domingo, 18 de marzo de 2012

¿Quién manda en Europa?

El PP hace de la palabra España y sus derivados uno de los ejes de su discurso. No es exclusivo de ese partido. En el PSOE hay amplios sectores que también lo hacen. Un nacionalismo, el español, que hace aguas cuando se trata de ceder cada vez más soberanía en la toma de decisiones importantes. Una cesión que, se nos dice, es en favor de la Unión Europea, pero que en realidad pertenece poderes que están por encima de la ciudadanía. Lo podemos visualizar a través de las permanentes comparecencias de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, o de quienes deleguen (la foto es una muestra), para anunciar lo que hay que hacer. O amenazar cuando se dé el caso. Sólo en Islandia, aun cuando no pertenece a la Unión Europea, se han atrevido a decir que no y han llegado a encarcelar a quienes organizaron el atraco contra la población. En el resto de países quienes gobiernan se pliegan a las decisiones tomadas al margen de sus soberanías. ¿Quién manda, pues, en Europa?

La monja imputada en el robo de bebés

María Gómez Valbuena tiene más de 80 años de vida. Es monja de la congregación de Hermanas de la Caridad y por eso suelen anteponer a su nombre  el apelativo sor. Hacerlo confiere distinción. La de una persona entregada de por vida y con plenitud a Dios y, en su caso, por la congregación a la que pertenece, hacerlo desde la ayuda al prójimo mediante la caridad. María Gómez Valbuena, sin embargo, está acusada de algo que no concuerda con lo antes descrito. La fiscalía madrileña la ha acusado de un delito muy grave: el de detención ilegal de bebés. Dicho en un lenguaje más claro, no es otra cosa que el de robo de bebés de madres recién paridas para su entrega a otras familias a cambio, además, de una suma de dinero. 

Se sabe que desde los albores del franquismo se robaban bebés a las madres encarceladas por rojas, que esas prácticas se fueron extendiendo a madres solteras o prostitutas, e incluso se llegó a hacer a simples mujeres que tuvieron la mala suerte de cruzarse con las redes involucradas en el tráfico de bebés. Unas prácticas que continuaron durante los años ochenta. En todo momento participaron médicos, enfermeras, abogados, notarios, funcionarios de distintas instancias, monjas... Las denuncias se están multiplicando durante los últimos años. Lo están haciendo las propias madres, familiares y en algunos casos hasta los hijos o las hijas que fueron víctimas del robo. No todas están siendo admitidas en las fiscalías o en los juzgados, pero algunas sí. Cada vez se sabe más, aunque sea poco todavía y se corra el riesgo de que no se pueda destapar todo lo ocurrido. En el periódico Diagonal se ha publicado una información muy interesante que merece la pena leerla. 

En la fiscalía de Madrid se ha admitido la denuncia de María Luisa Torres, a quien María Gómez Valbuena engañó cuando nació su hija Pilar. No importan ahora los detalles. Es un caso más de tantos parecidos. Es la actuación humillante de quien se erige en el poder moral sobre una persona indefensa en una situación anímicamente muy vulnerable que, ante la sorpresa por lo que está ocurriendo, se acaba renunciando por miedo a seguir adelante. En otros casos, no sé si cabe decir que más crueles, se hacía comunicando la muerte del bebé. En otros, sobre todo en los primeros momentos del franquismo, con el descaro de arrancárselos a las madres acusadas de rojas. Fue el momento en que se juntaron la aplicación de las teorías racistas de psiquiatras como Antonio Vallejo-Nágera, la dictadura de la moralidad católica y la corrupción de quienes se aprovecharon económicamente de las tramas.

María Gómez Valbuena, monja de las Hermanas de la Caridad, se cree inocente. Pero se ha negado a declarar ante la justicia. Quizás, por su edad, esté a la espera de que pronto se imparta la que en más cree, esto es, la justicia divina. Aquí, desde luego, lo tiene difícil.  

domingo, 11 de marzo de 2012

La mano de obra sigue abaratándose


Leí el otro día la noticia de que los trabajadores y las trabajadoras de Vodafone han aceptado 12 días al año sin empleo ni sueldo a cambio de garantizar el puesto de trabajo durante dos años, además de la posibilidad de reducir las horas de trabajo (los viernes o una hora cada día). Duro tener que llegar a ese tipo de acuerdos para garantizar, por ahora, los puestos de trabajo. 

