de los acusados. El día 13 de agosto el juez decidió la puesta en libertad de Antonio Oliva Ramírez, por considerar que los motivos por los que había sido detenido en Vejer de la Frontera, relativos a las explosiones habidas en Tarifa, se correspondían a la realidad, pero la comandancia militar de Cádiz revocó esa decisión. Y en la cárcel de Cádiz permaneció hasta el fatídico 12 de septiembre, cuando, perdida su pista, se tomó la decisión de acabar con su vida.

Hoy he hecho pública por primera vez la imagen Antonio Oliva Ramírez en el acto celebrado en la pedanía barbateña de San Ambrosio. En poco publicaré un artículo más extenso sobre su vida y, de una manera especial, sobre ese calvario que sufrió en algo menos de dos meses. Por ahora, al menos, hemos recuperado su imagen y, en ella, esa sonrisa que, según su hermana Antonia, casi era permanente.