martes, 8 de julio de 2014

Manifiesto "Última llamada"



































Un grupo de 250 personas relevantes del mundo de la ciencia, la cultura y la política, provenientes de “diversos lugares de la Península Ibérica, Baleares y Canarias”, ha suscrito el manifiesto "Última llamada", que lleva, a su vez, el subtítulo “Esto es más que una crisis económica y de régimen: es una crisis de civilización”.

El manifiesto parte de la idea muy extendida en la ciudadanía europea de que “la sociedad de consumo actual puede “mejorar” hacia el futuro (y que debería hacerlo)”, a la vez que “buena parte de los habitantes del planeta esperan ir acercándose a nuestros niveles de bienestar material”. El problema es que todo lo conseguido hasta ahora se ha hecho “a costa de agotar los recursos naturales y energéticos, y romper los equilibrios ecológicos de la Tierra”.

Se recuerda que ya en los años setenta hubo gente del mundo de la ciencia que apuntó “señales de alarma” teniendo en cuenta las tendencias de crecimiento demográfico y económico. Y se expresa con rotundidad que “hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta”.

Se advierte de “mantras cosméticos del desarrollo sostenible”, de “la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes” o de “una supuesta ‘economía verde’ que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos. Las soluciones tecnológicas”. Se apunta a que “la crisis ecológica no es un tema parcial sino que determina todos los aspectos de la sociedad: alimentación, transporte, industria, urbanización, conflictos bélicos…”. Y se califica a nuestra cultura como de “tecnólatra y mercadólatra”.

Por eso se habla de la necesidad de “construir una nueva civilización capaz de asegurar una vida digna a una enorme población humana (hoy más de 7.200 millones), aún creciente, que habita un mundo de recursos menguantes”. Se plantean cambios radicales “en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial: y sobre todo en los valores que guían todo lo anterior”. Y se apunta la necesidad, en suma, de “una sociedad que tenga como objetivo recuperar el equilibrio con la biosfera, y utilice la investigación, la tecnología, la cultura, la economía y la política para avanzar hacia ese fin”.

Para poder conseguir estos objetivos se señala que hay que tener en cuenta dos grandes obstáculos: “la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados”. No obstante, no se olvidan las movilizaciones sociales y políticas habidas en nuestro país durante los últimos años. Por ello se hace alusión al 15M, que ha supuesto un “despertar de dignidad y democracia” y a la vez “está gestando un proceso constituyente que abre posibilidades para otras formas de organización social”. Se advierte, no obstante, que hay que evitar “las recetas del capitalismo keynesiano”, responsables durante decenios de la situación insostenible que estamos viviendo.

Al final del manifiesto se hace una consideración sobre el siglo XXI, del que se dice que “será el (…) más decisivo de la historia de la humanidad”. Se reconoce que existen en el mundo numerosos movimientos de resistencia “en pro de la justicia ambiental”, pero se expresa con rotundidad que “a lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables”.

Todo ello, en fin, para conseguir una “sociedad solidaria, democrática y en paz con el planeta”.

Hace cien años: el negocio de la guerra

He estado releyendo El libro negro del Capitalismo (1) y en cierto momento me he detenido en el capítulo "Primera Guerra Mundial: 11.500 muertos y 13.000 heridos diarios durante tres años y medio", cuyo autor es Jean-Pierre Flechard. Y más concretamente me he detenido en un apartado que ya tenía señalado con anterioridad: "Un santuario del capital internacional: la cuenca de Briey-Thionville" (2)

Pues bien, el autor es muy ilustrativo a la hora de mostrar la naturaleza de esa guerra, llamada en su momento Gran Guerra. Nos habla de una familia franco-alemana poderosa, cuyo apellido era Wendel, antecedido por la particularidad de condición noble De o Von, según el país que se tratara. Era dueña de las minas y las factorías de hierro de la comarca de Briey-Thionville (dentro de Francia, pero situada en una encrucijada por la cercanía de Luxemburgo y Alemania), cuyo potencial le situaba casi en el monopolio francés de ese producto (3)


La presencia de esa familia en la vida política no fue casual, teniendo por aquellos años dos primos estaban presentes en los parlamentos de sus respectivos países. Tampoco fue gratuita, pues participaron en la compra de voluntades: léase colegas de la política y periodistas. Es lo mismo que hicieron otros genios de la industria pesada de ambos países, como la familia Krupp alemana o la Schneider francesa, que formaron un verdadero trust internacional de la guerra con el objetivo de incrementar las ganancias a cualquier precio e independientemente del país.


