lunes, 20 de diciembre de 2021

Gabriel Boric, presidente de Chile

La victoria holgada de Gabriel Boric (55'9%) frente a José Antonio Kast (44'1%) en las elecciones presidenciales de Chile, con un margen de unos 12 puntos, no sólo ha supuesto el acceso a la máxima institución del país del candidato de la izquierda, sino también la derrota de quien representaba en toda su dimensión la herencia del pinochetismo. De esta manera, con una Convención Constituyente favorable a la remodelación del marco jurídico-político y un ejecutivo progresista, el camino de un Chile que se abra hacia un horizonte más igualitario en todos los aspectos y más respetuoso con la naturaleza resulta más claro. Las dificultades vendrán de las dos cámaras legislativas, renovadas el pasado 19 de noviembre, que tienen una composición muy fragmentada y una correlación inestable entre los diferentes bloques. Peor hoy, por encima de todo, se ha conseguido el objetivo de obtener la presidencia del país en la persona de Gabriel Boric, frenando al ultraderechista Kast y el peligro que conllevaba.      

sábado, 18 de diciembre de 2021

El PCE durante la Transición: el eurocomunismo y sus límites


El PCE en el choque entre dos proyectos: reforma del régimen o ruptura democrática

Tras la muerte de Luis Carrero Blanco, su sustituto al frente del gobierno, Carlos Arias Navarro, inició una tímida apertura en 1974, dentro de lo que se denominó como “Espíritu del 12 de febrero”. Con ella se abría la posibilidad de legalizar asociaciones políticas que respetaran los principios del régimen. La reacción  contraria de los sectores más inmovilistas y el deterioro de la salud de Franco aumentaron las disputas internas. Surgieron, así, dos tendencias: la inmovilista, a la que también se conoció como el “búnker”, y la aperturista.

En la oposición la actividad política se fue intensificando en todos los frentes, aumentando las movilizaciones de diverso tipo (manifestaciones, huelgas, encierros…) e incluso las acciones armadas  por parte de algunos grupos (ETA, FRAP...). La formación de la Junta Democrática en verano de 1974, mientras Franco sufría un grave episodio de flebitis, supuso un importante movimiento táctico del PCE, al conseguir aunar a una parte de la oposición. El PSOE, por su lado, cuasi desaparecido durante la dictadura, dio un paso hacia la renovación cuando en octubre del mismo año, en el Congreso de Suresnes, la vieja dirección fue sustituida por Felipe González y su gente. En junio de 1975 consiguió aunar a otra parte de la oposición a través de la Plataforma de Convergencia Democrática.

Tras la muerte de Franco en noviembre de 1975 y el acceso inmediato al trono de Juan Carlos I se vivieron intensos y acelerados acontecimientos políticos. Debilitados los sectores inmovilistas del régimen, la confrontación principal se dio entre dos grandes proyectos políticos: la reforma del régimen y la ruptura democrática. Lo primero fue la vía escogida por los sectores aperturistas del régimen y consistía en partir de la legalidad para ir reformando las leyes e instituciones de una manera progresiva hasta conformar otro régimen más abierto y plural. Lo segundo lo defendían las dos plataformas unitarias surgidas entre 1974 y 1975, que estaban integradas por una amalgama de grupos comunistas, socialistas, liberales, democristianos, nacionalistas y hasta los sindicatos CCOO y UGT. Sus objetivos comunes eran, sobre todo, acabar con las instituciones franquistas, conceder la amnistía, convocar unas elecciones libres y permitir la autonomía de los territorios que lo demandasen. En marzo de 1976, incluso, llegaron a confluir en Coordinación Democrática.

Si las movilizaciones fueron el factor principal de desgaste del gobierno de Arias Navarro, que además hizo gala de una elevada violencia represiva, la sustitución de éste por Adolfo Suárez en julio de 1976 supuso un cambio en la situación. Suárez aceleró el proceso de reforma, tejió una red de acuerdos oficiosos y unilaterales con los grupos de oposición más moderados y consiguió institucionalizar el fin del régimen franquista a través de la ley para la Reforma Política, ratificada en diciembre de 1976 a través de un referéndum en el que no se dio opción a la oposición de realizar su campaña con libertad. Mientras tanto, en las entretelas, actuaban desde el exterior fuerzas poderosas: la socialdemocracia europea, en especial la alemana, y EEUU, a través de la CIA. Temían lo que estaba ocurriendo en Portugal, donde el rumbo de la Revolución de los Claveles, iniciada en abril de 1974, no estaba gustando, dada el fuerte protagonismo desarrollado por el PCP y los sectores más radicalizados del ejército. De ahí que se buscase para España una transición controlada.

El PCE y el eurocomunismo 

Durante esos años se fue conformando entre los partidos comunistas europeo-occidentales una tendencia a la que se denominó con el término de eurocomunismo. Tuvo en el PCI, el más votado en occidente y la segunda fuerza política del país, y el PCE como principales impulsores, y contó con el tímido apoyo de PCF, también la segunda fuerza  francesa en votos. El eurocomunismo era congruente con lo que desde años atrás venía haciendo el PCI y, a la vez, con las intenciones del PCE, una vez que hubiera sido derrocada la dictadura franquista. El objetivo, en fin, era llegar al socialismo desde el modelo de democracia occidental o, en palabras del mensaje utilizado en España, el "socialismo en libertad". A su vez, esa nueva vía supuso un alejamiento con respecto al modelo existente en la URSS y sus países aliados. La denuncia de lo ocurrido en Checoslovaquia en 1968 ya había marcado un momento importante en ese sentido.

En 1975 Enrico Berlinguer y Santiago Carrillo, reunidos en Livorno, cuna del PCI,  anunciaron la nueva vía y dos años después, en marzo y ya con George Marchais,  del PCF, Madrid fue el escenario de la presentación del proyecto eurocomunista. Fue anunciado como la adaptación del proceso revolucionario en los países de capitalismo avanzado. El propio Carrillo fue el autor del libro Eurocomunismo y estado, publicado el mismo año. En otoño se desplazó a EEUU, donde se entrevistó con directivos del Departamento de Estado y pronunció una conferencia en la Universidad de Yale. Fueron unos hechos que lo catapultaron a la fama internacional, actuando, de alguna manera, como si fuera un estadista.

Todos estos movimientos de Carrillo dentro del PCE apenas tuvieron contestación interna, salvo la aparición de un pequeño sector, que se agrupó en torno a la OPI, que defendía sin fisuras el modelo soviético y los lazos con la URSS. 

La adecuación de la estrategia eurocomunista en el contexto de la transición española

La situación cambiante que se dio en España hizo que el PCE profundizase en un proceso de mayor moderación. En octubre de 1975 se expresó políticamente en lo que se conoció como el Pacto por la Libertad, donde se anunciaba la conquista de espacios de libertad, a la vez que se tendía a no radicalizar las movilizaciones. Un año después, temeroso de verse descolgado, después que el PSOE y los grupos conservadores del nacionalismo catalán y vasco fuesen siendo tolerados y legalizados, la dirección del PCE acordó dar un paso más. Después de unos contactos previos entre los entornos de Carrillo y Suárez, en una entrevista secreta celebrada entre ambos a principios de 1977 se acordó un pacto de hondo calado: la legalización a cambio de la aceptación de la monarquía. Previamente tuvieron lugar dos hechos: uno fue la escenificación en diciembre de la detención, breve, de Carrillo, que fue respondida con protestas callejeras, pero sin altercados ni detenciones; el otro ocurrió en enero, durante el funeral de las cinco víctimas de Atocha, militantes del PCE y CCOO, asesinadas por un grupo fascista, y que permitió al PCE demostrar su capacidad de movilización y organización de las numerosas personas que desfilaron por las calles de Madrid.  

Conseguida la legalización a principios de abril, no sin la estratagema por parte  del gobierno de hacerlo durante el corazón de la Semana Santa, para desorientar  a los sectores militares que se oponían, se cerraba el círculo de la reforma. El gobierno de Suárez, pues, representó el intento más atrevido por controlar el proceso de reforma, tras el fracaso de Arias Navarro un año antes. Atraer al PCE, para integrarlo definitivamente en el proceso, fue una gran oportunidad política que los reformistas del régimen concluyeron con éxito.