Me contaban el otro día de una allegada que trabaja en una caja de ahorros que tenía que estar a disposición de la empresa los sábados, teniendo que acudir al trabajo bastantes mañanas y algunas tardes. Sin compensación económica, se entiende. Este último sábado ha tenido suerte, pues no la han llamado. Semanas atrás me contaron de otro allegado que trabaja en una empresa de telefonía que, además de dedicar ese tiempo extra gratuito que le piden de vez en cuando, se veía obligado a autorregularse en el uso del derecho que le asiste para atender a su hija de pocos meses. En septiembre otra allegada, profesora de instituto, no tuvo opción de trabajar porque le afectaron los recortes en educación. Como interina, fue una víctima de las medidas que Esperanza Aguirre calificó de solidarias, aumentando en dos las horas de clase semanales a quienes ya han accedido al funcionariado. Ese mismo mes empezó a trabajar como becario en los servicios centrales de una entidad bancaria otro allegado. Recibe por ello 800 euros. 


Son sólo ejemplos, pero no son excepciones. Es la tónica del momento. La mano de obra se abarata. Los costes empresariales se reducen. Los beneficios siguen aumentando, independientemente de si el ritmo es mismo que los momentos de bonanza. La legislación cada vez es más flexible para contratar y despedir. La desprotección legal aumenta. Como aumentan las prácticas irregulares, ilegales, que fuerzan de hecho a trabajar más por menos. Los casos que he puesto son de personas con una relación contractual. Falta la economía sumergida pura y dura, la que no hace contratos, la que hace trabajar más por menos en mayor medida, la que no cotiza a la seguridad, la que no entiende de derechos laborales de ningún tipo, la que defrauda a hacienda... 

¿Acaso no son motivos?

              

viernes, 9 de marzo de 2012

Iré a la huelga

CCOO y UGT han convocado una nueva huelga general. Lo han hecho para el día 29 de marzo. Ya es la octava desde 1977 (ver en este blog la entrada del 15 de junio de 2010). La segunda en menos de dos años. Una respuesta adecuada en un momento muy difícil. De regresión creciente en los derechos sociales y laborales que se fueron conquistando desde décadas anteriores. Una regresión que es consecuencia de las medidas impuestas por los gobiernos del PSOE, primero, y el PP, ahora. Gobiernos corruptos y cómplices de las decisiones que toman junto con las instituciones supranacionales (UE, Banco Europeo, FMI...) y las corporaciones financieras privadas transnacionales. Causantes todos de las crisis actual. Y de la miseria que afecta a buena parte de la humanidad. En los tiempos que corren, no es que merezca la pena participar en la huelga general, es una responsabilidad social. Si ni siquiera lo hacemos, ¿qué autoridad moral tendremos para protestar por lo mal que van las cosas y exigir responsabilidades? ¿O acaso hay quien está esperando la llegada de un falso salvador, como ya ocurrió en los tiempos del fascismo triunfante?

jueves, 8 de marzo de 2012

La amenaza, cinturón en mano, de un periodista

Vi ayer, entre indignado y sorprendido, un vídeo donde el presidente de la Asociación de Prensa de Granada amenazaba con un cinturón a una mujer que, portando una bandera palestina, protestaba en un acto donde se celebraba los 25 años de relaciones diplomáticas con el estado de Israel. Otra mujer que la acompañaba en la protesta, mientras grababa con vídeo lo que estaba ocurriendo, fue acto seguido empujada. Las dos, miembros de la Plataforma en Apoyo de los Derechos del Pueblo Palestino.  Las imágenes, recogidas por Canal Sur y la prensa gráfica, no dejan dudas acerca de la actitud del periodista-presidente, que horas después se vio obligado a dimitir y pedir disculpas. Lo que más me llama la atención sobre la reacción violenta es el empleo de un cinturón y la tranquilidad con la que se lo va quitando, mientras se levanta de su asiento para dirigirse a la mujer que grita consignas contra el estado de Israel. Por lo inusual del gesto, se puede deducir que no es la primera vez que ha usado ese objeto con la intención, aunque sólo amenazante, de pegar. Resulta muy extraño que alguien reaccione espontáneamente de esa manera, cuando tiene delante a otra gente y numerosas cámaras de televisión y fotografía, si no fuera por que podría haberlo hecho en otras ocasiones. Un varón, cinturón en mano, frente a una mujer y una bandera palestina. Todo un símbolo. 

