
Existe un dato, el consumo de electricidad, que es cuantificable en un grado de fiabilidad elevado y que ofrece grandes posibilidades de compararlo con otros momentos y con otras situaciones similares. Y es aquí donde se ha podido constatar que la incidencia ha sido mayor que en la huelga general de 2002. La federación de industria de CCOO y la sección sindical de la empresa Red Eléctrica Española sacaron a la luz dos días después de la huelga un estudio en el que indicaron que el consumo de electricidad comparado con el del mismo día de la semana anterior, que había tenido unas temperaturas similares, se había reducido en más del 20% de media, superior a la de 2002 (rebelion).
Sin embargo, los medios de comunicación, basándose en las estimaciones de demanda de REE, publicaron que el descenso había sido del 16,5%. En 2002, con el gobierno del PP, esa empresa descolgó de internet los datos de consumo eléctrico, para ocultarlos descaradamente. En esta ocasión no se ha hecho así, sino de una forma más sibilina: las estimaciones de demanda que anunció REE variaron nada menos que en cuatro puntos sobre lo que realmente ocurrió. La empresa la preside Jesús Atienza, que fue ministro con Felipe González. Otra clara manipulación.