sábado, 14 de abril de 2012

De elefantes, armas y borbones

Los borbones han sido amantes de la buena vida. En su vida privada han tenido pocos límites en lo que han hecho, aun cuando legalmente los hubiera para el resto de la población o se hayan condenado moralmente prácticas por considerarse, ya se sabe, pecaminosas o por el estilo. Lo han hecho ayer y, por supuesto, lo hacen hoy el que ocupa el trono y sus adláteres. El paraguas de la inviolabilidad política les ha protegido, en otros tiempos con el añadido explícito de su sacralidad. Hoy no se lleva hacer constar lo segundo en los textos constitucionales, pero se sigue manteniendo el privilegio -lógico, que para eso son monarcas- de lo primero. Hoy precisamente ha salido la noticia que el jefe del estado ha tenido un accidente en Botsuana y se ha roto la cadera. Estaba cazando el hombre. Elefantes. Según El País, se pueden pagar hasta 20.000 euros por ejemplar. No ha sido la primera vez en hacerlo con ese tipo de animales, por supuesto. Es un aficionado a ese, que llaman, deporte en la modalidad de caza mayor y ha recorrido, si no el mundo, sí al menos bastantes países para darse la satisfacción de coleccionar osos, elefantes, ciervos y demás. Aficionado a la caza. Y a las armas. Muy real y muy borbón. El otro día nos enteramos que un nieto suyo se hirió por un disparo en el pie. Fue un accidente, nos han contado. Eso dijeron también que le ocurrió al propio Juan Carlos, siendo niño, cuando por otro accidente con un arma de fuego le disparó, con resultado de muerte, a su hermano Alfonso. Y hoy, 14 de abril, es el aniversario de la Segunda República. ¿A qué esperamos?    


Has dado en la diana, Gaspar, se trata de un repago


Gaspar Llamazares, diputado de IU, ha advertido que el llamado copago sanitario con el que el PP está amenazando es, en realidad, un repago y, por supuesto, va dirigido a minar el sistema público de salud. La sanidad en nuestro país es financiada mediante impuestos, de manera que pretender añadir una tasa en cualquiera de las actuaciones sanitarias (expedición de fármacos, consultas, intervenciones quirúrgicas...) lo que va a dar lugar es a invertir el principio solidario de atender a quien lo necesita, para que, en palabras del propio Llamazares, "se pongan en marcha impuestos sobre la enfermedad". Con buen criterio ha dudado sobre la efectividad en el ahorro con la fórmula del copago en los fármacos, habida cuenta del poder que tienen el grupo de presión farmacéutico, al que los distintos gobiernos se han mantenido sumisos desde hace años. La pretensión de disminuir el número de recetas, se vería respondida por las empresas del sector con una subida en los precios.

Este ataque al sistema público de salud, paralelo al de las pensiones o la educación, lo es contra el bienestar de la gente. Bajo la excusa catastrofista de la insostenibilidad financiera que desde los medios neoliberales se lanza a bombo y platillo, se esconde la profundización en un modelo social que beneficie a las rentas más altas, con capacidad para poder satisfacer sus necesidades. En el caso de la salud, la mayor parte de la población debería conformarse con subsistir a base de un sistema subsidiario, mal dotado y deficiente, cuyo resultado sería, si no se pone freno, una progresiva pérdida de bienestar social y personal, e incluso un descenso en la esperanza de vida.

domingo, 8 de abril de 2012

Una cultura de la prevención contra los incendios de los bosques

Escuché anteayer ocasionalmente en Radio Nacional a Joaquín Araújo, conocido periodista por ecologista. En el momento que sintonicé la emisora le estaban haciendo una entrevista se estaba refiriendo a dos formas antagónicas de tratar el bosque: lo que llamó la cultura de la quema de rastrojos y la cultura de la prevención. La primera, muy extendida y supravolorada; la segunda, en desuso. De la primera destacó que los beneficios que se obtenían por el enriquecimiento del suelo no compensaban, al ser arriesgada a la hora de tratar con el fuego y poder generar graves peligros cuando no se consigue controlarlo. Sobre la segunda se mostró partidario, en la medida que era una forma natural y efectiva de limpiar el bosque mediante usos tradicionales como la recogida de la leña menor y el empleo del ganado para el pasto.