lunes, 5 de marzo de 2012

Indomables, un interesante documental sobre Mujeres Libres


Hoy se ha acercado por el instituto Juan Felipe, el creador del documental Indomables. Una historia de mujeres libres. Hace unos días me llamó para informarme de su visita a Algeciras para presentarlo y me propuso la posibilidad de acercarse al instituto donde trabajo. Para mí fue un honor y, lo más importante, una oportunidad muy valiosa para que el alumnado del centro pudiera conocer en primera persona un trabajo sobre un tema interesante. Ya he tratado en varias ocasiones en esta cuaderno la historia de Mujeres Libres y hoy se dado la ocasión para que pueda hacerlo una vez más. 

Juan es un artista autodidacta y, como buen ácrata, tozudo y persistente hasta conseguir su propósito. A la lo largo de una hora desentraña la historia del grupo libertario de una forma rigurosa, ágil y atractiva, alternando imágenes de la época; entrevistas a Sara Berenguer y Conchita Liaño, viejas militantes, las historiadoras Martha Ackelsberg y Laura Vicente, y la periodista Llum Quiñonero; imágenes de actos celebrados en nuestros días; y la puesta en escena de intervenciones públicas de las principales protagonistas de Mujeres Libres. 

La experiencia ha sido bonita, de manera que los muchachos y las muchachas de 2º de bachillerato han podido disfrutar del acto. Hace unos años precisamente, coincidiendo con la estancia como profesora de Música de Corina, un grupo de alumnos y alumnas interpretó en varias ocasiones el Himno de Mujeres Libres con motivo de las celebraciones del Día de la Mujer del 8 de marzo. Un himno que compusieron en 1937 Lucía Sánchez Saornil, en la letra, y E. Sanginés, en la música, y que aparece al final del documental como fondo de los créditos interpretado por la Fanfarria Libertaria de Iruñea / Pamplona que ha dirigido Ignacio Fernández, quien también ha compuesto el fondo musical.

Estoy seguro que Juan Felipe con su Indomables contribuye en buena medida  a conseguir que se rescate del olvido a las mujeres que hicieron posible una bonita experiencia, como una forma de reconocer el trabajo de quienes "llevan hasta el final su disidencia".  

miércoles, 29 de febrero de 2012

La nueva mentira de Esperanza Aguirre

Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid y la persona más representativa del sector liberal del PP, nos regaló el otro día unas declaraciones en las que, para quien no conozca su trayectoria, podía dara la impresión de haber sido una vieja luchadora demócrata contra la dictadura. La de Franco. Resulta que se soltó eso de que con las medidas que acaba de tomar el gobierno se pone fin a la "legislación laboral franquista".

Sabido es que uno de los pilares de los regímenes fascistas, incluido el español, fue la creación de un marco laboral cuyos ingredientes eran un batiburrillo de declaraciones entre pomposas, demagógicas y contradictorias, tales como la conciliación de clases, la intervención del estado y el principio de autoridad de la empresa, a la vez que se prohibía el derecho de huelga o los sindicatos independientes. Éstos eran sustituidos por organizaciones controladas por el estado (caso del DAP o Frente Alemán del Trabajo) o los sindicatos verticales italianos y españoles, donde convivían el capital y la mano de obra. La Carta del Trabajo mussoliana de 1927 fue el modelo que se siguió después, en 1934, en Alemania con Ley de Ordenamiento del Trabajo Nacional, y en España con el Fuero del Trabajo de 1938, que en los primeros años se desarrollará en la Ley de Reglamentaciones del Trabajo de 1942 o la Ley de Contratos de Trabajo de 1944.


