miércoles, 19 de marzo de 2014

Una excepción en medio de la manipulación

La prensa del sistema es monolítica en el problema ucraniano, ahora aderezado con el de Crimea. Las líneas editoriales de los diferentes medios, la mayor parte de las noticias que publican y la mayoría de las personas que emite explícitamente opinión no dejan de repetir sin cesar el mismo discurso. Hay que ir a los medios alternativos para poder encontrar una información mucho más variada, matizada y me atrevo a decir que argumentada. De los primeros medios hay pocas excepciones y entre ellas destaca una: Rafael Poch, corresponsal reconocido de La Vanguardia, que ha desarrollado su labor en mayor medida en Alemania, pero que conoce muy bien el Extremo Oriente y ahora se está desempeñando en los países del este europeo. Su trabajo resulta ejemplar, aportando no sólo análisis de gran interés, sino focos de información ricos y variados que alumbran en este paisaje mediático tan altamente manipulado. Sus crónicas pueden leerse en el periódico para el que trabaja, pero se ven reproducidas en varios medios alternativos, como es el caso de Rebelion, que lo hace prácticamente a diario desde que la crisis ucraniana está en la rabiosa actualidad. 

martes, 18 de marzo de 2014

La normalización de la barbarie

Esa fue la frase que, a modo de sentencia, pronunció este domingo Ada Colau, la cara más conocida de la Plataforma Antidesahucios (PAH), al referirse a la situación de los desahucios en nuestro país. Durante su participación en un Encuentro de Mujeres en Segovia aludió a una realidad muy dura, utilizando datos del Consejo General del Poder Judicial y del Colegio de Registradores de la Propiedad. El primero ha informado que en España se ejecutan anualmente entre 40.000 y 50.000 desahucios, mientras que el segundo ha añadido que el 70% lo sería de viviendas de primera residencia, un número que ascendería al 90% en ciudades como Madrid. Colau ha acusado al gobierno de ser cómplice y rehén de la banca, a la vez que ha denunciado que haya responsables políticos que están dictando decisiones contrarias a los intereses de la gente, cuando en sus ocupaciones o responsabilidades anteriores habían fracasado. Por eso nombró al ministro Luis de Guindos, que ha dirigido corporaciones financieras estadounidenses en Europa directamente relacionadas con el colapso financiero de 2008. Dardos muy certeros.

viernes, 14 de marzo de 2014

A qué lleva la privatización de la sanidad

No puedo decir aquello de "si no lo veo, no lo creo". Tampoco que me extrañe. La noticia que saca El País sobre lo padecido en El Vendrell por una mujer mayor que tenía la necesidad de un implante de cadera resulta escandalosa. Fue atendida en un hospital privado que tiene un concierto con la consejería catalana de Salud, pero le comunicaron un tiempo de espera de un año. Sabiendo que en el mismo centro también se realizan operaciones en breve plazo mediante pago, la mujer acabó aceptando la operación por el precio de unos nueve mil euros. La realizó el mismo médico que le atendió por el servicio público. Se dice en la noticia que cada vez más hospitales públicos se financian de esa manera. No sé qué se quiere decir con público. Ya sólo ver el galimatías de titularidades y modalidades de gestión en los centros sanitarios resulta escalofriante. Peor, si encima se ofrecen dos vías reales para que te atiendan: la rápida de pago y la lenta de las listas de espera. Malo que se permita que un mismo profesional pueda hacer las dos cosas, en lo que es un claro conflicto de competencias. Y malo también que un profesional se preste a ello. La privatización de la sanidad lleva a estas cosas.

jueves, 13 de marzo de 2014

¿Gallardón falta a la verdad o miente?

El ministro de Justicia manifestó ayer a bombo y platillo que su gobierno no ha concedido indultos por casos de corrupción, añadiendo que "mientras yo sea ministro de Justicia, no lo va a hacer". Pues bien, hoy varios medios de comunicación se han hecho eco de una información proveniente de Jueces para la Democracia donde se desmiente que tales afirmaciones sean ciertas. Esa asociación denuncia que en varios casos están involucrados miembros del PP. Además en algún medio, como Público, se cita de otras fuentes que de los aproximadamente 700 indultos habidos en la actual legislatura varias decenas lo han sido a personas condenadas por delitos de corrupción, sean del mundo de la política o del empresarial. Faltar a la verdad o mentir puede que no sea lo mismo. Pero cuando un ministro hace declaraciones, se debe más que presuponer que esté informado. El rigor en ese tipo de informaciones es una obligación. Decenas de casos no son un caso aislado que pueda haberse pasado. Más que faltar a la verdad, Gallardón habría mentido. ¿Será por algo?    

miércoles, 12 de marzo de 2014

¡Cómo se despide monseñor Rouco Varela!