Por lo poco que escuché, el motivo por el que le llevaron al programa fue el incendio de Fragas do Eume, un parque natural situado entre las provincias de Lugo y La Coruña. Un ecosistema atlántico con elementos mediterráneos que confieren al espacio agreste donde está situado un elevado valor ecológico. El dominio del roble carballo se ve complementado por la presencia de castaños, introducidos en otro tiempo para un mejor aprovechamiento económico, y abedules. Las franjas de ribera ofrecen una variedad de especies a base de alisos, olmos, fresnos, tejos y avellanos. Las zonas más orientadas a la solana permiten que se asomen alcornoques, madroños, acebos y laureles. Y repartidos de un lado a otro, alfombrando las partes bajas, diversas variedades de helechos, en algunos casos especies relictas, junto con los líquenes y los musgos que tapizan las cortezas y las rocas.     

Las imágenes de llamas y de equipos de extinción de incendios han llenado los telediarios y las páginas de los periódicos. La alarma provocada por la destrucción de un monumento de la naturaleza ha llevado a las autoridades de la Xunta gallega a prestar atención cuando el eco del suceso se extendió. Controlado ya, en gran medida gracias a la lluvia caída en los últimos días, no ha sido algo anecdótico. Es una más de las catástrofes que vienen sucediéndose sin cesar en los bosques peninsulares desde principios de los años setenta. Agravado, además, por haber ocurrido en una estación que no es la del estío. Tampoco es un  hecho aislado en estos días, pues más incendios se han declarado en distintas comunidades e incluso al sur de la propia gallega, en la provincia Orense, se está sufriendo otro incendio devastador en el parque de Xurés.

Los incendios forestales son la consecuencia de una forma de tratar a la naturaleza, donde convergen en sus intereses depredadores diferentes sectores económicos. El abandono de formas agrarias más respetuosas con la naturaleza para dar paso a otras donde se busca el beneficio inmediato y una rentabilidad economicista; la expansión urbanística volcada en las recalificaciones de terrenos; la industria maderera ansiosa por obtener recursos baratos; el aumento de las actividades de ocio donde se descuidan las reglas más elementales de la precaución... Todo esto converge en una visión yuxtapuesta de la relación con la naturaleza en la que ésta queda infravalorada. La desesperación por lo inmediato de mucha gente lleva a que se menosprecie su respeto y conservación. Una desesperación que da alas a quienes directamente  se vuelcan sin escrúpulos para aprovecharse a toda costa y obtener beneficios particulares.

Del incendio de Fragas do Eme se ha dicho que ha sido intencionado. Como buena parte de los incendios. Pero, cuidado, no menospreciemos esas otras formas de tratar a la naturaleza que conllevan peligros tan graves. Es necesario crear una nueva cultura, ecológica, de respeto y amor por la naturaleza. Una cultura de la prevención. De esta manera serían los bomberos naturales, al decir de Joaquín Araújo, quienes se harían cargo de evitar los incendios.


viernes, 6 de abril de 2012

¿Es Günter Grass antisemita?

El pasado día 4 El País reprodujo el poema “Lo que hay que decir” de Günter Grass (la traducción en castellano fue hecha por Miguel Sáenz), que fue publicado simultáneamente en el diario alemán Süddeutsche Zeitung. La consecuencia ha sido una nueva polémica contra el escritor alemán, esta vez bajo la acusación de antisemitismo. Grass ha declarado que su intención ha sido denunciar una situación política del escenario internacional que le parece más que grave y que el poema ha sido sólo la forma de plasmarla. De la lectura detenida del poema sólo se desprende una crítica muy dura hacia las potencias occidentales y el estado de Israel por su amenaza  creciente contra Irán y el trato que recibe la población palestina. En ningún momento se puede hablar que tenga un carácter antisemita, salvo que se entienda que el estado israelí sea intocable y que cualquier crítica que se le haga sea considerada como antisemitismo.

