
A ver cuando se tiene claro que sólo cesa quien concluye una función: “ha cesado en su tarea de profesora, porque se ha jubilado”, “los ministros cesan en sus funciones con el cambio de legislatura”... En ocasiones se emplea como sinónimo de dimitir, pero no es tampoco correcto, aunque lo parezca: “el ministro ha cesado en el gobierno”. Es cierto que cuando alguien dimite, acaba cesando en lo que ha hecho o tenido, pero después de tomar la decisión de dejar o abandonar el cargo o las funciones que tenía. Después de una dimisión, sólo después, se cesa en algo.
Y lo más importante: mientras destituir supone un acto de voluntad de quien toma la decisión, cesar es un acto pasivo de quien lo protagoniza.
Al César, lo que es del César; y al buen uso de la lengua, lo de cesar. Espero no haber aburrido.