Convocadas las elecciones para el 15 de junio, se dio una intensa carrera de cara a acumular el mayor número de fuerzas. Desde la dirección del PCE, confiada en el prestigio adquirido en su lucha contra la dictadura y los movimientos de su secretario general en el ámbito internacional, decidió presentarse por sí solo. Hizo caso omiso a los ofrecimientos hechos por otros grupos comunistas para formar un frente electoral, rompiendo con la práctica unitaria que había puesto en práctica desde febrero de 1936, cuando formó parte del Frente Popular. Los resultados electorales de junio, sin embargo, fueron decepcionantes para el PCE, bastante lejanos de los obtenidos por el PSOE y no alcanzando siquiera el 10% de los votos. Sólo en Cataluña el PSUC tuvo mayor relevancia, superando la media española, duplicándola, pero también alejado de los resultados obtenidos por el PSC.     

Ese fracaso, sin embargo, no provocó una autocrítica en la dirección del PCE. Todo lo contrario, pues Carrillo intensificó los lazos con Suárez, líder de UCD y ya legitimado como jefe de gobierno al ser el partido más votado. De esa manera en octubre los dos líderes políticos auspiciaron la firma de los Pactos de la Moncloa, arrastrando a otros grupos políticos, y los sindicatos CCOO y UGT. El contenido de esos pactos supuso el compromiso por parte del gobierno de avanzar en la democratización, incluyendo la elaboración de una Constitución, y el aumento de los gastos sociales (educación, sanidad, pensiones, etc.), mientras que los grupos de izquierda y los sindicatos coadyuvaron a la moderación salarial, con el fin de reducir la elevada inflación. Esa práctica política fue conocida en su momento como consenso. 

La dirección del PCE confiaba en su capacidad de llevar la iniciativa en la nueva situación, ponía en valor su influencia social, tanto en el potencial que representaba CCOO como en el de otros ámbitos de la sociedad (movimiento vecinal, mundo de la cultura, etc.), y no perdía de vista la posibilidad de conformar un gobierno de coalición con la UCD de Suarez y el propio PCE como pilares. En el plano ideológico, en el Congreso de 1978 se decidió eliminar la etiqueta marxista-leninista, sustituida por la de marxista revolucionaria y en consonancia con el componente eurocomunista del que hacía gala.   

Después de la aprobación a finales de 1978 de la Constitución, que desde el PCE se valoró como un gran éxito, participando con ímpetu a través de la figura de Jordi Solé Tura, del PSUC, y ante la perspectiva de unas nuevas elecciones, después de las disensiones surgidas en la UCD, el PCE se propuso como reto conseguir lo que en 1977 no pudo. A su favor tenía el protagonismo político desarrollado en esos meses, con el añadido de su sentido de estado, el bajo perfil que había dado el PSOE e incluso el potencial de votos que podían provenir de los sectores de población más jóvenes, dado que la mayoría de edad se había rebajado constitucionalmente a los 18 años. 

Convocadas las elecciones generales para marzo de 1979, lo que se vio  acompañado para el mes siguiente con las municipales, los resultados apenas mejoraron para el PCE. En las primeras, con el 10'8% de los votos, tuvo un ligero aumento de punto y medio, con lo correspondiente en escaños. En las segundas las cosas fueron algo mejor, llegando al 13'1%, con buenos resultados en las zonas urbanas; la obtención de las alcaldías en Córdoba, en numerosos municipios industriales (Madrid, Barcelona, Asturias...) y en determinadas zonas rurales, sobre todo de Andalucía; y el acceso a los gobiernos municipales de buena parte del país, después del acuerdo habido entre los grupos de izquierda. 

Disensiones internas crecientes y rupturas en el partido

A  partir de 1979, después de los límites que se vieron en su influencia política, la estabilidad interna en el PCE y el PSUC, tanto en las direcciones centrales del estado y de los distintos territorios, como entre la  propia militancia, empezó a resquebrajarse. Surgieron tres sectores: el vinculado a Carrillo, los renovadores y los prosoviéticos. La primera de las desavenencias provino del enfrentamiento entre las dos primeras. En el sector renovador se puso en cuestión el liderazgo del secretario general y se querían cambios profundos, tanto en lo político como en lo organizativo. Se veía como una discordancia entre lo que consideraban como autoritarismo interno y la estrategia eurocomunista, de la que pedían un mayor grado de profundización. El primero de los enfrentamientos tuvo lugar en 1981 en Madrid, en el seno del grupo municipal de la capital. Luego se fue extendiendo a otros lugares, cobrando especial relieve en 1982 la decisión de la dirección vasca del PCE-EPK de unirse con Euskadiko Esquerra, un grupo proveniente del nacionalismo vasco, lo que fue rechazado por el sector carrillista. Durante esos meses los conflictos internos se fueron resolviendo por vía expeditiva, con las correspondientes expulsiones y/o salida de militantes del partido. 

Los problemas con el tercer sector tuvieron como escenario principal Cataluña. El  PSUC, aun siendo la segunda fuerza de la izquierda y la tercera de Cataluña, había obtenido los mejores resultados dentro del universo comunista: el 18'3% en las generales de 1977 y el 17'5% en las de 1979; el 20'3% en las municipales de 1979; y el 19'7% en las autonómicas de 1980. Pese a ello, acabaron aflorando tres sectores: el carrillista, el leninista y el prosoviético. En el Congreso de 1981 el primero salió derrotado, a la vez que se produjo un acuerdo entre los otros dos, que eligieron al leninista Francesc Frutos como nuevo secretario general.

A lo largo del año 1982 no cesaron los problemas internos, aunque esta vez la novedad estuvo en que provinieron en mayor medida del sector prosoviético. Fue en Cataluña donde en abril se produjo la escisión del Partit dels Comunistes de Catalunya, con Pere Ardiaca como secretario general. Pero el culmen tuvo lugar en octubre, tras la debacle del PCE en las elecciones generales, que supusieron un triunfo arrollador del PSOE con su 48'1% de los votos. El PCE obtuvo tan sólo el 4% de los votos, mientras en Cataluña el PSUC se quedó en el 4'6% y el PCC en el 1,4%.

Entre las consecuencias que tuvo el golpe de estado del año anterior, en febrero de 1981, estuvo la puntilla cuasi definitiva que recibieron los dos protagonistas principales del pacto reforma-ruptura de 1977, esto es, Suárez y Carrillo, pese al comportamiento digno que, junto al general Gutiérrez Mellado, habían mantenido frente a los guardias civiles dirigidos por Antonio Tejero.   

Con esos resultados Carrillo se vio obligado a dimitir, pero, lejos de aplacarse, los conflictos internos se multiplicaron. Con Gerardo Iglesias ya como nuevo secretario general, el PCE se fue desmoronando. Sus intentos por poner orden desde la pluralidad fracasaron por la actitud del sector ligado a Carrillo, cada vez más alejado de la nueva dirección, y los sectores prosoviéticos. En 1984 estos últimos, junto al PCC, formaron el PCPE, que eligió a Ignacio Gallego como secretario general. Y en 1985 se decidió la expulsión de Carrillo y su gente, que acabaron formando el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista.

El fin de la etapa del PCE durante la Transición y el arranque de lo que vino después

El gobierno del PSOE, con el balón de oxígeno de su abrumadora mayoría electoral y, sobre todo, parlamentaria, unido a una derecha españolista dividida, claramente derrotada y reducida a un tercio de los votos (AP, 26,4%; UCD, 6'8%; y el CDS de Suárez, 2'9%), abrió un nuevo panorama político en España. Junto a las medidas sociales puestas en práctica, que fueron mejorando los graves deficits heredados de la dictadura, completó la integración de país en los organismos del del mundo occidental, como fue la ratificación de la presencia en la OTAN y la incorporación a la CE, futura UE, todo ello en 1986. 