El motivo que ha llevado a Grass a hacer la denuncia ha sido la decisión del gobierno alemán de seguir vendiendo armamento a Israel: “va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad / es dirigir ojivas aniquiladoras”. Habla de hipocresía, porque el motivo que se ha esgrimido contra Irán es que dispone de tecnología nuclear y se sospecha, sin ninguna prueba, que pueda haber fabricado una bomba nuclear, cuando Israel es ya una potencia nuclear en la región. Grass también critica muy duramente, sin nombrarlos, a los gobiernos israelíes, cuya política de agresión contra la población palestina lleva causando tantas víctimas. No es precisamente el escritor alemán un enemigo de Israel, al que llama país y al que dedica en su poema palabras cariñosas: “al que estoy unido / y quiero seguir estándolo”. Considera que su denuncia es una forma de evitar que esa parte del mundo siga “ocupada por la demencia”, mostrándose sensible con el drama en que se encuentran inmersos israelíes y palestinos, que “viven enemistados codo con codo”. Lo que pretende, en fin, es ayudar a esos dos pueblos “y en definitiva también ayudarnos”.

Aun con todo, lo mejor es leer el poema.

Lo que hay que decir

Por qué guardo silencio, demasiado tiempo
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.

jueves, 5 de abril de 2012

La reducción del 21,9% en educación

El gasto en educación en España siempre ha estado por debajo de la media de los países de la OCDE y de la Unión Europea. La herencia del franquismo sigue siendo alargada, pero también la acción de los distintos gobiernos habidos durante las tres últimas décadas no ha logrado igualar la media de los países de nuestro entorno. El crecimiento que se ha ido dando desde los años 80 no ha sido suficiente.

El año pasado ya fue un año nefasto en el tratamiento de la educación por las distintas administraciones. El gobierno central redujo las partidas presupuestarias y la mayor parte de las comunidades autónomas hizo lo propio. En algunos casos con situaciones escandalosas, como Madrid y Castilla - La Mancha, donde se mandó a la calle a miles de docentes en situación de interinidad y el consiguiente deterioro en la atención educativa de los centros públicos. Andalucía fue una excepción.

Ahora el gobierno central acaba de establecer una reducción del 21,9%. Me ahorro los calificativos. Eso redundará en un mayor descenso del gasto educativo. Y lo hará también, por supuesto, en la calidad de la educación. Sobre todo en los centros públicos, que es donde se concentran en mayor medida los sectores sociales que necesitan mayor atención. La crisis económica está siendo la excusa para castigar al sistema público y ahondar aún más las diferencias sociales. Lo que se está haciendo es gravísimo.  



sábado, 31 de marzo de 2012

Mi jornada de huelga general

El día de antes

La tarde anterior a la huelga general le pregunté confiado a un compañero de trabajo: “¿Y mañana, qué?”. No sé si no me entendió o se hizo el despistado, pero me salió con algo parecido a que “ya queda poco para que acabe el trimestre”. Entre sorprendido y pesado, pero sin mala intención por mi parte, fui más concreto en mi pregunta: “¿vas a ir a la huelga?”. Y el hombre, medio desorientado, me dijo con la boca chica y moviendo la cabeza y los hombros a la vez: “es que yo mañana tengo muy pocas clases…”. Una actitud diferente a la manifestada por el personal no docente, que había decidido secundar el paro. Se sentían contentos, esperanzados y creo que hasta eufóricos. Me pareció ver en sus caras y en sus palabras un sentimiento que es propio del alma de cualquier huelga: la solidaridad. El darlo todo, en este caso por un día, para que todo el mundo gane.

