Ahora ha salido lo de Marinaleda. Un pueblo resistente. Y muy digno. La excusa: la finca El Humoso. Anteriormente había sido un latifundio de casi 1.200 ha. perteneciente al duque del Infantado, pero que desde 1991 fue expropiado por la Junta de Andalucía y cedida al ayuntamiento. No fue un regalo. Fue el fruto de años de luchas colectivas, con ocupaciones sucesivas, que llevaron al gobierno andaluz a ceder para que la cosa no se fuera de las manos.
Desde entonces no se ha dejado de llevar a cabo una explotación comunitaria del suelo y de los recursos generados, dando trabajo seguro y digno a cientos de familias. Como ha explicado Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde del pueblo, "hemos creado mucho empleo y hemos invertido 16 millones de euros en los goteos para el agua, la almazara de aceite, la industria agroalimentaria, en llevar a cabo mejoras en el cortijo…".
Un mal ejemplo para el sistema y sus capataces, que sólo entienden de propiedad y gestión capitalista. Desde la consejería de Agricultura, haciendo uso de la ley de reordenación del sector público de 2011, se pretende que el ayuntamiento compre la finca. Y desde éste se le ha contestado que lo principal no es la titularidad, sino el uso y la forma cómo se hace: "un bien productor de alimentos y no algo para comercializar y con lo que especular". Y buscando enfangar más el caso, se habla de una deuda con la Junta de Andalucía por el uso de la finca y se amenaza con el fin de las ayudas de la UE.
Sánchez Gordillo lo tiene claro: "Si la Junta quiere desalojarnos, antes tendrá que meter en la cárcel a todo el pueblo".