Y fue precisamente lo de la OTAN lo que abrió una oportunidad al PCE. La entrada  de España en la alianza militar se había  decidido en 1981, durante el gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo. Contó en el Congreso con una mayoría ajustada, proveniente de los grupos de la derecha españolista, catalana y vasca, pero tuvo el voto contrario del PSOE. Si bien con anterioridad su campaña contra dicha entrada ya se había basado en el lema ambiguo de "OTAN de entrada no", en las elecciones de 1982 defendió la celebración de un referéndum, que, una vez en el gobierno, fue dilatando. Fueron las movilizaciones, amplias y numerosas, lo que forzó su convocatoria, pero esta vez con un cambio de posición, dado que tanto el gobierno como el partido defendieron la permanencia en la alianza militar atlántica. 

El clima de oposición a la OTAN entre amplios sectores de la población y especialmente entre los grupos a la izquierda del PSOE y numerosos colectivos sociales llevó a la formación de plataformas unitarias, así como la convocatoria de crecientes movilizaciones y actos también unitarios. Incluso se fueron sumando algunos sectores minoritarios del PSOE, ligados a Izquierda Socialista, con Pablo Castellano a la cabeza. Convocado el referéndum para marzo de 1986, el  resultado, después de una campaña desigual y con una fuerte implicación del propio Felipe González, fue favorable a la permanencia (56'9% frente al 43'1% de los votos), remontando las estimaciones que se habían dado con anterioridad.

La principal consecuencia de lo ocurrido para el PCE fue la recuperación de la práctica unitaria perdida entre 1977 y 1982. Con Gerardo Iglesias pronto empezó a explorarse la posibilidad de aplicar en España la experiencia del PC portugués y su Coalición Unitaria Democrática. Pero fue en Andalucía donde se inició ese camino, cuando en 1984 se dio el punto de partida de Convocatoria por Andalucía, que tuvo a Julio Anguita, alcalde del Córdoba, y Felipe Alcaraz, secretario general del PCA, como principales valedores.  

Al poco de celebrarse el referéndum de la OTAN, y ante la convocatoria inmediata de unas nuevas elecciones generales, se anunció la formación de Izquierda Unida, integrada por el PCE, diversos grupos políticos de izquierda (PCPE, Izquierda Republicana, Partido de Acción Socialista, Partido Humanista, Federación Progresista, Partido Carlista, Colectivo Unitario de Trabajadores...) y personas que habían participado activamente en el movimiento anti-OTAN, en algunos casos miembros del sector renovador del PCE (Cristina Almeida, Javier Mohedano...). Los resultados de IU, con el 4'6% de los votos, fueron de nuevo magros, pero hubo una importante novedad con Andalucía como escenario y donde las elecciones  generales confluyeron con las segundas elecciones autonómicas. Mientras que en las primeras, con el 8'1%, IU estuvo por encima de la media española, en las segundas, con las siglas IU-CA y Anguita como candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, llegaron al 17'9%.

Lo ocurrido en Andalucía marcó un antes y un después en el PCE y en IU. En 1988 Anguita, el principal capital político del PCE, sería elegido nuevo secretario general del PCE, relevando a Iglesias, que un año después también dejaría la coordinación general de IU en la misma persona. Pero lo que vino a partir de ese momento pertenece a otra etapa de la historia de partido centenario. 