La manifestación en Cádiz

“¿Cuánta gente puede haber?”, me preguntó no recuerdo quién al poco de empezar a movernos en la manifestación que se inició en la plaza del ayuntamiento. “No sé, tres o cuatro mil… Es que es difícil saberlo, no hay referencias todavía”, contesté. La prensa provincial publicó después que alrededor de cinco mil. No lo sé y tampoco me preocupé de hacer mis cálculos. Gente de Cádiz, cosa lógica, y de los distintos municipios. De Barbate vimos caras conocidas según avanzábamos en el recorrido. También, que conociera, de Puerto Real, El Puerto, Conil, Medina Sidonia, Rota, Vejer… ¿Para qué seguir? Me alegré al ver a compañeros y compañeras de trabajo. Jóvenes. Había muchas banderas. El rojo era lo que predominaba. Normal. La mayoría de CCOO y de UGT, pero no sólo. Se veían algunas republicanas. También, negras y rojinegras de CGT, CNT y Autonomía Obrera. Y andaluzas con la estrella roja de cinco puntas. Las rojas de CCOO dejaban ver en su parte  inferior los colores de Andalucía. Algunas de Equo eran blancas y llevaban las letras en verde. Pancartas había pocas y tampoco me fijé mucho en ellas. Un poco en la que tuvimos cerca casi todo el rato. Era de las juventudes comunistas, que no pararon de gritar, cantar y saltar. Propio de la edad y de la ilusión que da sentirse parte de tanta gente. Ya se grita poco en las manifestaciones. Se oyen poco los gritos colectivos, fuertes y decididos que en bastantes años atrás llenaban las calles hasta hacerlas –al menos así me parecía- retumbar. Mucha gente de todas las edades. Se ha hablado de mucha juventud. A mí no me pareció tanta, aunque es verdad que había más que en otras ocasiones. La contrarreforma laboral va sobre todo contra ella.

¿Qué violencia?

Nos llamó la atención durante nuestra estancia en Cádiz el despliegue policial (local, nacional, guardia civil). También lo vimos cuando pasamos por Chiclana. Ha sido general por todo el país. Para vigilar y evitar desmanes, ha justificado el gobierno. Días antes habían denunciado los sindicatos amenazas directas o veladas, de palabra o por escrito, que han lanzado en numerosas empresas. Cuando son pequeñas, resulta difícil ponerse en huelga so riesgo de despido fulminante. También en las que hacen gala del antisindicalismo como una razón de su ser y todo lo que conlleva. ¿Es violencia eso?
  
Un balance

¿Éxito o fracaso? Quienes hablan de fracaso, que dan números bastante bajos en la cuantía de huelguistas, pero no tanto en la de manifestantes, se han centrado en lo bronco. Los medios de comunicación conservadores se han cebado en lo que llaman piquetes violentos y en determinadas acciones de algunos grupos. Normal. ¿Qué van a decir? Los medios que se llaman progresistas, como El País o Público, han querido centrar la información en la normalidad de una jornada de huelga general, con pocos incidentes, mucha gente secundándola y mucha en la calle. El País se ha atrevido a ofrecer datos comparativos del consumo eléctrico en relación al de un día festivo. Ha sido rotundo: similar. Prueba de que no ha sido tan poca la gente que ha ido a la huelga, como nos han contado el gobierno y sus medios.  

viernes, 30 de marzo de 2012

Amnistía fiscal: blanco y en botella

Una de las medidas que el gobierno acaba de tomar, hoy mismo, la están denominando los medios de comunicación del sistema como amnistía fiscal. Aunque, como advierte El Mundo, esa medida está prohibida por ley. Algo parecido se ha hecho ya dos veces, con el PSOE gobernando, Felipe González en la presidencia y Miguel Boyer, primero, y Carlos Solchaga, después, como ministros de Economía. Según nos cuenta ese diario, hace dos años la llegó a proponer el gobierno de Zapatero y el PP, en boca de Cristóbal Montoro, puso el grito en el cielo por considerarlo “impresentable, injusto y antisocial”. Pero como ya se sabe que, como cuenta el refrán, “donde dije digo, digo diego”, ahora el PP lo aplica por tercera vez. Con Montoro como ministro de Hacienda. Y, atención, el propio diario hace un razonamiento sobre la dimensión de la medida, que resulta escandaloso lo que se deriva. Lo reproduzco: “El Consejo de Ministros ha aprobado una ‘amnistía fiscal’ para intentar la regularización de las rentas no declaradas, tanto las repatriadas desde fuera de España como las ocultas dentro del país. La amnistía fiscal está prohibida por Ley, de ahí que las rentas regularizadas tributarán un 10% mientras que los dividendos obtenidos en el extranjero lo harán un 8%. Es decir, pagarán menos que si hubieran tributado de forma normal, porque las rentas de más de 52.361 euros brutos anuales tienen un tipo marginal del 43% mientras que el impuesto sobre las plusvalías de capital está entre el 19% y el 21%”.

Blanco y en botella.


¿Y en Asturias?