Durante estos años en el país convivieron un marco laboral rígido y una dura represión que atenazó a la mano de obra. Cuando el descontento empezó a dejarse sentir, en 1956 se aprobó por decreto la libertad de las empresas para establecer condiciones laborales que superasen las mínimas fijadas por el estado, lo que culminó en 1958 en la Ley de Convenios Colectivos, inspirada en las orientaciones de la OIT, que no dejaba de ser una de las condiciones dentro de la nueva etapa, obligada por necesidad, que inauguraba el régimen: la apertura a las instituciones económicas internacionales, paso previo para la llegada de capital y el turismo del exterior.


Salvo algunas pequeñas modificaciones más en los años siguientes o las conquistas sociales que mediante costosas y heroicas huelgas alcanzaron trabajadores y trabajadoras, fue tras la muerte de Franco cuando se produjeron cambios legales relevantes. Primero, en pleno proceso de Transición, con la legalización de los sindicatos y el reconocimiento del derecho de huelga en 1977; luego, con la consagración de derechos fijada en la Constitución de 1978; después con el Estatuto de los Trabajadores de 1980, la Ley Básica de Empleo de 1981 y diversos acuerdos entre el gobierno, la CEOE y los sindicatos, como el Acuerdo Marco Interconfederal de 1979 (UGT y CEOE), el Acuerdo Nacional de Empleo de 1980 (UGT, CCOO, CEOE, gobierno)... Independientemente de la singularidad de cada norma o acuerdo, donde se intentaba conjugar el control salarial con la adquisición de derechos, lo cierto es que se lograron importantes avances en las condiciones laborales (jornada laboral, vacaciones, maternidad...), las prestaciones por desempleo y los derechos sindicales.


A las mejoras de las condiciones laborales y de las prestaciones de desempleo le siguieron durante los gobiernos del PSOE, con Felipe González, y el PP, con José Mª Aznar, medidas restrictivas sobre determinados aspectos, lo que derivó en las consiguientes convocatorias de huelgas generales en 1985 (pensiones), 1988 (salarios), 1992 (desempleo), 1994 (contratos-basura) y 2002 (desempleo). Las reformas de 2010, hechas por el gobierno de Zapatero, y la reciente de 2012, por Rajoy, son más vueltas de tuerca a un proceso que no ha hecho sino erosionar las conquistas conseguidas desde 1977.


No es cierto que la legislación actual derive de los tiempos de Franco. Todo lo contrario. Lo que sí es cierto es que las últimas medidas del gobierno del PP suponen un claro golpe, el más duro, sin duda, a las conquistas conseguidas. Afectan, simultáneamente, a los derechos laborales, a las prestaciones por desempleo y a los derechos sindicales, que, unidos a las medidas ya introducidas por el PSOE, en especial las referidas a las pensiones, nos han puesto en otros tiempos, más parecidos, eso sí, a los de Franco.

martes, 28 de febrero de 2012

La dignidad de un anciano llamado Theodorakis

Mikis Theodorakis tiene 87 años. Su música ha recorrido todos todos los países del mundo, dejando en cada rincón un trozo del alma helena. Bandas sonoras de películas, ballets, sinfonías, piezas de cámara y canciones han dado forma a un repertorio rico y variado, hasta ponerlo en una de las cimas de la música del siglo XX. Muy de joven se vinculó a la lucha antifascista, primero contra el ocupante italiano y luego contra el alemán. También participó en la guerra civil que se libró en su país desde 1945, con la potencia británica como gendarme. No le faltó coraje para enfrentarse a la dictadura de los coroneles que se inició en 1967. Encarcelado, en 1970 fue expulsado de su país. Militante comunista, ha estado en la defensa de cuantas causas han sido necesarias para defender a su pueblo. Pese a su edad, no falta a las manifestaciones que se convocan contra los saqueadores de su país. Los gases lacrimógenos no le asustan. 


Días pasados lanzó un mensaje a todo el mundo, con el titulo La verdad sobre Grecia, que merece la pena leerlo. No tiene desperdicio. Señala a quienes han causado la ruina de su país: "Las grandes heridas de nuestra economía fueron el excesivo gasto militar y la corrupción de una parte del mundo político, financiero y de los medios. Pero también son responsables algunos países extranjeros, entre ellos Alemania, Francia, Inglaterra y USA, que ganaron miles de millones de euros a costa de nuestra riqueza nacional vendiéndonos año tras año equipamiento militar". Si en 1986, con Papandreu padre, un préstamo de un millón de euros se acabó de devolver en 54 millones 24 años después, la  deuda acumulada por los sucesivos gobiernos en los últimos años se convirtió en "300 billones de euros, un 130% del Producto Nacional Bruto". 