Bibliografía utilizada

Águila, Juan José (2001) El TOP. La represión de la libertad (1963-1977). Barcelona, Planeta.
Aguilera de Prat, Cesáreo R. (1988). “Balance y transformaciones del sistema de partidos en España (1977-1987)”, en Revista Española de Investigaciones Sociológicas, n. 42. Madrid, CIS, 1988.
Albiac, Gabriel (1976). El debate sobre la dictadura del proletariado en el Partido Comunista Francés. Anexo: El debate en España. Madrid, Ediciones De la Torre.
Albiac, Gabriel y otros (1977). Debates sobre eurocomunismo.  Madrid, Saida.
Alonso Zaldívar, Carlos (1980). “La transición a la democracia”, en Sesenta años en la historia del Partido Comunista de España, v. 8. Madrid, Fundación de Investigaciones Marxistas.
Amorós, Celia y otras (2002). La mujer en el franquismo y la transición española. Instituto de la Mujer/Centro de Documentación, Madrid, 19 de junio (www.mtas.es/mujer).
Andrade, Juan y Hernández Sánchez, Fernando (eds.) (2017). 1917. La revolución rusa cien años después. Madrid, Akal.
André-Bazzana, Bénédicte (2006). Mitos y mentiras de la Transición. Barcelona, El Viejo Top/Intervención Cultural.
Aróstegui, Julio (1982). La Transición (1975-1982). Madrid, Acento.
Autoría colectiva (1976). Programas económicos en la alternativa democrática. Barcelona, Anagrama.
Autoría colectiva (1995). Historia de la democracia. La aventura de la libertad. 1975-1995, 20 años de nuestra vida. Madrid, El Mundo.
Autoría colectiva (1996). Memoria de la Transición. Del asesinato de Carrero Blanco a la integración en Europa. Madrid, El País.
Autoría colectiva (2007). Crisis y descomposición del franquismo. Ayer. Revista de Historia Contemporánea, n. 68 (4). Madrid, Asociación de Historia Contemporánea/Marcial Pons. 
Basaburúa, José (sin fecha). “Los cristianos y el sindicalismo español en la segunda mitad del siglo XX”, en ARBIL, anotaciones de pensamiento y critica, n. 32 (http://www.arbil.org/(32)sind.htm).
Brabo, Pilar (1980). "Los orígenes del eurocomunismo", en  en Sesenta años en la historia del Partido Comunista de España, v. 9. Madrid, Fundación de Investigaciones Marxistas.
Buse, Michael (1984). La nueva democracia española. Sistema de partidos y orientación del voto (1976-1983). Madrid, Unión Editorial.
Caciagli, Mario (1986). Elecciones y partidos en la transición española. Madrid, CIS/Siglo XXI.
Camacho, Marcelino (1976). Charlas en la prisión. El movimiento obrero sindical. Barcelona, Laia.
Carrillo, Santiago (1965). Después de Franco, ¿qué? París, Editions Sociales.
Carrillo, Santiago (1977). Eurocomunismo y estado. Barcelona, Crítica.
Castellet, José Mª y Bonet, Lluis María (1976). Cuáles son los partidos políticos de Catalunya. Barcelona,  La Gaya Ciencia.
Cercas, Javier (2009). Anatomía de un instante. Barcelona, Mondadori.
Chacartegui,  Itziar y otros (1977). Aspectos políticos y económicos de la oposición. Málaga.
Chao, Ramón (1976). Después de Franco, España. Prólogo de Enrique Tierno Galván. Madrid, Felmar.
Claudín, Fernando (1977). Eurocomunismo y socialismo. Madrid, Siglo XXI.
Conte, Jesús (1977). Los partidos políticos al desnudo. Barcelona, De Gassó Lemos.
Cotarelo, Ramón (comp.) (1992). Transición política y consolidación democrática. España (1975-1986). Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas.
Doménech Sampere,  Xavier (2003). “El cambio político (1962-1976). Materiales para una perspectiva desde abajo”, EspaiMarx, 4 de marzo (www.moviments.net/spaimarx).
Doval, Gregorio (2007). Crónica política de la Transición. "El pasado no me ata". Madrid, Síntesis.
Efey, Geof (2003). Un mundo que ganar. La izquierda en Europa, 1850-2000. Barcelona, Crítica.
Erice, Francisco (2021). “Un siglo de comunismo en España: la historia de una lucha”, en infoLibre, 10 de noviembre (https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2021/11/08/un_siglo_comunismo_espana_126425_1026.html).
Estruch, Joan (2000). Historia oculta del PCE. Madrid, Temas de Hoy.
Fraguas, Rafael (2003). Espías en la transición. Secretos políticos de la España contemporánea. Madrid, Oberón.
Gallego, Ferran (2008). El mito de a Transición. La crisis del franquismo y los orígenes de la democracia (1973-1977). Barcelona, Crítica.
Garcés, Joan E. (2008). Soberanos e intervenidos. Estrategias globales, americanos y españoles. Madrid, Siglo XXI. 
García Castro, Eladio (1978). España, hacia un socialismo sin adjetivos. Madrid, Manifiesto. 
GOES (1976). CCOO, en Grupos Obreros de Estudios Sociales, n. 28. Madrid.
Grimaldos, Alfredo (2006). La CIA en España. Espionaje, intrigas y política al servicio de Washington. Madrid, Debate.
Hernández Sánchez, Fernando (2021). "Memoria y autorrepresentación de los comunistas", Mundo Obrero, 12 de noviembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=10838).
Iglesias, María Antonia (2005). La memoria recuperada. Lo que nunca han contado Felipe González y los dirigentes socialistas. Madrid, Santillana.
Jáuregui, Fernando y Vega, Pedro (1985). Crónica de antifranquismo (3). 1971-1975: Caminando hacia la libertad. Barcelona, Argos Vergara.
López Pintor, Rafael (1981). “Los condicionamientos socioeconómicos de la acción política en la transición democrática”, en Revista Española de Investigaciones Sociológicas, n. 15. Madrid, CIS.
López Pintor, Rafael (1981). “El estado de la opinión pública española y la transición a la democracia”, en Revista Española de Investigaciones Sociológicas, n. 13. Madrid, CIS.
Maravall,  José Mª (1985). La política de la transición. Madrid, Taurus.
Martínez Inglés, Anadeo (2001). 23-F. El golpe que nunca existió. Madrid, Foca. 
Medina, Francisco (1996). Las sombras del poder. Los secretos del CESID. Madrid, Espasa Calpe.
Mestre Campí, Jesús (dir.) (1997). Atlas de la transición. Barcelona, Península.
Míguez González, Santiago (1990). La preparación de la transición a la democracia en España. Zaragoza, Universidad de Zaragoza.
Molinero, Carme (ed.) (2006). La Transición, treinta años después. De la dictadura a la instauración y consolidación de la democracia. Barcelona, Península.
Montero Barrado, Jesús María (2018). “La izquierda radical durante la Transición. En busca de una explicación de la derrota política”, en Autoría Colectiva, Las otras protagonistas de la Transición. Izquierda radical y movilizaciones sociales”. Madrid, Fundación Salvador Seguí; https://drive.google.com/open?id=1PMlHIqrRreuVR5gy_sJ5HCIdHVIpgHh1.
Morán, Gregorio (1986). Miseria y grandeza del Partido Comunista de España. 1939-1985. Barcelona, Planeta.
Morodo, Raúl (1993). La transición política. Madrid, Tecnos. 
Negró Acedo, Luis (2006). El diario El País y la cultura de las elites durante la Transición. Madrid, Foca.
Pérez Díaz, Víctor (1979). “Elecciones sindicales, afiliación y vida sindical de los obreros españoles de hoy”, en Revista Española de Investigaciones Sociológicas, n. 6, abril-junio. Madrid, CIS.
Pérez-Díaz, Víctor (1996). España puesta a prueba. 1976-1996. Madrid Alianza.
Petras, James (1996). Padres-hijos. Dos generaciones de trabajadores españoles. El informe Petras completo, especial de la revista Ajoblanco, verano. Barcelona.   
Poulantzas, Nicos (1976). La crisis de las dictaduras. Portugal, Grecia, España. Madrid, Siglo XXI. 
Powell, Charles (2002). España en democracia, 1975-2000. Las claves de la profunda transformación de España. Madrid, Debolsillo. 
Rodríguez López, Emmanuel (2015). Por qué fracasó la democracia en España. La Transición y el régimen del ’78. Madrid, Traficantes de Sueños.
Romeu Alfaro, Fernanda (1994). El silencio roto. Mujeres contra el Franquismo. Oviedo.
Ruiz, Fernando y Romero, Joaquín (eds. (1977). Los partidos marxistas. Sus dirigentes/Sus programas. Barcelona, Anagrama.
Salas y otras (1999). Españolas en la transición. De excluidas a protagonistas (1973-1982). Madrid, Biblioteca Nueva.
Sánchez Rodríguez, Jesús (1977). Teoría y práctica democrática en el PCE (1956-1982). Madrid, FIM; http://www.fim.org.es/media/0/324.pdf.
Sanz Hoya, Julián (2021). "Un siglo de comunismo en España", Mundo Obrero, 12 de noviembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12240).
Sartorius, Nicolás (1977). El resurgir del movimiento obrero. Barcelona, Laia.
Sartorius, Nicolás y Alfaya, Javier (2002). La memoria insumisa. Sobre la Dictadura de Franco. Barcelona, Crítica.
Semprún, Jorge (1977). Autobiografía de Federico Sánchez. Barcelona, Planeta.
Solé Tura, Jordi (1986). “Unidad y diversidad en la oposición comunista al franquismo”, en Josep Fontana (ed.),  España bajo el franquismo. Barcelona, Crítica.
Sorel, Andrés (1989). Dolores Ibarruri Pasionaria. Memoria humana. Madrid, Exadra.
Soto, Álvaro (1988). La transición a la democracia. España, 1975-1982. Madrid, Alianza.
Sverlo, Patricia (2000). Un rey golpe a golpe. Biografía no autorizada de Juan Carlos de Borbón. San Sebastián, Arakatzen/Ardi Beltza.
Tamames, Ramón (1977). Historia de Elio. Barcelona, Círculo de Lectores.
Tezanos, José Félix y otros (edit.) (1993). La transición democrática española. Madrid, Sistema.
Tusell, Javier (1984). La Transición española a la democracia. Madrid, Historia 16.
Tusell, Javier, Alted, Alicia y Mateos, Abdón (coords.) (1990). La oposición al régimen de Franco. Estado de la cuestión y metodología de la investigación. Madrid, UNED.
Valiente Ots, Mauricio (2021). “Francisco Erice: 'La historia del comunismo nos sirve para plantear problemas cruciales relacionados con la transformación social'”, entrevista a Francisco Erice, coordinador de la Sección de Historia de la FIM, Mundo Obrero, 12 de noviembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12241).
Vázquez Montalbán, Manuel (2005). Pasionaria y los siete enanitos. Barcelona, Debolsillo.
Vidal-Beneyto, José (2007). Memoria democrática. Madrid, Foca.
Vilar, Sergio (1986). La década sorprendente. 1976-1986. Barcelona, Planeta.
Villar, Ernesto (2016). Los espías de Suárez. Madrid, Espasa.
Wilhelmi, Gonzalo (2016). Romper el consenso. La izquierda radical en a Transición española (1975-1982). Madrid, Siglo XXI.

jueves, 16 de diciembre de 2021

El futuro de Chile se juega en las elecciones presidenciales del domingo

Chile tiene el domingo una cita electoral de gran importancia: la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La distancia política que hay entre los dos candidatos está siendo la mayor desde que en 1990 el democristiano Patricio Aylwin, representante de la Concertación (alianza socialista, democristiana y de otros grupos centristas), sustituyera a Augusto Pinochet. Los dos candidatos que contienden en esta ocasión, José Antonio Kast y Gabril Boric, está situados más allá de sus respectivos flancos políticos. Pero vayamos por partes.

El primero de ellos se encuentra a la derecha de los sectores más conservadores del país y se autoproclama como pinochetista. Eso sí, no reconoce de esto último lo  relacionado con la violación de los derechos humanos que hubo durante la dictadura. Defiende, por supuesto, el pionero modelo de liberalismo a ultranza que se aplicó durante esos años y que quedó reflejado en la Constitución que dejó como herencia. Aprobada en pleno proceso represivo, en 1980, todavía sigue vigente, aunque en la actualidad, en pleno proceso constituyente, va camino de, al menos, reformarse. Por otra parte, Kast, en la línea de esa extrema derecha internacional tan en boga (con gente como Trump, Bolsonaro, Erdogan...), incluida la española (con Vox a la cabeza y su influencia creciente en sectores del PP), defiende en su programa el reconocimiento y/o la restricción de derechos como el aborto, la igualdad de géneros, la diversidad afectivo-sexual, los pueblos originarios, etc. 