En mayo de 2011 se dio un vuelco electoral que se ratificó en las elecciones generales noviembre. Ganó la derecha y el PSOE perdió su hegemonía histórica. IU subió algo, lo que no se debe despreciar. Pero fue llamativa la división en la derecha. El PP se rompió. Francisco Álvarez Cascos, otrora tan todopoderoso como la mano derecha de Aznar, no aceptó su defenestración por María Dolores de Cospedal. La retó en mayo y salió ganando con su FAC. Pero insuficientemente. Por eso se vio obligado a convocar unas nuevas elecciones, ante la imposibilidad de sacar adelante los presupuestos de la comunidad. Ahora ha evitado ser superado por el PP, como hiciera en noviembre –cosa lógica, si bien FAC obtuvo un escaño en el Congreso-, pero ha perdido fuelle. No se sabe qué va a ocurrir, con un empate de escaños entre la derecha, FAC y PP, y la izquierda, PSOE e IU. UPyD, con su diputado, tiene que decidir.

La derecha en Asturias ha ido tomando cuerpo político progresivamente -¡quién lo iba a decir en la tierra de mineros!. El desmantelamiento que se hizo en los años ochenta en el tejido productivo tradicional (minería del carbón, siderurgia, construcción naval…) no ha dado con la recuperación económica de la comunidad, pero sí ha ido conformando una nueva realidad social, basada en la terciarización de la economía y una atomización productiva basada en la propagación de pequeñas empresas y la mano de obra autónoma. La desconcentración de la mano de obra asalariada ha ayudado a su desarticulación social y la consiguiente desideologización. Ahí radica la base del crecimiento de la derecha, que en las autonómicas de 2011 dio un salto de 50.000 votos sobre las de 2007, llegando a más de 70.000 en las generales de noviembre.

Es cierto que durante bastantes años esa situación benefició al PSOE, que nunca perdió ninguna de las elecciones hasta 2011, cuando se dejó unos 70.000 votos en las autonómicas, aunque  mejoró algo en las generales. Los grupos de izquierda siguen manteniendo su peso en la cuenca minera, con porcentajes cercanos en torno al 60% en Mieres, Langreo, Laviana o San Martín; o por encima del 50% en Pola de Lena y Aller-Moreda. IU es donde obtiene sus principales apoyos, que Mieres llega al 27% y Langreo, al 22,6%. Sin embargo, los antiguos núcleos industriales de Gijón (46,1%) y Avilés (49%) se han quedado para esos dos grupos algo por debajo de la mitad, mientras que en la capital, Oviedo, sólo han obtenido el 37%.   

Lo ocurrido el domingo ha supuesto cierto reequilibrio en el mapa electoral tras el vuelco de 2011. La abstención elevada ha afectado a los tres mayoritarios: el FAC ha perdido 54.000 votos sobre las autonómicas de 2011; el PP, 12.000 (2.000 sobre las de 2007); y el PSOE, 20.000 (93.000 sobre 2007). IU, por el contrario ha subido en 7.000 votos (10.500 sobre 2007); y UPyD, en 2.000. Ahora el bloque de derechas suma 231.500 votos (46,3%), que con UPyD llega a 250.000 (50,1%). PSOE e IU se quedan por debajo, con 229.000 (45,8%). Pero es que en las autonómicas de 2011 el reparto porcentual era del 52% para la derecha (49,6%, PP y FAC) y del 40,2% para la izquierda. Y en las generales de ese año era del 54,1%
y 42,5%, respectivamente.

En Asturias no ha llegado a ocurrir lo de Andalucía, donde la suma PSOE e IU va a impedir, de sobra (50,8% de los votos y 53 escaños), un gobierno del PP (40,65% y 50 escaños). Pero el PSOE asturiano ha frenado algo su caída, perdiendo votos, pero ganando 2 escaños; e IU ha aumentado en votos y en un escaño; mientras que la suma PP y FAC ha quedado por debajo de 2011, perdiendo votos y 4 escaños, aunque compensados algo por el ganado por UPyD.

