
Esos meses lo fueron de una gran intensidad movilizadora. Fueron el momento en que tuvo lugar el mayor número y la mayor variedad de conflictos reivindicativos durante el franquismo y la Transición. Cuando confluyeron huelgas de la clase obrera, protestas vecinales, huelgas estudiantiles y movilizaciones de pequeños agricultores y ganaderos. Cuando no faltaron los conflictos políticos en la lucha contra la dictadura, donde tuvieron un peso importante las demandas de amnistía o las de carácter nacionalista y autonomista. E incluso actuaron grupos armados, como las dos ramas de ETA y el incipiente GRAPO.
Nunca faltó la acción del aparato represivo del estado, que actuó con mucha dureza. La matanza de Vitoria del 3 de marzo, en la que perecieron cinco manifestantes, marcó uno de los momentos culminantes. A lo largo de 1976 hubo al menos 18 muertes sólo de huelguistas y manifestantes, sin contar las numerosas personas heridas en las calles y torturadas en las comisarías, un incontable número de detenciones. Llegaron a militarizarse algunos servicios públicos, como ocurrió en Madrid con el Metro, los autobuses urbanos, Correos y RENFE, o en Barcelona con los servicios municipales. Hubo zonas fuertemente castigadas: sólo en el País Vasco y Navarra sumaron 12 muertes; pero también lo fueron Madrid, Barcelona, Alicante, Canarias y varias provincias andaluzas.
Se ha llegado a calificar a este movimiento huelguístico como de clara naturaleza rupturista. Fue el momento en que el franquismo se vio más amenazado, hasta el punto que a mediados de año cayó el gobierno de Carlos Arias Navarro, incapaz de llevar a buen puerto el proyecto de reforma iniciado en el franquismo, siendo sustituido por el de Adolfo Suárez que se vio obligado a imprimir medidas políticas más atrevidas.
Por eso en el vídeo de CCOO se resalta un hecho importante: si bien Franco murió en la cama, el franquismo lo hizo en la calle.