
Se han hecho algunos sondeos sobre la huelga general, de los que se hacen eco los medios de comunicación. Los datos concretos varían, pero en general se dice que mucha gente considera que hay razones para hacerla, pero luego rebajan considerablemente el número de quienes la van a secundar. Los argumentos que aparecen para que haya gente que no vaya a la huelga, aunque la consideren razonable, es que van a perder dinero, que tenía que haberse convocado antes, que desconfían de los sindicatos, que es una farsa...
Desde luego como argumentos no valen, excepto si lo que se quiere es buscar una excusa. Son en sí mismos incoherentes. En todas las huelgas se deja de cobrar. La huelga ha sido un arma que inventó la clase obrera para defenderse, conseguir conquistas y ganarse su orgullo colectivo. Nada de lo que hoy tenemos como derechos laborales han caído del cielo como la lluvia, sino que ha sido producto de un largo camino de luchas dramáticas, pero que han tenido siempre recompensas. Todo lo demás son ilusiones.