Como dije antes, este último grupo deberá decidir. Por su naturaleza política está más en la derecha que en la izquierda y coincide con PP y FAC en un modelo de estado centralista, a quienes incluso supera. Otra cosa es que opte por dejar gobernar a la fuerza más votada, que es el PSOE. Pero ahora mismo eso son puras conjeturas y la solución la tendremos cuando lo decida. Lo que parece claro es que el resultado ha introducido una cura de humildad al líder del FAC, quien parece decidido a pactar con el PP, una vez que su presencia en el gobierno, con presidencia o sin ella, peligra tras lo ocurrido el domingo. También parece claro que las medidas que está tomando el gobierno del PP le están afectando.    

jueves, 29 de marzo de 2012

Opinión pública y opinión publicada

Distinguía el otro día Rafael Correa, presidente de Ecuador, opinión pública de opinión publicada. Lo hizo el pasado 19 en una entrevista concedida a la periodista Ana Pastor para TVE en el programa "Los desayunos de TVE". Fue tensa o, al menos, así se vio por momentos. La entrevistadora no admitía que la prensa no fuera neutral. Hablaba de profesionalidad como garantía de neutralidad en la información. ¡Qué falsedad!  Correa no actuó a la defensiva, sino no todo lo contrario. Puso al descubierto la realidad de la mayoría de los medios de comunicación, su manipulación por las empresas que los sustentan, que a su vez lo son de las grandes corporaciones que mueven los hilos. ¿Cómo pueden ser libres quienes actúan para quienes les pagan, que en su país, por poner un ejemplo, son en última instancia los bancos? Siete cadenas de televisión, cinco de las cuales son privadas. ¿En España quiénes están detrás de los medios de comunicación? ¿Empresarios altruistas que invierten por amor a la libertad? Sugiero la lectura de Traficantes de la información, de Pascual Serrano. Aclara muchas cosas. ¿Cómo se puede hablar de opinión pública cuando se trata de  reproducir lo que se dice en la mayoría de los medios de comunicación, que son privados? De ahí lo de opinión publicada. Esto es, intencionada, interesada, manipulada. Por cierto, cuando acabó la entrevista, la tertulia que le siguió casi dedicó un monográfico a criticarlo. La pluralidad consistió en tres periodistas que se sienten tan profesionales de varios de esos medios privados. Es lo que se puede ver u oír cada día en los canales públicos RNE o TVE, profesionales de El País, El Mundo, La Vanguardia, ABC, La Razón... Y siempre hablando de lo mismo, salvo, de vez en cuando, algún invitado de Público o no sé si despistado. Cuánta razón tienes, Rafael. Y cuánto dolió lo que dijiste.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Una lectura política de las elecciones andaluzas

Los resultados de las elecciones andaluzas del pasado domingo pueden marcar un antes y un después. Ha primera vista han tenido una doble cara. Una ha sido la derrota política del PP. Otra, la victoria de la izquierda. A ello hay que unir lo que puede haber de específico entre el PSOE, que frenó su caída en picado y evitó una derrota estrepitosa, e IU, que ha sido la única fuerza que ha crecido en votos, porcentaje y escaños. También, aunque de menor relevancia, que el PA se ha quedado, una vez más, fuera del parlamento y que UPyD no ha logrado entrar.

¿Qué le ha pasado al PP?

En los medios de comunicación del sistema lo que más se ha repetido ha sido lo de exceso de confianza. Es decir, que, pese a las previsiones de las encuestas y la subida de las elecciones generales de noviembre, el PP no ha hecho una campaña intensa, creyendo que tenía un electorado seguro e incluso aumentado. Se ha aducido también al error de la negativa de Arenas a participar en el debate en Canal Sur por la mala imagen dada. Al margen de las reacciones furibundas reflejadas en los medios de comunicación conservadores tras las elecciones, en muchos casos denigratorias hacia el pueblo andaluz, lo cierto es que hasta el último momento en el PP y su entorno social y mediático se las prometían felices. 

Sin negar ese factor, creo que hay que considerar otros y más decisivos. Vayamos al grano. El PP ha perdido 165.000 votos sobre las autonómicas de 2008 y, atención, 420.000 sobre las generales de noviembre, cuando consiguió su máximo histórico en Andalucía. Es preciso preguntarse dónde han ido a parar tantos votos. He oído a periodistas y/o analistas que se han ido a la abstención. Puede que sí, pero considero que sólo parcialmente, pues la derecha no es abstencionista. Una parte de esos votos perdidos puede haber ido a UPyD, que ha subido unos 80.000 votos sobre noviembre. Pero me atrevo a decir que buena parte de esos votos perdidos ha vuelto al PSOE. Voy a intentar explicarme mejor. 