Antonio Mª Rouco Varela se va. O lo echan. Finamente, quizás. Pero ya no sirve. Se va, sí, ¡y cómo lo está haciendo!. Su sermón de ayer -en la, por cierto, horrible catedral de La Almudena madrileña- fue antológico. No lo digo por su brillantez, sino por la sucesión de ideas clave que fue lanzando y que sintetizan su labor durante años. Lo ocurrido el 11 de marzo de 2004 fue la ocasión para su despedida. Volvió a sacar a colación para ello sus temas favoritos. Explícitamente lo hizo con eso de la familia tradicional, el derecho a la vida o la unidad de España. De una forma más velada, relacionado con el motivo que le llevó a celebrar la ceremonia religiosa, habló sobre el 15M. Y, ¡zas!, soltó una frase de altura: que en tal fecha hubo personas "dispuestas a matar inocentes a fin de conseguir oscuros objetivos de poder". Una frase que puede resultar enigmática, pero que hay que insertarla en la teoría de la conspiración. Está claro que Rouco Varela ha sabido mantenerse en su lugar. En la herencia del nacional-catolicismo, que se inserta en la España más negra y rancia. La misma que se sigue manteniendo viva y con fuerza. Parece que en el Vaticano corren nuevos tiempos. No está claro todavía en qué dimensión. Aquí ya se habla del posible sucesor de monseñor. Se está nombrando como favorito a Ricardo Blázquez. Durante su estancia en el País Vasco jugó un papel importante en la búsqueda de la paz. Eso le valió fuertes críticas. Todo llegará. De lo que no hay duda es que monseñor Rouco Varela ha dejado su impronta hasta el último momento.

martes, 11 de marzo de 2014

¿Ahora le toca a El Salvador?

Estamos asistiendo a una ofensiva imperialista sin precedentes. Es cierto que con ello EEUU y sus aliados tienen abiertos más frentes que nunca, pero de momento están teniendo cierto éxito. Lo ocurrido en el norte de África, en Siria, recientemente en Ucrania y, de nuevo, en América Latina son muestras de la ampliación de frentes. Representan, no obstante, situaciones con naturaleza distinta.

Parece como si el haber cedido en la presión sobre Irak y Afganistán, e incluso sobre Irán, esté dando paso a nuevos escenarios de conflicto. El ucraniano está en plena ebullición, si bien el imperio dispone de un freno potente como lo es Rusia. La novedad se encuentra en América Latina, el viejo patio trasero, donde EEUU ha redoblado sus esfuerzos de intervención. En un primer momento es Venezuela el país donde se están centrando más, haciendo uso de una verborrea pseudodemocrática para legitimar el discurso y las acciones de la oposición. La vía insurreccional, protagonizada por determinados sectores sociales (acomodados, claro), ha sido la elegida en esta ocasión para forzar una respuesta del estado que acabe deslegitimándolo. 

Pero ha sido hace un par días cuando ha surgido un nuevo frente: El Salvador. El pequeño país centroamericano, que ya pagó hasta hace dos décadas un precio de sangre muy elevado, empieza a sufrir un acoso que no nos debe extrañar. La victoria electoral del FMLN, aun apurada, ha sido reconocida por diversos organismos supervisores latinoamericanos e incluso por la propia OEA. Pero no así lo ha hecho la derecha, representada por ARENA, que habla de fraude electoral. ¡La derecha hablando de tal cosa! La cosa acaba de empezar en El Salvador, repito, por lo que nos esperan unos días de tensiones y sorpresas. Desde el gobierno de EEUU no se ha hablado todavía, pero ese silencio huele a algo malo. Hoy he oído mencionar a los militares en boca de un dirigente de ARENA. El partido de los escuadrones de la muerte.       

domingo, 9 de marzo de 2014

La salida del euro, más que una opción

Este fin de semana Rebelión nos ofrece el vídeo "El euro en España: crónica de una muerte anunciada", que tiene a Alberto Montero Soler, profesor de Economía en la Universidad de Málaga, como protagonista. En él se reproduce su intervención en el Encuentro "Euro, mercato y democrazia", celebrado el pasado mes de octubre en Pescara (Italia), en la que a lo largo de tres cuartos de hora hace un análisis de la situación económica de los países que forman parte de la Unión Europea. Su contenido, no por dramático, resulta alejado de la realidad. En diversos artículos publicados en el diario Rebelión o en su blog personal "La otra economía", entre otros medios, viene desarrollando los argumentos de su propuesta principal: la necesidad de la salida del euro, lo que no significa dejar de ser europeísta; y la apuesta por una Europa de los pueblos, diferente de la actual, que está basada en el dominio de las élites económicas. 