Los apoyos políticos a Kast provienen de los grupos y sectores del electorado que se han situado a la derecha de la Concertación, que han tenido en otro tiempo candidatos abiertamente pinochetistas, como Joaquín Lavín y su UDI, o que han llegado a obtener la presidencia del país en dos ocasiones, como es el caso del actual presidente, Sebastián Piñera, al frente de su Renovación Nacional. Toda una amalgama de (neo)conservadurismo, neoliberalismo y pinochetismo sociológico, que está aderezada de las influencias y experiencias provenientes de otros países. Representa, en suma, el intento por perpetuar en el poder a los grupos sociales que han dominado el país desde el siglo XIX, en su versión más retrógrada puesta al día, salvo el paréntesis efímero del gobierno de Unidad Popular entre 1970 y 1973.   

Boric representa a la izquierda del país. Surgido como líder estudiantil en las luchas habidas a caballo entre las dos primeras décadas de este siglo, en 2013 fue elegido diputado. Vinculado a una izquierda autónoma, distante de la Concertación, por su derecha, y del PCCh, por su izquierda, desde 2016 formó parte del Frente Amplio, donde han confluido los grupos más a la izquierda del país, incluido el propio PCCh. Ha tomado parte activa en las movilizaciones populares surgidas hace dos años y que han propiciado el actual proceso constituyente, si bien, con el tiempo, se ha situado entre sus sectores más moderados, llegando a participar en conversaciones con el presidente Piñera.

Una vez celebradas en mayo pasado las elecciones a la Convención Constituyente, en las que las candidaturas populares lograron una representación importante, Boric se presentó como candidato presidencial en las primarias habidas en el seno del Frente Amplio. Compitió, dentro de la fórmula Apruebo Dignidad, con el comunista Daniel Jadue, quien, pese a haber sido el favorito en las encuestas, resultó derrotado. Se ha hablado mucho sobre lo ocurrido, incluido que hubiera habido votos desde la derecha interesados en que Jadue no fuera candidato a las presidenciales, dado que, según las encuestas, era el que resultaba más popular entre los distintos precandidatos.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebradas e pasado 21 de noviembre y con una participación bastante baja (47'3%), no dio lugar a un ganador absoluto. Pasaron al balotaje Kast y Boric, con una diferencia pequeña de votos entre sí: 28% y 26%, respectivamente. La suma por bloques entre todos los candidatos fue, sin embargo, desigual: el de la derecha ha obtenido el 53'3% y el de la izquierda se ha quedado en el 35%, mientras que la candidata de lo que va quedando de la Concertación se ha quedado en el 11'6%. 

Las encuestas de cara a la elección definitiva del domingo, sin embargo, están dando más ventaja a Boric, eso sí, con oscilaciones. En todo caso, las previsiones son de una elección muy reñida. ¿Qué puede haber ocurrido, teniendo en cuenta los resultados habidos el 21 de noviembre? En primer lugar hay que tener en
cuenta la abstención, que fue alta en noviembre, pero que en caso de lograr reducirla, con la movilización de más sectores populares, podría aportar a Boric más votos. En segundo lugar se encuentra la postura tomada en el Partido Socialista de Chile y el Partido Radical, que han anunciado su apoyo a Boric. Y está por ver lo que haga la Democracia Cristiana, cuya candidata en noviembre, Yasna Provoste, que llegó al 11'6%, también se ha decido por Boric.

Existe el temor de que en el seno de la izquierda social y política haya abstención. En la situada más a la izquierda, por desconfianza hacia un candidato que se ha ido moderando y que es calificado de socialdemócrata. La actitud del PCCh, empero, está siendo ejemplar. Ya durante las primarias Jadue dijo que, en caso de perder, defendería la candidatura de Boric, como representante del amplio movimiento popular surgido en Chile en los últimos años. Y lo ha cumplido, como su partido.

Se quiera o no, en el país existe un claro dilema. La victoria de Kast sería un paso atrás para mucha gente, tanto de la izquierda como del centro, mayor que el que han supuesto las presidencias del derechista Piñera. La victoria de Boric, más en consonancia con los nuevos aires de renovación que existen sobre todo en las nuevas generaciones, hartas del corsé impuesto por la dictadura y propensas a hacer un país más libre y tolerante, tiene sus reservas entre los sectores centristas. 

Desde le izquierda se está haciendo un llamamiento a la responsabilidad, pues la inhibición electoral propugnada en algunos círculos puede acarrear un efecto muy negativo. Es lo que advierte hoy Atilio Borón en su artículo "Antonio Gramsci y el balotaje en Chile", que nos recuerda, entre otras cosas, lo que el político italiano dijo: "la indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa". Y es  que, de ser así, permitiría la victoria del candidato pinochetista y lo que conlleva en lo económico, partidario de un neoliberalismo extremo, y en lo político, con sus propuestas retrógradas en los derechos sociales y políticos. A su vez, se vería frenado el proceso constituyente iniciado, de manera que la Convención Constituyente elegida en mayo se encontraría frente a un gobierno que haría todo lo posible para maniatarla.  

El domingo se sabrá quién va a ganar y cuál va ser el futuro próximo de Chile. Si  retroceder a tiempos pretéritos o si poder seguir avanzando, alejándose de la larga sombra del pinochetismo.      

martes, 14 de diciembre de 2021

El Partido Comunista de España ante la dictadura franquista


La desorientación tras la derrota

Al PCE la derrota no le cogió de sorpresa, pero sí muy desprotegido a la hora de reorganizarse en unas  circunstancias muy difíciles, bastante mayores de las vividas durante la dictadura de Primo de Rivera. En menor medida las hubo para quienes pudieron salir de España, si bien en muchos casos siguieron otra forma de calvario, como fueron los campos de concentración franceses, el desarraigo y, sobre todo, la nueva guerra mundial. Pero lo peor fue para quienes se quedaron en España. El aparato clandestino del partido se improvisó como se pudo, mientras aumentaron las dificultades de la mayor parte de la militancia, que sufrió o temió una cruenta e inclemente represión, en la que el haber sido comunista o simpatizante aportaba un plus.

Después de distintos avatares, y ya instalada la Segunda Guerra Mundial, la dirección del partido acabó repartiéndose en dos lugares distantes entre sí: la URSS y México. En el primero estuvieron José Díaz, Dolores Ibárruri o Jesús Hernández; y en el segundo, Pedro Checa y Vicente Uribe. Y en medio, demasiada distancia y muchas disputas. En 1942 murieron José Díaz, el secretario general, y Pedro Checa, el responsable de la organización. Los dos habían salido muy enfermos de España y poco pudieron hacer para sobrevivir. Un año después Jesús Hernández y Francisco Antón fueron enviados a México para fortalecer la organización en un país y un continente que había acogido a una buena parte del exilio. Pero lo que vino después, lejos de mejorar, empeoró. 

La disputa por ocupar la secretaría  general puso de relieve grandes diferencias personales. Dolores Ibárruri era la preferida de la Internacional Comunista y sobre todo de la gente más joven del partido, con Santiago Carrillo a la cabeza. De hecho ya había ejercido como tal en las continuas ausencias de José Díaz. Jesús Hernández buscó apoyos entre otros miembros de la dirección, especialmente Enrique Castro. No faltó tampoco el intento de Vicente Uribe, pero contaba con menos apoyos y menor prestigio. Finalmente fue Dolores Ibárruri la elegida, a la vez que su contrincante acabó siendo expulsado del partido en 1944. Santiago Carrillo asumió la responsabilidad de la organización y, desplazado a Francia en el verano de 1944, tras la liberación del país, fue el encargado de coordinar la actividad de cara al interior de  España. Pero antes debemos tener en cuenta los intentos por reorganizar el partido que se hicieron desde el interior.