La situación de Grecia no puede ser más dramática en cuanto a aumento del paro y la pobreza, o la bajada del nivel de vida y el bienestar general. Son las consecuencias de los planes de ajuste impuestos por la troika formada por el FMI, el Banco Central Europeo y las autoridades de la Unión Europea, y que el gobierno de tecnócratas presidido por Papadimos y formado por varios partidos de derecha y el PASOK aplica sumisamente. Los resultados los resume así Theodorakis: "El Memorándum [de 2011] regala a los extranjeros nuestra independencia nacional y la propiedad de la nación, es decir, nuestros puertos, aeropuertos, carreteras, electricidad, agua, todos los recursos naturales (subterráneos y submarinos), etc. A éstos hay que añadir nuestros monumentos históricos, como la Acrópolis, Delfos, Olimpia, Epidauro y otros, ya que hemos decidido no hacer valer nuestros derechos". 


Grecia es la más pura expresión del criminal latrocinio de quienes mandan en el mundo actuando en el seno del mundo rico. Theodorokais, ya anciano, una muestra preclara de la dignidad humana.


Andalucía: un sueño de hace 32 años

28 de febrero, Día de Andalucía. 32 años atrás tuvo lugar el referéndum que abrió las puertas de la autonomía a esta tierra. Fue una tarea difícil, por lo complicado del procedimiento constitucional y por la postura contraria que tomó el gobierno, entonces presidido por Suárez y formado por la UCD. Este partido y AP, la antecesora del actual PP, lo tenían claro. En UCD, porque no querían que Andalucía tomara el camino de un autogobierno similar al de Cataluña, País Vasco y Galicia. Los militares acechaban. En AP, porque simplemente no querían “eso de las autonomías”, habiendo votado en contra del Título VIII de la Constitución por aquello de que se rompía España. Viejo discurso que nos costó una guerra. Astuta fue la apuesta del PSOE, que jugó fuerte, abriendo dos años después una sucesión ininterrumpida de gobiernos. Aunque ello conllevara obstáculos o frenazos por parte de los González y Guerra que acabaron con la dimisión de Escudero en 1984, la salida de Rodríguez de la Borbolla en 1990 o el ninguneo a Chaves en 1995. Miserias aparte, lo cierto es que en 1980 se hizo realidad un sueño colectivo. La ilusión de mucha gente alumbró una esperanza. Ahora, en dos meses tenemos unas nuevas elecciones. Se asoman más que nubarrones. Ojalá que escampe. 
      

Un periódico (en papel) menos

El domingo ya no salió a la calle la edición en papel del diario Público. Se mantiene, no obstante, la edición digital. Curiosidades de la vida, ha ocurrido casi un año después que otro periódico, La voz de la calle, apenas pudiera salir excepto la edición digital en pruebas que funcionó durante unas semanas. Se trata en los dos casos de periódicos que se pueden situar dentro del campo de la izquierda. La voz de la calle fue auspiciado por Teodulfo Lagunero, que estuvo muy vinculado desde muchos años atrás al PCE, en especial cuando lo dirigía Santiago Carrillo. En su intento consiguió que su consejo editorial lo formase gente relevante del mundo de la cultura (Carlos Berzosa, Pilar del Río, Carlos Taibo, Manuela Carmena, Federico Mayor Zaragoza...). Pero le salió mal, porque, ante todo, le faltó dinero.