Pero lo más sorprendente de lo que nos cuenta Flechard es lo ocurrido con esas minas durante la guerra. Casi al principio, en agosto de 1914, pasaron a manos alemanas sin que hubiera resistencia por la parte francesa. El general Verraux, encargado de su defensa, fue obligado a hacerlo por órdenes superiores. Tampoco a lo largo del conflicto se procedió a la reconquista de la comarca y ni siquiera  al ataque de las caravanas que transportaban el preciado mineral a Alemania. Incluso cuando empezaron a conocerse evidencias que algo raro había en ello, el propio presidente francés, Raymond Poincaré, frenó cualquier iniciativa para revertir la situación. Todo, muy sorprendente. 


Según Flechard se ha sabido después que en realidad lo que había habido era un acuerdo entre los estados mayores y los fabricantes de armamentos de ambos países. El objetivo era claro: continuar la guerra para acrecentar los beneficios empresariales.


Mientras tanto, miles de jóvenes europeos se debatían por la vida, con la muerte a sus espaldas, entre alambradas, trincheras, carros de combate, cañones, aviones y submarinos, esquivando proyectiles, bombas y gases químicos, y atosigados por las órdenes de sus superiores. Habían estando enarbolando banderas para sentirse orgullosos en la defensa de sus respectivas patrias. Esas banderas en realidad no eran más que unos trapos. Sólo servían para que quienes habían provocado la guerra justificasen las suculentas ganancias que obtuvieron durante tres años y medio a costa de "11.500 muertos y 13.000 heridos diarios".



Notas


(1) Txalaparta, Tafalla, 1998.

(2) Existen varios enlaces del capítulo por la red, como el de es.scribd.
(3) En un repaso por algunas publicaciones se nos informa de los orígenes lejanos de los negocios de esa familia, que datan de principios del siglo XVIII. Hace diez años el El Museo d'Òrsay de París organizó una exposición dedicada a la familia. En un número de Solidaridad Obrera (2 de enero de 1938) se ofrecía una información muy interesante sobre ella y su protagonismo en el negocio de la guerra. En la página annales.org aparecen breves artículos que nos acercan a los avatares en el tiempo de diversos miembros de la familia. Siempre con los negocios de la guerra como trasfondo. 

(La imagen pertenece a una estampa de la guerra hecha por el artista francés François Flameng).

domingo, 6 de julio de 2014

El descaro del alcalde corrupto del PP

Al alcalde de Brunete la han pillado. Y encima lo niega. Dice que no ha hecho nada malo. La conversación grabada que ha trascendido (y que reproduce Público) es muy clara con respecto a su honradez, de la que presume, y el listón tan elevado de caradura al que ha llegado. Un caso más, el enésimo, de la metástasis de la corrupción que afecta al PP. El alcalde en cuestión se llama Borja Gutiérrez. Ha hecho uso de una verborrea donde suma lo zafio y el descaro. Intentó sobornar a una concejala de UPyD para que apoyara al PP en su gobierno municipal. Para apoyar su "proyecto político", donde hay mucha gente "con fuerza, con inversión y con todo". Un soborno donde Borja decía cosas como que la concejala podía pedir "lo que tú necesites". Para ella y su familia, sus hijos... Y siempre con su garantía, porque "yo realmente cumplo con mis compromisos". Sólo bastaba con decirlo o, como dijo en otra ocasión, ponerlo en un papel. Al final de la conversación él mismo se prestó a escribir en una servilleta de papel lo que ella quisiera, porque "me gusta escribir en servilleta".   

viernes, 4 de julio de 2014

Más sobre el acto del Ateneo Republicano de Barbate

El periódico digital Heraldo de Barbate ha publicado mediante un vídeo un resumen del acto celebrado el pasado martes en la Casa de la Cultura bajo el título "Los barbateños en la IIª República y el golpe del 36". Su duración es de diez minutos y recoge varios momentos de las intervenciones, en especial los referidos a la figura de Serafín Romeu Fages, los modelos pesqueros de Barbate o el significado de la república española desde la perspectiva de un modelo democrático de representación y reconocimiento de derechos.

Por otra parte, en el blog Desde la historia de Casas Viejas, que edita Salustiano Gutiérrez, se ha hecho una reseña del acto que resulta muy interesante.

jueves, 3 de julio de 2014

Lo que dice Max Neef sobre el neoliberalismo

Anoche estuve viendo en La Tuerka una entrevista al economista y ambientalista chileno Manfred Max Neef. Persona con una trayectoria dilatada, recibió hace tres décadas el premio Right Livelihood Award, conocido como premio Nobel alternativo. El motivo de su estancia en España es la presentación de su libro La economía desenmascarada.