Entre la búsqueda de una nueva línea política y la reorganización del partido en el interior

La actividad de quienes permanecieron en España estuvo cargada de muchas dificultades. Las caídas fueron frecuentes. El primer intento serio por reconstruir el partido corrió a cargo de Heriberto Quiñones, que desde el primer momento actuó bajo la desconfianza de la dirección en el exterior. A ello no fueron ajenas sus críticas a la propia dirección por lo ocurrido al finalizar la guerra y una propuesta atrevida, como fue la de la formación de una Unión Nacional que aglutinar a los grupos contrarios al nuevo régimen una, desde los propiamente antifascistas hasta sectores de la derecha desencantados con el franquismo ante la deriva que estaba llevando. La idea había sido propuesta en 1941, tras el inicio de la invasión alemana de la URSS y estaba en consonancia con la alianza que empezaba a vislumbrarse entre EEUU, Gran Bretaña y la URSS. Se trataba de propuesta flexible y abierta en sus objetivos y composición, que acabó chocando con la defensa pura de la legalidad republicana y del Frente Popular que se hacía desde México, donde actuaba como principal dirigente Vicente Uribe. Pero Quiñones, a finales de 1941, fue detenido y al año siguiente, ejecutado, después de haber sufrido un calvario de torturas. 

Tras Quiñones llegó Jesús Monzón, que en 1943 fue enviado al interior por la dirección. Fue el artífice del embrión de lo que se llamó Junta Suprema de Unión Nacional, donde integró a personas provenientes de distintos sectores políticos. En sus esfuerzos, llegó a contactar con monárquicos del entorno de la antigua CEDA, militares y algún alto cargo de la Iglesia. Por otro lado, buscó dar más cuerpo a la acción guerrillera que se daba en los zonas rurales y que estaba poniendo en jaque a las fuerzas del orden del régimen. En 1944, incluso, asumió la responsabilidad de una acción guerrillera de envergadura. Desplegada desde el Valle de Arán a principios de otoño, llegó  a movilizar a varios millares de guerrilleros. Es cierto que fracasó en lo militar, pero puso de manifiesto que las potencias occidentales nunca tuvieron la intención de acabar con la dictadura.

La actitud de la dirección del PCE en ese contexto resultó fallida y contradictoria. Separada territorialmente entre la URSS y México, fue ganando peso en ella Santiago Carrillo, que en 1944 asumió la responsabilidad organizativa general y, con ella, la que correspondía al interior, teniendo en cuenta que desde el verano ya se encontraba en Francia. Su actitud ante los fracasos, sin embargo, lo llevó a un doble juego. Culpó a Jesús Monzón de lo ocurrido en la operación lanzada desde el Valle de Arán, a lo que añadió lo de la Unión Nacional. 

El caso es  que en pocos años fueron desplazados varios dirigentes destacados,  lo que con el tiempo se fue acompañando de la acusación de mantener posiciones nacional-comunistas, que en la coyuntura del momento se denominó como titoísmo, dados los desencuentros habidos entre Stalin y el dirigente yugoslavo Tito, que acabaron en 1948 en una total ruptura. Acabarían siendo acusados de titoístas Heriberto Quiñones, Jesús Monzón, Jesús Hernández, Enrique Castro o Joan Comorera, este último secretario general del PSUC desde su fundación en 1936. Y no faltó un hecho más deleznable , como fue el asesinato en el interior de Gabriel León Trilla, que fue el principal colaborador de Monzón.  

El inicio de la Guerra Fría y las dificultades derivadas 

A medida que fueron pasando los años la situación fue empeorando, agravado por el contexto de Guerra Fría que se instaló en el escenario internacional, formalmente a partir de 1947. Eso se reflejó en el seno de la oposición franquista, que decidió separar a los representantes del PCE en los diversos órganos existentes en el exilio, incluido el mismo Gobierno republicano. A su vez, el régimen franquista se acabaría consolidando gracias a la ecuación formada por la acción represiva y la pasividad de las potencias occidentales. Esa nueva situación tuvo dos momentos culminantes en los años siguientes: el primero, en 1955, con la entrada de España en la ONU; y el segundo, en 1959, con la visita del presidente de EEUU, Dwight D. Eisenhower. 

1948 fue para el PCE un año importante, como momento en que se inició un nuevo viraje estratégico, aun cuando su definición concreta no fue inmediata. En ello jugó al principio un papel importante el propio Stalin, que en un encuentro con la dirigencia del partido sugirió que la lucha frontal contra el régimen debería ser sustituida por el aprovechamiento de los resquicios que permitía, como podía ser, entre otros, la penetración en el aparato sindical. Lo ocurrido en Barcelona en 1951, cuando se convocó a la población a no montar en los tranvías, tuvo un éxito relativo, pero resultó ser efímero.

Fue una tarea lenta, que tardaría en aplicarse, pero que tuvo como primer paso la desactivación del movimiento guerrillero. Acosado por las fuerzas militares, sobre todo la Guardia Civil, y diezmado en sus filas, la deriva internacional fue la puntilla para que en pocos años sus integrantes fueran abandonando el monte, que había sido su refugio y medio de acción.

Hacia un nuevo viraje: la Política de Reconciliación Nacional

Una de las novedades del nuevo rumbo apareció a mediados de la década de los 50 y tuvo en el movimiento estudiantil como ámbito de acción. El trabajo en su seno permitió que al partido fuesen acercándose jóvenes estudiantes, en su mayoría provenientes de familias vinculadas al régimen. En 1956 tuvieron lugar los conocidos como sucesos de la Universidad de Madrid, donde un grupo numeroso de estudiantes retaron al régimen demandando libertad y renunciando a la sindicación obligatoria en el SEU. En pocos años las universidades españolas acabaron constituyéndose en uno de los principales focos de resistencia a la dictadura.

En el campo de la cultura fueron surgiendo novedades, relacionadas con el mayor compromiso social y/o político entre las nuevas generaciones. El cine, la literatura, las artes plásticas o la docencia universitaria fueron espacios donde el PCE fue adquiriendo influencia. Eso se complementó con las disensiones habidas entre algunos intelectuales del régimen y que acabaron con su alejamiento definitivo.

Esas experiencias derivadas del inicio de algunos cambios en el seno del régimen, así como el nuevo clima internacional de distensión que estaba surgiendo, apuntando hacia lo que acabó denominándose como la coexistencia pacífica, favorecieron en gran medida la adopción de la Política de Reconciliación Nacional. En su intento por superar la división provocada por la guerra, el PC se ofrecía como un partido que apostaba por un sistema de democracia liberal, en consonancia con otros grupos y que permitiera conseguir avances sociales.   

La nueva política del PCE fue aprobada en 1956 y tuvo a los dirigentes más jóvenes como adalides, encabezados por el propio Santiago Carrillo o Fernando Claudín. Más cercanos a la realidad española desde su residencia en Francia, acabaron en 1960 dirigiendo formalmente el partido, cuando el primero de ellos relevó a Dolores Ibárruri al frente de la secretaría general. Consecuencia de ese nuevo rumbo, lanzaron en 1959 la convocatoria de una Huelga Nacional Pacífica, cuya repercusión fue muy reducida, si bien fue amplificada por la dirección.  

Los años 60
                                                            
La eclosión de la lucha sindical hubo de esperar a principios de los años 60. Destacaron varios ámbitos: las minas asturianas, el campo andaluz, y las fábricas barcelonesas y vizcaínas. Pero hubo muchos más, localizados en focos más reducidos, pero no por ello faltos de intensidad: Sevilla, Málaga, Pamplona, Valladolid, etc. Y tuvieron una expresión novedosa, que, además, acabó prolongándose en el tiempo: las comisiones obreras, nacidas en el entorno minero asturiano, que se fueron extendiendo en cada centro de trabajo y que fueron combinando su acción con la labor en el seno de los sindicatos verticales, donde habían cobrado protagonismo los enlaces sindicales que negociaban con la patronal.

Y lo más sorprendente, quizás, vino de la Iglesia Católica, que estaba viviendo cambios entre sus fieles y hasta entre los miembros del clero, que actuaron al amparo del pontificado de Juan XXIII, proseguido por su sucesor Pablo VI, y con el Concilio Vaticano II como su referente ideológico. El intento por ponerse al día de la realidad mundial, se expresó en España en un replanteamiento de la postura mantenida durante la Guerra Civil y en el apoyo dado a la dictadura. Sectores del clero fueron mostrándose críticos con lo que consideraban que había sido un alejamiento de los principios cristianos y hasta hubo quienes se instalaron en los ámbitos de vida y trabajo de la clase obrera. Fue el momento de los curas obreros, rojos o comunistas, algunos de los cuales promovieron el activismo sindical y hasta acabaron siendo activistas de las comisiones obreras o militantes del partido.