Algo parecido le ha pasado a Público, impulsado por Jaume Roures, también millonario, confeso de izquierdas, trotskista en su juventud y vinculado al entorno político de Zapatero. Éste, desde el gobierno, buscó un grupo mediático que le echase una mano, en parte como contrapeso a El País, que tan poco lo quiso al principio. Fue así como entró en escena el grupo Mediapro, dirigido por Roures, dedicado hasta entonces a la producción y distribución de vídeos y películas, y la elaboración de programas de televisión que luego vendía a otras cadenas. El gran salto lo dio cuando Mediapro y Globovisión se unieron, expandiendo aún más sus actividades y creando el canal de televisión La Sexta. Fue una apuesta fuerte, pero basada en un grupo empresarial solvente y un gobierno deseoso de tener a su servicio un medio de comunicación. La Sexta empezó a funcionar a partir de 2006, convirtiéndose pronto en un referente de los eventos deportivos, sobre todo en el fútbol y el automovilismo. Desde 2009 la cosa se completó con el canal de pago GolTV. Pero no me voy a extender más a los intríngulis de todo este entramado, del que podemos saber más a través de las cosas que nos cuenta tan bien  Pascual Serrano en su libro Traficantes de información (Madrid, Foca, 2010).

Ahora prefiero centrarme en Público. El periódico fue, al parecer, un apuesta personal del propio Roures. Depende de la empresa Mediapubli, que es suya y de algún amigo más, pero es formalmente independiente. Siendo yo un acólito de la prensa digital, rastreador a diario de varios medios de comunicación de todas las tendencias, Público es para mí, junto con Rebelión, uno de los referentes principales de los medios de izquierda. Soy asiduo lector de la edición digital y sólo ocasionalmente de la de papel por aquello de alguna de las colecciones de libros que ha ido ofreciendo. Un referente del que siempre he tenido claro sus contenidos contradictorios. Así, frente al escoramiento hacia el pesoe zapateril o las fuertes críticas que vierte hacia los gobiernos de Cuba y Venezuela, ofrece articulistas de gran solvencia intelectual y política del nivel de Juan Carlos Monedero, Isaac Rosa, Luis García Montero o Juan Carlos Escudier, amén de información interesante que ayuda a completar el panorama sombrío que en general pulula por el mundo de los medios de comunicación.

Público anunció hace unas semanas un concurso de acreedores para ver si podía reflotar la cosa a través de un "mirlo blanco" (Serrano dixit), habiendo contando durante un tiempo con una posición heroica de quienes trabajaban hasta que el sábado pasado dijeron "basta". Sólo la edición digital, que tiene una audiencia millonaria, se ha mantenido. La voz de la calle también estuvo esperando su "mirlo blanco", aunque en su caso sin que apenas fuera capaz de mover sus alas. Intentando dar una explicación a lo que está ocurriendo, se ha quejado el propio Pascual Serrano en el artículo ¿Quién cerró Público?, publicado el domingo en Rebelión, que existe una falta de compromiso entre la gente de izquierda  a la hora de apoyar a los medios de comunicación afines para que puedan subsistir al margen de apoyos financieros externos. Para ello pone los ejemplos de periódicos o revistas como Le Monde Diplomatique, Il Manifesto, El Viejo Topo o Diagonal.

Tiene razón, aunque conviene matizar. La gente de izquierda es muy diversa. Desde siempre lo ha sido y quizás más en este país, por aquello de la triple tradición (anarquista, socialista y comunista), las ramificaciones entre ellas, las variables nacionalistas (Cataluña, País Vasco, Galicia...) y los aderezos de los nuevos movimientos, en especial el ecologista. También entre la gente de izquierda se mantienen inercias a la hora de tener como referentes a determinados medios. Recuerdo, cuando joven, del nacimiento de Liberación, que acabó pronto y mal. Había gente, que se decía muy de izquierdas, a quien no le ofrecía garantías, aunque sí se las daba El País. Este periódico sigue aún hoy en día dándoselas a mucha gente que se dice muy de izquierdas.

En la actualidad el mundo de la información ha cambiado mucho. Internet está siendo la clave principal. A través de la red se puede acceder a una mayor y más variada información, si bien es cierto que cada cual lo hace a su manera. Uno de los rasgos es la gratuidad. Comprendo la preocupación de quienes tienen su profesión en el periodismo, que quieren, como es lógico, poder vivir de ello. La gratuidad lo dificulta, sobre todo si se quiere trabajar en un medio que no esté subordinado a los intereses de las grandes corporaciones. De aquí parte la crítica de Serrano, que pide ese mayor compromiso de la gente, aun cuando tenga que pagar por la prensa digital. Creo, por mi parte, que todo es compatible.