Mientras contestaba a las preguntas tuve la sensación de que era un hombre sabio, a lo que une la experiencia vital con su presencia en numerosas situaciones, países e instituciones. Fue muy rotundo en negar el carácter científico de la Economía y más todavía cuando hay personas de ese campo que buscan encuadrarla dentro de las “ciencias duras”. No tuvo empacho en decir que sus gurús, insertos de lleno en el pensamiento neoliberal, lo único que hacen es inventarse explicaciones ante los fracasos sonados de sus planteamientos y predicciones. Fracasos como el hambre, el paro, la explotación de las personas, los desahucios, la agresión a los ecosistemas y tantos otros. Se refirió por ello a la externalización en los costes de producción, donde la economía dominante elimina del valor los costes ambientales. Por eso identificó la economía actual con la crematística, donde el dinero lo encubre todo. Un dinero, además, que está inflado a través del cúmulo de operaciones especulativas que no cesan y que controla una minoría. Se refirió también a las muertes que en general ocasiona el sistema capitalista, superior incluso al de las guerras, y que provoca de muchas formas, como el hambre, la ausencia de servicios sanitarios o las enfermedades derivadas de numerosas acciones perjudiciales. Los suicidios los relacionó directamente con este sistema, por tratarse de asesinatos, producto de la desesperación de la gente cuando se le impide poder seguir viviendo.


Max Neef defiende una economía al servicio de la gente, para que su puesta en práctica permita la permanente redistribución de los bienes y servicios. Eso le llevó a deslindar los conceptos de crecimiento y desarrollo. El primero, como una forma de producir más, sin sentido, para estimular el consumo, y con él, a la vez, el enriquecimiento de quienes controlan la producción y la agresión a la naturaleza. En cuanto al desarrollo lo entiende, por el contrario, como la forma de adquirir lo necesario para vivir dignamente. Desde esta perspectiva dijo que los países más ricos ya han llegado al límite del crecimiento, mientras que el resto necesita aún seguir desarrollándose. Lo que no tiene sentido  es que existan -puso como ejemplo- cientos de tipos de champú cuando con unos pocos bastaría.   

miércoles, 2 de julio de 2014

Paremos una nueva agresión del estado de Israel

La muerte de tres jóvenes colonos israelíes en Cisjordania, cuyos cuerpos fueron encontrados ayer tras su desaparición el 12 de junio, ha desatado las represalias por parte del ejército. Como suele hacer en estas situaciones, al bombardeo sobre objetivos concretos, que han abarcado tanto a Cisjordania como a Gaza, incluye el derribo de las viviendas de los familiares de quienes se responsabiliza de las muertes. La población israelí de las colonias instaladas en territorio palestino también ha protagonizado acciones de represalia y en Jerusalén ha aparecido hoy el cuerpo carbonizado de un joven palestino, que se cree que ha sido víctima de ultraderechistas israelíes. En las semanas anteriores el ejército ya llevó a cabo operaciones que ocasionaron en los territorios palestinos varias muertes, centenares de detenciones, el derribo de edificios y el asalto de instituciones, ONGs y sedes de medios de comunicación. 

Desde la Red de Solidaridad con la Población Palestina se está haciendo un llamamiento a la opinión pública internacional para contribuir a frenar el enésimo episodio de agresión del estado de Israel contra la población palestina. Este estado sigue haciendo lo que quiere, conculcando el derecho internacional y pisoteando los derechos humanos.       


Barbate, la República y el golpe del 36

Ayer tuve de participar en una mesa redonda organizada por el Ateneo Republicano de Barbate con el título "Los barbateños en la IIª República y el golpe del 36" y llevada a cabo en la Casa de la Cultura. Estuve en la mesa junto con Antonio Aragón, Luis García, Salustiano Gutiérrez y Santiago Moreno, además de contar con Nicolás Muñoz, en la función de presentador-moderador, y Abel Estudillo, que compatibilizó la organización del acto con varias intervenciones. No faltó tampoco la participación del público, que pudo intervenir para matizar, disentir o aportar cuanto quiso. 

A lo largo de dos horas pudimos ir desentrañando numerosos aspectos de la historia contemporánea de Barbate y fundamentalmente durante el primer tercio del XX. Después de una introducción de tipo conceptual sobre la república como sistema político, se fueron tratando aspectos diversos sobre el crecimiento económico de Barbate en torno a las actividades pesqueras desde finales del XIX, la conformación de una estructura de clases específica, las ansias muy extendidas de independencia frente al municipio matriz de Vejer, los años de la Segunda República, los acontecimientos de los primeros meses del 36, la represión de los sublevados... No faltó referirse al papel jugado por determinados personajes, como Serafín Romeu Fages, José Miranda de Sardi, José Sánchez, Francisco Tato, Agustín Varo... Y tampoco faltó insertar la realidad barbateña dentro de un contexto más amplio de la historia española. 