Las medidas que están tomando el gobierno central y los de las comunidades en manos de grupos conservadores están incidiendo mucho en el sector público y quienes trabajan en él, que están siendo castigados duramente. Parte del electorado más moderado que votó al PP en noviembre ha querido evitar que en Andalucía se haga lo que se ha iniciado con tanto descaro en otras comunidades. La rebaja de sueldos, los recortes en servicios, el despido de quienes no han accedido al funcionariado o la recarga de tareas son motivo suficientes para que más de uno y una se lo haya pensado. Un voto de protesta, en suma. Un voto proveniente del electorado de centro, poco ideologizado, que en parte ha votado tradicionalmente al PSOE con González y Zapatero, que se apuntó al PP en noviembre y que ahora puede haberse alertado del peligro que corre con un partido que ha empezado a gobernar con medidas de ajuste muy duras. 

Otro factor a añadir es la prepotencia y lo que eso conlleva. El PP cuando gobierna con mayoría absoluta no tiene complejos. Se ha sentido fuerte porque no vio desgaste, sino todo lo contrario, tras las elecciones de noviembre pese a las medidas que tomaron los gobiernos de las comunidades que ganaron o revalidaron en las autonómicas de mayo pasado. Lo ocurrido en noviembre fue interpretado por el PP como un refrendo a su programa y la base para poder actuar con las manos libres en esa dirección desde el gobierno central. A tal punto han llegado que han inclumplido algunas de sus promesas electorales, aunque vagas, como la relativa a los impuestos.

¿Y el PSOE?

Estoy seguro que lo ocurrido la noche del domingo no entraba en sus planes. Pero lo cierto es que después de haber perdido 650.000 sobre las elecciones de 2008, ese día sólo perdieron 73.000 sobre las generales de noviembre. No cabe duda que es un frenazo en seco a la caída sangrante que venía sufriendo. El PSOE encontró a última hora el apoyo de abstencionistas que acabaron yendo a los colegios electorales para evitar un gobierno de la derecha. También, como dije antes, la desviación de una parte del electorado moderado que en noviembre votó al PP. En cuanto a las pérdidas, sobre las elecciones de 2008 una parte importante se ha ido a IU, como también en relación a las elecciones generales de 2011.

Resulta evidente que el movimiento táctico de José Antonio Griñán no adelantando las elecciones autonómicas para hacerlas coincidir con las generales, como quería el PP, le ha salido muy bien. Ha contado con la ventaja de la actitud del gobierno central del PP y con el miedo de esa parte del electorado que ha acabado retirando el voto al PP. 

IU, la gran vencedora

Este grupo ha conseguido 120.000 más sobre 2008, lo que supone un crecimiento del 37%. Sobre las generales de noviembre ha aumentado en 77.000. Ha duplicado los escaños, pasando de 6 a 12, con representación en todas provincias y en cuatro de ellas con dos escaños. En términos relativos ha obtenido el 11,3% de los votos, más de cuatro puntos por encima de 2008. Por provincias destacan en términos relativos Córdoba (13,3%), Cádiz (12,7%), Sevilla (12,1%) y Málaga (12,1%), donde además ha conseguido dos escaños. En cuanto al crecimiento en votos sobre 2008, lo han hecho en mayor medida Cádiz (con una subida del 55%), Almería (52%), Sevilla (48%) y Málaga (40%). 

Parte de los votos que ha sumado proviene del electorado del PSOE, a quien se ha castigado por la izquierda, bien por la decepción de la política del gobierno de Zapatero como por la continuidad de vicios del pasado en forma de corrupción. Otra parte proviene de abstencionistas y nuevos votantes, que han decidido manifestar por la izquierda su descontento. Seguramente IU ha conseguido apoyos en el movimiento de gente indignada. A todo esto le ha ayudado un mensaje fresco y atrevido, con cierta renovación en las candidaturas en favor de una imagen más joven. El voto a IU ha sido por mucha como una opción de izquierdas que puede ayudar a reconducir el camino tomado desde la crisis.