En medio de esa vorágine el PCE vivió varias situaciones entre paradójicas y contradictorias. El intento por adecuar la acción del partido a la nueva realidad, producto de las transformaciones sociales derivadas del desarrollismo económico puesto en práctica por el gobierno a finales de los años 50, llevó a que Fernando Claudín y Jorge Semprún presentaran en 1964 un documento político que reconociese la necesidad de profundizar en la necesidad de luchar por un sistema democrático similar al de los países occidentales europeos. En cierta medida estaban siguiendo la estela de lo que Italia estaba desarrollando el PCI, cada vez más alejado del modelo existente en la URSS y sus países aliados. Peor lejos de aceptarlo, la reacción de Carrillo y su entorno fue de rechazo, llegando incluso a expulsar del partido a los dos promotores del documento y quienes los apoyaron.

Pero esa dureza desmedida no dejó de ser una paradoja, pues con el paso de los años desde la dirección del PCE no se hizo otra cosa que caminar a favor de conseguir un modelo de democracia liberal, aunque enfatizando el componente social, con el fin de mejorar las condiciones de vida de la población. La invasión en 1968 de Checoslovaquia por las fuerzas del Pacto de Varsovia, que fue condenada por el PCE, como hizo también el PCI, marcó un antes y un después. Intensificó el camino marcado, e inicialmente condenado, por Claudín y Semprún, a la vez que provocó la aparición de disensiones en los sectores más apegados al modelo soviético. Primero ocurrió con el pequeño sector que dio origen, en el mismo año 68, al PCE VIII-IX Congresos. Y ya en 1972, ocurrió con al PCOE, fundado por Enrique Líster, uno de los dirigentes que conservaban el prestigio de los años de la guerra.

En Cataluña el PSUC penetró con eficacia en el tejido social, convirtiéndose en el principal referente de la oposición, gracias a una flexibilidad de acción en la que aunó las reivindicaciones sociales, políticas, culturales y nacionales. En Asturias, la Andalucía occidental, Madrid o Levante mediterráneo también el PCE destacó en su expansión por numerosas zonas y localidades. En la base, el trabajo sindical, pero sin faltar las reivindicaciones vecinales, las universidades, el mundo de la cultura...   

La solidaridad interna entre la militancia se vio reforzada ante las dificultades y sacrificios que conllevaba la actividad política, en la que el riesgo de las detenciones, acompañadas tantas veces de violencia, y la cárcel estaban presentes permanentemente. A veces, incluso se pagaba con la vida, como le ocurrió en 1962 a Julián Grimau, uno de los dirigentes en el interior.

En ese mundo solidario las mujeres jugaron un papel importante, convertidas tantas veces en el sostén de las familias y entregadas a mantener el apoyo que se necesitaba para sobrevivir ante situaciones de huelga, falta de trabajo o cárcel. Con el paso de los años fue surgiendo un incipiente movimiento feminista, que reivindicaba el papel de las mujeres en igualdad y que tuvo su expresión en el Movimiento Democrático de Mujeres. A él se fueron adhiriendo las generaciones más jóvenes, ampliándose también a las que estaban presentes en el mundo universitario.    

El tardofranquismo y hacia la transición 

En el seno de la sociedad española, que se encontraba en pleno proceso de transformación, se siguieron dando muestras en cada vez más sectores, sobre todo los más jóvenes, del deseo de alejarse de un modelo político que, por su naturaleza dictatorial, entraba cada vez más en contradicción con la nueva realidad. El proceso de industrialización y urbanización, el aumento de las clases medias y del nivel cultural, la secularización de la vida, el contacto con otras culturas y costumbres bien a través del turismo exterior o bien por la emigración hacia los países occidentales..., todo ello fue creando un clima social más proclive a la libertad y la tolerancia como base de las relaciones humanas.

Desde finales de los años 60 y en los primeros de los 70, mientras los dirigentes del régimen entraban en la senectud y las movilizaciones sociales y políticas, cada vez más diversas en los grupos y las formas, iban en aumento, la respuesta del sistema fue el empleo de la represión. Las fuerzas policiales y los tribunales siguieron cebándose sobre las personas que participaban en las movilizaciones (huelgas, manifestaciones, encierros...) y la militancia de los diversos grupos de oposición, especialmente los de carácter comunista.  

En el interior del régimen resultó de gran importancia el nombramiento en 1969 de Juan Carlos de Borbón como príncipe y heredero de Franco. Con ello se pretendía abrir un  camino en la sucesión en forma de relevo generacional. Como custodio durante un tiempo de esa operación debería encargarse Luis Carrero Blanco, el principal colaborador de Franco. Nombrado jefe de gobierno en el verano de 1973, el atentado mortal que sufrió a manos de ETA a finales de ese mismo año rompió los planes. 

Cada vez más enfermo el dictador, en el verano de 1974 se firmó el primer acuerdo de entidad en el seno de la oposición. Santiago Carrillo, en nombre del PCE, Rafael Calvo Serer, que fuera en otro tiempo uno de los ideólogos del franquismo, Enrique Tierno Galván, líder del PSP, y otros personajes relevantes, como Antonio García-Trevijano, acordaron la formación de la Junta Democrática. Pero con esto entraríamos en la siguiente etapa de la historia del PCE.


