lunes, 22 de diciembre de 2014

Cuba-EEUU: relaciones diplomáticas (por fin) con bloqueo (todavía)

Cuba y EEUU han recuperado las relaciones diplomáticas. Se dice que después de largas negociaciones y gestos más o menos visibles (por ejemplo, hace un año, durante el funeral de Nelson Mandela). También, con la ayuda de la mediación del papa Francisco. En breve se abrirán las embajadas correspondientes. Ignoro dónde puede estar situada la de Cuba en Washington, pero me imagino que la de EEUU en La Habana será el edificio donde se encuentra la actual oficina de intereses, junto al Malecón, la misma que tiene en frente un bosque de banderas con colores negros. 

Fue en diciembre de 1960 cuando el presidente D.D. Eisenhower tomó la decisión de cortar las relaciones diplomáticas con Cuba, a la vez que inició un bloqueo con el fin de ahogar económicamente a la isla. Su decisión fue, además, de obligado cumplimiento por parte de sus aliados europeos y americanos, que en su mayoría obedecieron. El motivo dado fue la nacionalización de las empresas estadounidenses. Pero la realidad era otra, pues respondía a causas más profundas: de un lado, el gobierno revolucionario estaba llevando a cabo un conjunto de transformaciones sociales y económicas, priorizando la apropiación de la riqueza que estaba en manos de grandes empresas, muchas extranjeras, para ponerla al servicio de la población; y por otro, como respuesta a las continuas injerencias y agresiones que el gobierno de EEUU estaba llevando a cabo contra la revolución. 


Los objetivos que marcó el gobierno de EEUU no se cumplieron en ese momento, ni tampoco en los años siguientes. Lo ha reconocido el propio Obama cuando comunicó la reapertura de relaciones diplomáticas. El gobierno cubano optó a partir del bloqueo por trazar una alianza estratégica con la URSS, que le facilitó intercambios comerciales y la defensa militar de la isla. La URSS admitió el azúcar cubano, principalmente, y otros productos agrícolas y mineros, a la vez que le suministraba todo aquello que no podía obtener en el mercado internacional, como productos energéticos, bienes de equipo y numerosos artículos de consumo. 


La alianza militar hay que circunscribirla en un panorama más complejo. Junto a las crecientes y numerosas acciones armadas que los grupos contrarrevolucionarios estaban desarrollando con el apoyo de EEUU, en abril de 1961 se llevó a cabo un intento de invasión por el sur, sobre la bahía de Cochinos. Fue la gota que colmó el vaso y el motivo para que el gobierno cubano decidiera buscar el apoyo de la URSS. En 1962, ya con J. F. Kennedy en la presidencia, tuvo lugar el episodio de las crisis de los misiles y aunque la URSS acabó retirando las cabezas nucleares, desaparecieron los ataques directos desde EEUU. Se mantuvieron, eso sí, otro tipo de operaciones, en su mayoría con el apoyo logístico del imperio, en forma de intentos de atentado contra Fidel Castro, ataques terroristas dentro y fuera de la isla, acciones de guerra bacteriológica, etc. 


El bloqueo continuó, si bien con el tiempo cada vez más roto por parte de diversos países europeos y americanos. Aun con todo, el gobierno de EEUU ha seguido sancionando con dureza a las empresas de otros países que han decidido firmar acuerdos con Cuba. La Asamblea de las Naciones Unidas, por su parte, lleva desde hace bastante tiempo votando, cada vez más abrumadoramente, contra el bloqueo, siempre con la oposición de Israel y alguna pequeña isla del Pacífico.  


La decisión de recuperar las relaciones económicas resulta todavía insuficiente, porque falta lo principal: el fin del bloqueo. La medida ha conllevado, no obstante, la liberación de personas detenidas en cada país. Por un lado, han sido puestos en libertad los cuatro cubanos que quedaban en las cárceles de "los cinco" que habían sido acusados de espionaje, cuando en realidad estaban realizando una labor de recogida de información para prevenir atentados en la isla. Por otro, lo ha sido un ciudadano estadounidense, Alan Gross, acusado de haber realizado acciones contra la seguridad del estado cubano a través de una empresa que supuestamente estaba llevando a cabo la instalación de infraestructura 
informática.

Las reacciones han sido diversas, aunque dispares. En la isla se ha mostrado una gran alegría. Para el gobierno cubano supone un triunfo. En el seno de la comunidad cubana de Florida hay quienes lo ven como una traición del presidente Obama, pero no faltan los apoyos. La comunidad internacional ha reaccionado positivamente, teniendo en cuenta que apenas quedan países que no tengan relaciones diplomáticas con Cuba. En EEUU Obama  ha recibido apoyos de su partido, el Demócrata, pero la oposición por parte del Republicano hará difícil que las dos cámaras del Congreso puedan validar su decisión.


La decisión de Obama, sentimentalismo aparte de los sectores anticastristas, obedece a una nueva estrategia, teniendo en cuenta que, como ha reconocido, el boqueo ha servido de poco. No debemos perder de vista un hecho muy importante, como es la pérdida de prestigio y, sobre todo, influencia de EEUU en la región. Existe ahora un consenso mayoritario en los países latinoamericanos sobre la presencia de Cuba en los foros internacionales. Este país está participando activamente en los distintos entes supranacionales formados en los últimos años (ALBA, UNASUR y CELAL), con la excepción de la desprestigiada OEA. El proceso de integración latinoamericana está haciendo mucho daño al imperio, que desde hace algo más de una década se orientado en mayor medida hacia Oriente Medio. Su patio trasero se le ha escapado en gran medida y para recuperarlo necesita, por ahora, de gestos.   

Raúl Castro ha señalado que la decisión tomada no va a suponer poner en duda la revolución. Como principio está bien, pero la obligada apertura de fronteras en Cuba va a conllevar una vía de entrada de la influencia estadounidense y, en general, del capitalismo. Va a haber una mayor afluencia de empresas, capitales y remesas, lo que conllevará la aparición de condiciones nuevas. 


Queda por resolver Guantánamo. La parte del territorio cubano ocupada por EEUU desde 1898, en plena guerra contra el imperialismo español, y adquirida formalmente en 1903, donde tiene instalada una base militar. Un pequeño territorio, utilizado como presión, que además, es tristemente famoso por ser un espacio de impunidad en el incumplimiento de los derechos humanos por parte de EEUU.  

La revolución cubana tiene ante sí todo un reto por delante. Pero así es la realidad: un reto permanente. Y es que todo cambia.