Me voy a referir a dos aspectos que considero necesario destacar. El primero, sobre el falso dilema que nos están planteando a la hora de salir de la crisis y basado en dos posibles salidas. Una partiría del supuesto que los países del centro permitirían un reequilibrio interno de la Unión Europea con respecto a los países de la periferia. De esta manera, si antes se había dado un intercambio entre exportaciones de los primeros a cambio de deuda externa, ahora se trataría de que los primeros recibieran importaciones de los segundos como contrapartida para el pago de su deuda externa. Montero Soler desmiente esta solución por la vía de los hechos: Alemania, la potencia hegemónica europea, ha reorientado sus exportaciones hacia países fuera de la UE, a la vez que está haciendo uso de mano de obra cualificada formada en los países periféricos. 

La otra posible salida sería la de convertir al conjunto de países europeos en exportadores hacia otras partes del mundo. Esto conllevaría, de entrada, una situación deflacionaria y una mayor productividad, si bien a costa de salarios más bajos y una mayor precariedad laboral. Aunque esto último es la realidad actual de los países periféricos, considera que la opción de convertirnos todos en exportadores resultaría imposible, en la medida que la bajada real de los salarios limitaría aún más la demanda interna.

El segundo aspecto que quiero destacar está relacionado con las actitudes políticas ante el euro. Montero Soler deja claro que tanto la derecha como el centro izquierda defienden su mantenimiento, al ser expresión de los intereses de las élites económicas que dominan Europa e incluso ser también la base de su existencia material como tales grupos políticos. Su financiación depende de las redes clientelares que han trazado entre las empresas privadas y las administraciones públicas, base de la corrupción generalizada existente. Lo han demostrado reiteradamente en su acción de gobierno y consumado en complicidad con el pacto constitucional de priorizar el pago de la deuda externa.

La preocupación de Montero Soler está en la izquierda, donde hasta ahora no se ha querido tratar el tema. Alude para ello a la esperanza puesta en las elecciones, donde se tienen la ilusión de poder conseguir ciertos avances. Esta postura la califica de peligrosa, porque no afronta la realidad en toda su dimensión, y a la vez advierte del peligro de dejar este campo en manos de la extrema derecha, que desde su postura antieuropeísta defiende la salida del euro. 

Sí ha notado, en cambio, una mayor receptividad en los grupos de extrema izquierda, que ya defienden en algunos casos la salida del euro. En todo caso, para Montero Soler lo deseable sería que fuera una salida en bloque de los países periféricos de Europa.   

jueves, 6 de marzo de 2014

El embrollo navarro

El gobierno navarro, en manos de UPN-PP, está en la cuerda floja. ¿O no? Veamos. La corrupción lo tiene carcomido. La consejera de Hacienda, Lourdes Goicoechea, y la propia presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, están inmersas en un asunto de irregularidades graves después de las denuncias de la anterior directora gerente de la hacienda tributaria foral, Idoia Nieves Nuin. Tras su dimisión, esta última denunció presiones de Goicoechea para favorecer a empresas a las que asesoraba el despacho fiscal de su propiedad hasta su nombramiento como consejera. A la vez acusó a la presidenta por pedir a Goicoechea que consiguiera información tributaria de miembros del Consejo de Caja Navarra. Si a ello se une la situación financiera de esa entidad y el escándalo del cobro de elevadas dietas por parte de consejeros de la Caja, donde también está involucrada la propia Barcina, el escándalo es más que mayúsculo. 

La reacción de los grupos de oposición ha sido clara desde el primer momento, pidiendo la dimisión de Barcina y, en todo caso, planteándose la posibilidad de una moción de censura. El dictamen de la comisión de investigación del parlamento navarro, emitido la pasada semana, ha sido rotundo, pidiendo también la dimisión de Barcina y Goicoechea. Pero el problema deriva ahora del PSN y de la dirección federal del PSOE, que en ningún caso quieren llegar a un acuerdo con Bildu, lo que resulta necesario para que prospere la moción de censura. La dirección federal del PSOE además acaba de prohibir que se tome cualquier iniciativa para despojar a UPN del gobierno. Difícil tesitura tienen el PSN. Y menudo embrollo en el que se encuentra Navarra.