Bibliografía utilizada

Abad García, Eduardo (2021). “Declaración del PC de España sobre los acontecimientos de Checoslovaquia", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 22 de noviembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12305).
Águila, Juan José (2001) El TOP. La represión de la libertad (1963-1977). Barcelona, Planeta.
Amorós, Celia y otras (2002). La mujer en el franquismo y la transición española. Instituto de la Mujer/Centro de Documentación, Madrid, 19 de junio (www.mtas.es/mujer).
Andrade, Juan y Hernández Sánchez, Fernando (eds.) (2017). 1917. La revolución rusa cien años después. Madrid, Akal.
Azcárate, Manuel (1980). "La política de Reconciliación Nacional", en Sesenta años en la historia del Partido Comunista de España, v. 7. Madrid, Fundación de Investigaciones Marxistas.
Basaburúa, José (sin fecha). “Los cristianos y el sindicalismo español en la segunda mitad del siglo XX”, en ARBIL, anotaciones de pensamiento y critica, n. 32 (http://www.arbil.org/(32)sind.htm).
Camacho, Marcelino (1976). Charlas en la prisión. El movimiento obrero sindical. Barcelona, Laia.
Carrillo, Santiago (1965). Después de Franco, ¿qué? París, Editions Sociales.
Carrillo, Santiago (1977). Eurocomunismo y estado. Barcelona, Crítica.
Claudín, Fernando (1977). Eurocomunismo y socialismo. Madrid, Siglo XXI.
Díaz, José Antonio (1977). Luchas internas en Comisiones Obreras. Barcelona 1964-1970. Barcelona, Bruguera.
Domingo, Alfonso (2002). Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista. Madrid, Temas de Hoy.
Efey, Geof (2003). Un mundo que ganar. La izquierda en Europa, 1850-2000. Barcelona, Crítica.
Erice, Francisco (2021). "Programa del PCE aprobado en el V Congreso (Septiembre de 1954)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 27 de junio (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11415).
Erice, Francisco (2021). "Declaración del PCE 'Por la Reconciliación Nacional'. Junio de 1956", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 11 de julio (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11517).
Erice, Francisco (2021). "Crónicas de manifestaciones estudiantiles en Madrid, octubre de 1955 y febrero de 1956", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 7 de julio (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11492).
Erice, Francisco (2021). "Resolución del Pleno del Comité Central del PCE sobre 'La situación en la dirección del Partido y los problemas del reforzamiento del mismo'. Agosto de 1956", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 21 de julio (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11568).
Erice, Francisco (2021). "Testimonios de la represión. 1957-1959", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 26 de julio (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11595).
Erice, Francisco (2021). "Declaración sobre la Jornada de Reconciliación Nacional (Mayo de 1958)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 9 de agosto (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11667).
Erice, Francisco (2021). "La apertura del VI Congreso (diciembre de 1959): Testimonios sonoros", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 11 de agosto (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11675).
Erice, Francisco (2021). "Sobre el 40º Aniversario de la fundación del PCE: Resolución del Comité Ejecutivo (abril de 1960)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 15 de agosto (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11705).
Erice, Francisco (2021). "Declaración del Comité Ejecutivo del PCE sobre la situación española e internacional (julio de 1960)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 23 de agosto (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11724).
Erice, Francisco (2021). "Declaración del PCE sobre la situación española e internacional (julio de 1960)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 23 de agosto (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11724).
Erice, Francisco (2021). "Declaración del PCE sobre las elecciones sindicales y la organización y las luchas obreras (Diciembre de 1960)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 29 de agosto (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11741).
Erice, Francisco (2021). "Sobre la Reconstitución de la Unión de Juventudes Comunistas (Octubre de 1961)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 5 de septiembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11778).
Erice, Francisco (2021). "'Franco, no; Asturias, sí'. Sobre las huelgas mineras de Asturias. Hacia la Huelga Política (septiembre de 1962)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 14 de septiembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11833).
Erice, Francisco (2021). "Resoluciones del Pleno ampliado del Comité Central del PCE (noviembre de 1963)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 29 de septiembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11940).
Erice, Francisco (2021). "Declaración del Partido Comunista de España sobre los acontecimientos de las últimas semanas (marzo de 1965), en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 13 de octubre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12042).
Erice, Francisco (2021). "Coloquio sobre la mujer española celebrado a finales de 1965”, en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 15 de noviembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12259).
Erice, Francisco (2021). "Resolución del Comité Ejecutivo del PCE sobre la situación en España y sobre el movimiento comunista internacional. Mayo de 1969”, en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 3 de diciembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12377).
Erice, Francisco (2021). “Comunicado y Resolución del Pleno ampliado del Comité Central del PCE (septiembre de 1970)”, en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 14 de diciembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12435).
Erice, Francisco (2021). “Un siglo de comunismo en España: la historia de una lucha”, en infoLibre, 10 de noviembre (https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2021/11/08/un_siglo_comunismo_espana_126425_1026.html).
Estruch, Joan (2000). Historia oculta del PCE. Madrid, Temas de Hoy. 
Fernández Rodríguez, Carlos (2021). "El ‘Anticipo de Orientación Política’ de Heriberto Quiñones (julio de 1941)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 13 de mayo (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11031).
Fernández Rodríguez, Carlos (2021). “La represión de la posguerra. Consejo de guerra contra Heriberto Quiñones González y 21 compañeros más. Enero de 1942", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 17 de mayo (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11065).
Fernández Rodríguez, Carlos (2021). “Manifiesto de la Junta Suprema de Unión Nacional. Enero de 1944", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 24 de mayo (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11137).
Fraser, Ronald (1997). Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la guerra civil española, 2 vv. Barcelona, Grijalbo Mondadori.
García Piñeiro, Ramón (2021). “¡Hacia la Insurrección Nacional! Manifiesto de la delegación del Comité Central del PCE. Febrero de 1944", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 31 de mayo (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11190).
García Piñeiro, Ramón (2021). “'Por una España Democrática, republicana e independiente'. Informe de Dolores Ibárruri al Pleno del Comité Central. Marzo de 1947", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 8 de junio (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11231).
García Piñeiro, Ramón (2021). “Llamamiento de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón. Mayo de 1948", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 14 de junio (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11302).
Ginard i Féron (2000). Heriberto Quiñones y el movimiento comunista en España (1931-1942). Palma-Madrid, Documenta Balear.
Gómez Alén, José (2021). “Carta del Comité Central a todas las organizaciones y militantes del Partido. Julio de 1952", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 21 de junio (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11378).
Gómez Alén, José (2021). “’Ante el futuro del sindicalismo’. Enero de 1966", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 28 de octubre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12130).
Heiberg, Morten y Ros Agudo, Manuel (2006). La trama oculta de la Guerra Civil. Los servicios secretos de Franco. 1936-1945. Barcelona, Crítica.
Heine, Hartmut (1983). La oposición política al franquismo. De 1939  1952. Barcelona, Crítica.
Hernández Sánchez, Fernando (2007). Comunistas sin partido. Jesús Hernández. Ministro en la Guerra Civil, disidente en el exilio. Madrid, Raíces.
Hernández Sánchez, Fernando (2021). "Memoria y autorrepresentación de los comunistas", Mundo Obrero, 12 de noviembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=10838).
Martorell, Manuel (2000). Jesús Monzón, el líder comunista olvidado por la Historia. Pamplona-Iruña, Pamiela
Losa, José Luis (2005). Caza de rojos. Un relato urbano de la clandestinidad comunista. Madrid, Espejo de Tinta.
Mateo Merino, Pedro (1986). Por vuestra libertad y la nuestra. Madrid, Disenso.
Molinero, Carme (2007). "La política de reconciliación nacional. Su contenido durante el franquismo, su lectura en la Transición", en Ayer, n. 66; https://revistaayer.com/sites/default/files/articulos/66-7-ayer66_PoderesPrivadosRecursosPublicos_PanMontojo.pdf.
Morán, Gregorio (1986). Miseria y grandeza del Partido Comunista de España. 1939-1985. Barcelona, Planeta.
Moreno Gómez, Francisco (2001). La resistencia armada contra Franco. Tragedia del maquis y la guerrilla. Barcelona, Crítica.
Romeu Alfaro, Fernanda (1994). El silencio roto. Mujeres contra el Franquismo. Oviedo.
Sanz Hoya, Julián (2021). "Un siglo de comunismo en España", Mundo Obrero, 12 de noviembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12240).
Sánchez Iglesias, Eduardo (2021). "Intervención de Fernando Claudín en el debate del Comité Ejecutivo celebrado en Praga. Marzo de 1964", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 10 de octubre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12024).
Sánchez Rodríguez, Jesús (1977). Teoría y práctica democrática en el PCE (1956-1982). Madrid, FIM; http://www.fim.org.es/media/0/324.pdf.
Sancho Galán, Jodi (2021). "Fundación del Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona (SDEUB), marzo de 1966. Declaración de Principios y Manifiesto", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 20 de octubre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12080).
Sartorius, Nicolás (1977). El resurgir del movimiento obrero. Barcelona, Laia.
Sartorius, Nicolás y Alfaya, Javier (2002). La memoria insumisa. Sobre la Dictadura de Franco. Barcelona, Crítica.
Semprún, Jorge (1977). Autobiografía de Federico Sánchez. Barcelona, Planeta.
Serrano, Secundino (2001). Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista. Madrid, Temas de Hoy.
Solé Tura, Jordi (1986). “Unidad y diversidad en la oposición comunista al franquismo”, en Josep Fontana (ed.),  España bajo el franquismo. Barcelona, Crítica.
Sorel, Andrés (1989). Dolores Ibarruri Pasionaria. Memoria humana. Madrid, Exadra.
Sorel, Andrés (2002). La guerrilla antifranquista. La historia del Maquis contada por sus protagon9stas. Tafalla, Txalaparta.
Valiente Ots, Mauricio (2021). “Francisco Erice: 'La historia del comunismo nos sirve para plantear problemas cruciales relacionados con la transformación social'”, entrevista a Francisco Erice, coordinador de la Sección de Historia de la FIM, Mundo Obrero, 12 de noviembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=12241).
Vázquez Montalbán, Manuel (2005). Pasionaria y los siete enanitos. Barcelona, Debolsillo.
Vega Sombría, Santiago (2021). "Ante la invasión alemana de la URSS. Manifiesto del PCE, PSUC y FJSU (junio-julio de 1941)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 25 de abril (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=10900).
Vega Sombría, Santiago (2021). "Llamamiento del PCE por la Unión Nacional, septiembre de 1942", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 4 de mayo (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=10965).
Vega Sombría, Santiago (2021). "Alocución de Santiago Carrillo sobre la detención de Julián Grimau (noviembre de 1962)", en Documentos para un Centenario. PCE 1921-2021; FIM/Mundo Obrero, 21 de septiembre (https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=11875).