domingo, 13 de agosto de 2017

En Irlanda: Galway y La igualdad emergente, de John Behan

Es Galway una ciudad de vocación marina. Orientada al oeste, frente al océano Atlántico, ocupa el vértice de la bahía que lleva su nombre. Sus gentes han sabido convivir con ese gigante de agua que, pese a su ferocidad, le ha dado recursos para sobrevivir, como puede verse en la lucha titánica de Los hombres de Aran, el célebre documental filmado en los años treinta del siglo pasado. Un océano que también le ha ofrecido poder relacionarse con gentes de otros lugares, marineros en su mayoría, que han ido recalando en sus puertos a lo largo de los siglos después de haber obtenido el premio a su esfuerzo. Entre ellos estaban los marineros españoles y de su protagonismo existe como muestra el arco nominado como tal. 

Pasear hoy por las calles del centro de la ciudad es hacerlo por un enjambre de gentes de todas partes que van y vienen por sus calles, que se deleitan del colorido de las casas, de la comida y la cerveza de sus bares y restaurantes, y de la música que se oye en cualquier rincón. Al otro lado del río Corrib, algo más alejada del centro y en lo que fue la antigua cárcel, se construyó hace medio siglo una nueva catedral, que, como tantos templos repartidos por todo el país, peca de originalidad en el afán de fundir los excesivo y lo repetitivo. Un pastiche que tiene enfrente, junto al río, una sencilla, pero llena de fuerza, escultura que lleva el nombre de La igualdad emergente, realizada por el artista dublinés John Behan. Un canto a la liberación de las mujeres, a la igualdad por construir, al esfuerzo que se requiere para conseguirla, a un anhelo de justicia.