¿Cómo interpretar los resultados desde la izquierda?

El electorado de izquierdas en general es moderado y reparte su voto entre el PSOE e IU. El primero tiene un electorado más diverso en cuanto a la adscripción política, que abarca desde el centro político hasta algunos sectores que se autoubican incluso en la extrema izquierda. El PSOE es el típico partido de centro-izquierda de raíces socialdemócratas que se ha escorado hacia el centro en las últimas décadas, en la línea del llamado social-liberalismo. Desde 1982 ha jugado un papel importante en la aplicación de medidas neoliberales, la adscripción al atlantismo en política internacional y la integración en la UE. Pese al espejismo del zapaterismo, con la crisis acabó implementando las directrices del poder económico internacional y los dirigentes de la UE. En Andalucía se ha seguido la estela de esa estrategia política, pero desde la llegada de José Antonio Griñán, en parte por necesidad política, se ha mostrado distante de los extremos del neoliberalismo, defendiendo, y haciendo ostentación de ello, el sector público y especialmente la educación y la sanidad. 

IU es el grupo que tiene el electorado más a la izquierda, abarcando desde el centro-izquierda hasta la extrema izquierda. Pero independientemente de la autoubicación que haga la gente, es en general moderado. Otra cosa es su militancia, que tiene planteamientos más radicales y, ante todo, se muestra muy crítica con el PSOE, a quien consideran un partido del sistema. Ese distanciamiento  ha generado situaciones difíciles, como lo ocurrido en los años 90 en Andalucía con lo de la pinza o más recientemente en Extremadura. Utilizado por el PSOE como prueba de connivencia con el PP, llegando a la manipulación más burda,  lo cierto es que el electorado acabó castigando a IU en Andalucía en 1996 y en el conjunto del estado en 2000. 

La situación, sin embargo, ha cambiado. El propio Julio Anguita ha declarado que no ocurre lo mismo ahora que con los años de la corrupción y el terrorismo de estado que caracterizó al felipismo. Habría que añadir que el PP mostró su verdadera cara cuando en 2000 obtuvo la mayoría absoluta. Hasta 1996 jugó con la regeneración política, frente a la corrupción, y con un programa moderado en busca del electorado de centro, hasta el punto de rescatar -efímeramente, eso sí- la figura de Azaña y aceptar la ley del aborto.

La ofensiva del neoliberalismo en plena crisis, iniciada por el gobierno de Zapatero, defendida por el candidato Rubalcaba e intensificada por el PP en todos los ámbitos, tiene a amplios sectores de la sociedad entre atenazados y atemorizados, habiendo mucha gente que siente la necesidad de pararla. Diferenciando al PSOE como partido de su electorado, lo cierto es que en éste hay amplios sectores que no están dispuestos a permitir perder más e incluso poder recuperar, al menos, parte de lo perdido. La convocatoria de huelga general y el respaldo mayor que se prevé en relación a la de 2010 está ayudando a crear un clima de unidad. Frente a la derecha, ahora, pero en general contra las medidas neoliberales que se están multiplicando con la crisis. En esto coinciden estos sectores con la mayoría del electorado de IU, más homogéneo y decidido a hacer frente a la derecha. Es una oportunidad que IU no puede perder.

Me atrevo a decir que Andalucía puede ser la punta de lanza de un nuevo ciclo político. Me atrevo a decir también que IU debe hacer un esfuerzo para superar miedos. Hacerlo sobre la base de un acuerdo que frene la ofensiva neoliberal, que defienda el sector público, que atienda a los sectores más desfavorecidos, que defienda la soberanía alimentaria, que desarrolle una política medioambiental clara y que investigue la corrupción de los cargos de la Junta involucrados. Es eso del "programa, programa, programa" de Anguita, pero en unas circunstancias más favorables. Ya no existe el felipismo, salvo reflejos del pasado, y el zapaterismo se ha disuelto en sus propias miserias. Considero que el electorado de izquierdas ha hecho una llamada de atención al PSOE y, sobre todo, a IU. Avanzar no es renunciar y sólo se avanza con decisión. IU dispone de material político suficiente para empezar a cambiar muchas cosas.