Un debate, en suma, que estuvo bien llevado por el moderador, no le faltó ser participativo, resultó dinámico y fue enriquecedor. 

domingo, 29 de junio de 2014

Francisco, acerca de "los comunistas"

El papa Francisco no para en sus declaraciones sorprendentes. Y no precisamente por mostrarse como una persona rancia o asentada en la tradición oscura y estrecha de la institución que representa. En una entrevista al periódico Il Messaggero ha hecho alusión a la gente comunista en estos términos. "Los comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana (...). Los comunistas dicen que todo esto [la pobreza] es algo comunista. Sí, claro, ¿cómo no?... Pero veinte siglos después [de la escritura del Evangelio]. Cuando ellos hablan, nosotros podríamos decirles: ¡Pero si sois cristianos!".

Con sus palabras resulta evidente que ha sido la Iglesia y buena parte de sus gentes quienes se han separado del principio evangélico que proclaman acerca de la humildad y la solidaridad. No se trata de discutir acerca de la naturaleza religiosa del comunismo o de negar a las religiones su presencia en la sociedad. Se trata de coadyuvar por un mundo mejor y antitético con los principios que rigen las sociedades clasistas. 

Buena decisión sobre Alberto Garzón

El Consejo Político Federal de IU ha designado a Alberto Garzón como secretario de Proceso Constituyente y Convergencia. Un reto tanto para la persona como para la organización. Una tarea compleja, pero que abre expectativas muy interesantes no sólo para IU, sino para el conjunto de la izquierda social y política, y, ente todo, para amplios sectores de la sociedad. La crisis política actual en España requiere plantearse retos atrevidos que permitan avanzar hacia la transformación en una dirección contraria al modelo neoliberal y con él, el de los intereses del bloque de poder que lo sustenta.

Supongo que la tarea que le ha encomendado IU está relacionada con la búsqueda mancomunada entre la izquierda de una identidad política que se adapte a la nueva realidad cambiante. Desde hace un tiempo en IU y determinados sectores sociales y políticos se viene hablando de la apertura de un proceso político constituyente. Uno de los pilares es la república, algo que se ha reactivado tras la abdicación de Juan Carlos I. Una república que contenga, de partida, su naturaleza democrática desde el principio de la electividad y revocabilidad en todas las instancias políticas, eliminando todo componente de privilegio tanto hereditario como adquirido por la manipulación de grupos cerrados. Una república que contenga un modelo de desarrollo económico equilibrado en lo social y en lo ecológico, defendiendo lo público frente a lo privado, y en contra del modelo neoliberal. Una república también que incorpore aspiraciones políticas y sociales igualitarias y de colaboración entre las personas, ampliando los derechos sociales y políticos.

Alberto Garzón es joven, bastante para lo que predomina en el mundo de la "alta política". Está muy bien formado y además en un campo, la Economía, que permite entender muy bien las claves del mundo actual. Se ha mostrado muy fructífero en su labor creativa, como autor o coautor -en colaboración con intelectuales sólidos como Vicenç Navarro y Juan Torres- de varios libros  y artículos. Desde muy joven ha estado involucrado en la vida política como militante comunista y activista de movimientos sociales, incluido el movimiento 15-M. Todo esto le ha llevado a ser elegido diputado por Málaga en 2011. Sus buenas dotes de comunicador han hecho que sea una persona conocida y con un prestigio en alza. 

La apuesta, de partida, es buena. Pero requiere que vaya acompañada del convencimiento general de la militancia de IU y de una progresiva renovación de personas en los diferentes órganos de dirección. Y con la conciencia siempre de que ningún grupo político es un fin en sí mismo.  

miércoles, 25 de junio de 2014

Una dimisión obligada

Willy Meyer ha dimitido como eurodiputado de IU. La razón es muy clara: ha contravenido el código ético de IU al haber suscrito un fondo de pensiones privado que opera en una sociedad de inversión de capital variable con sede en Luxemburgo. Él mismo ha declarado esta mañana que “en IU tenemos una oposición rotunda a una arquitectura financiera que intenta evitar que las empresas tributen a Hacienda”. Al error cometido, impropio en una formación de izquierdas, le ha seguido una postura que le honra. Lo siento por IU, que le van a llover por todos los lados. Pero la reacción habida en la organización y por el propio Meyer ha sido ejemplar.