

Es cierto que ese señor, el especulador, que es un personaje de opereta, no llega a la altura del gran capo Berlusconi. Éste se dedica a cambiar las leyes para protegerse de sus fechorías. Es decir, delinque, pero haciendo uso del poder que le concede tener el legislativo y la mayoría de los medios de comunicación en sus manos, lo modela todo a sus intereses. Cuando la judicatura le da un susto, se dedica a ladrar, con insultos e improperios. Pero es lo hace para adornar su papel y ganar popularidad, porque luego actúa con sus leyes a medida.
En España, de momento, no hemos llegado a tanto, pero tenemos profesionales de la justicia que se dedican a mirar para otro lado o juzgar a la medida de quienes especulan, prevarican, se apropian de lo ajeno...
Capitalismo en dos de sus variantes. Corrupción pura y dura.