Stone, a su amigo Hugo


Se cumplió ayer el primer aniversario de la muerte de Hugo Chávez. Por ese motivo la cadena Telesur emitió el 
documental Mi amigo Hugo, realizado por Oliver Stone. La transmisión se llevó a cabo simultáneamente en diversos países del mundo, lo que la confirió en un acontecimiento televisivo. A lo largo de 50 minutos el cineasta norteamericano nos desgrana un Chávez humano. Espontáneo y reflexivo a la vez. Muy cercano a su pueblo, del que fue su expresión para enaltecerlo. Rodeado y admirado por quienes colaboraron con él en distintos momentos y en distintas instancias de sus funciones. Reconocido y querido por mandatarios y mandatarias de América Latina. El documental es un retrato de una figura controvertida. Amada por quienes ven en él un referente para la dignificación de quienes siempre estuvieron en el olvido. Odiada por quienes entienden que la vida sólo está para su disfrute particular, aunque eso suponga manda a la miseria a la inmensa mayoría. Y añado que incomprendida. Hay quienes no han entendido todavía el significado de la obra. Abundan en Europa. En ello hay, al menos, algo de prejuicios eurocentristas, cuando no racistas y clasistas. Hugo Chávez nació entre la gente pobre. El color de su piel lo delataba. En eso fue tremendamente coherente. Stone ha sabido valorar la dimensión de la obra que empezó a liderar a finales de los años noventa, que busca el camino de consolidarse y que es un referente para extenderse por otros países.
 Nos dice al final de su trabajo: "lo voy a extrañar. La historia lo extrañará". Seguro.      

El oxímoron del capitalismo popular

El término lo popularizó Margaret Thatcher en su doble cruzada contra el comunismo y los aspectos socializantes que había en los países occidentales. Al otro lado del Atlántico Ronald Reagan hizo algo parecido. Ambos fueron los pioneros y adalides de una causa común que fue contagiando al resto de países occidentales. El proyecto social de los Friedrich Hayek y compañía, basado en la libertad económica plena, empezó a hacerse realidad desde finales de los años setenta. Se fueron así sentando las bases de un nuevo modelo de capitalismo, al que se le asignó el nombre de neoliberalismo. Y en ello jugó un papel importante lo que se llamó capitalismo popular, donde todo el mundo, hasta la gente más humilde, es propietario de algo.

En el equilibrio entre la intervención del estado y la iniciativa privada ésta empezó a ganar terreno con las privatizaciones de empresas y servicios, la desregulación reglamentaria, la disminución de los impuestos progresivos, el desmantelamiento de los servicios sociales o la precarización del empleo. La financiarización de la economía elevó el peso del sector financiero en detrimento del productivo. La lucha contra los sindicatos y la alteración de la estructura social acabaría derrotando a una clase obrera en declive.Se sentaron las bases, en fin, de un trasvase de rentas en favor de las más altas. A eso Paul Krugman lo llamó la gran divergencia. 

La guerra ideológica que le acompañó acabó creando una ilusión colectiva que se expandió en amplios sectores sociales, incluidos los más humildes, y en las sociedades de los países del bloque socialista europeo oriental. La ecuación capitalismo y bienestar se asentó desde entonces en unos presupuestos ideológicos que actuaron a modo de gancho: buscar la complicidad social más extensa posible desde el acceso a la propiedad en cualquiera de sus formas. Por eso la compra de viviendas, la inversión de los ahorros disponibles y la obtención de préstamos baratos se convirtieron en una especie de fiebre colectiva. 

En los países que abandonaron el socialismo esa fiebre apenas duró, dejando pronto abandonada y desprotegida a la mayor parte de sus poblaciones. La miseria, la emigración y la delincuencia se extendieron, y poco a poco se fue difuminando el mundo en el que habían depositado sus ilusiones. En los países occidentales hubieron de pasar algunos años más, cuando la actual crisis económica puso al descubierto la cruda realidad. Para mucha gente endeudamiento privado resultó oneroso, muchas familias están sufriendo los desahucios de sus viviendas, determinados sectores de población se han visto estafados en las inversiones de sus ahorros... Y paralelamente el paro subiendo, los salarios bajando, los derechos laborales vulnerándose o recortándose, los servicios públicos desmantelándose... 

El llamado capitalismo popular se está haciendo trizas. En realidad nunca dejó de ser un oxímoron.