Salí ayer a pasear por la mañana con una clara intención: en busca de uno de esos "amigos que se van, / pero se quedan".
Lo hice deprisa, porque me amenazaba la lluvia. Cayó liviana, pero no como la del día en que nos congregamos para cumplir tu deseo.
Y así llegué a ese "lugar que elegiste, en nuestro entorno natural, entre los pinares, el viento y la mirada infinita hacia nuestra bahía".
Y ahí sigues, "en el pinar de tus palabras...".


