domingo, 27 de septiembre de 2026

Geza Csorba y Entre Ady, en Budapest


En un paseo por la avenida Andrassy de Budapest me topo con un pequeño relieve. Es obra del escultor Geza Csorba y data de 1937. En ese lugar estuvo ubicada la taberna Harom Hollo [Los tres cuervos], a la que acudía con frecuencia años atrás el poeta Entre Ady. Suyos son estos versos, sobre los que luego se inspiró el artista y reflejó a modo de mascarón de proa: 

Nunca deseé detenerme:
el puerto y el reposo son de hombres mediocres.
[...]
No hace falta remiendo,
no hace falta puerto; 
la vela está intacta,
como si hubiera zarpado ayer.
Mi corazón habla y ordena;
el mar me llama: ¡marchemos! 

lunes, 21 de septiembre de 2026

"El osario", y las miradas de Pablo Picasso y Jean Cocteau ante el horror

 

Leyendo Secretos de la belleza, de Jean Cocteau, aparece Pablo Picasso y su obra "El osario". La obra del artista malagueño data de 1945, entre febrero y mayo, en los momentos finales de la Segunda Guerra Mundial y la derrota del fascismo alemán. Era el momento que se iban conociendo los horrores del nazismo, con el descubrimiento de los campos de exterminio y de quienes, pese a todo, supervivieron. 

Está inspirada en un hecho real, como había ocurrido ocho años antes con el "Guernica". En este caso estamos ante cadáveres amontonados tras una ejecución en grupo. Uno de ellos aún tiene sus manos amarrados a un poste. En la parte superior aparece una naturaleza muerta, que podría interpretarse como una muestra de la cotidianeidad del terror. El parecido con el "Guernica" resulta evidente: los no colores (grises y negros), el simbolismo, la muerte...

Cocteau queda impactado por lo que está viendo y parece dudar de que la pintura  esté en consonancia con el título y el contenido de su libro. Pero no lo hace. Y es que tanto la poesía como la pintura son realidad. 

He aquí lo que escribe:

Acabo de ver un gran dibujo sobre tela de Picasso que representa un osario. Ese dibujo es como profundizar en las innumerables líneas desdibujadas por la pintura. Estas líneas testimonian una búsqueda que no tiene que ver con hallar una línea mejor, sino con la única que puede estar allí. El resultado es, que sobre la totalidad de la superficie, la tela de Picasso no presenta la falta de sintaxis que le es propia para mostrarnos, en cambio, una escritura donde el grafólogo lee su alma como un libro abierto. El conjunto vive intensamente y aún el trazo más breve de la línea vive con la misma intensidad que el conjunto. Una mano, una espalda, una boca, un cráneo, un cuello, un codo, un seno, una rodilla, los dedos de los pies, aparecen expresados de tal forma que adquieren una fuerza heráldica. Cuentan sobre la nobleza del pintor y los altos acontecimientos que lo enaltecen.

Se contrapone a mi método gritarle a Picasso: “¡Alto! No podrás llegar más lejos”.

oOo

Llegará más lejos. Completará. Pintará.

Pero al completar y pintar alcanzará esta defensa secreta de la que hablo y que esconde la poesía bajo las máscaras donde el público puede saciar su sed de prosa y ornamentos decorativos.

 

domingo, 20 de septiembre de 2026

La actualidad del documental Paralelo 36, de José Luis Tirado, después de más de dos décadas


Ayer asistí a la proyección del documental Paralelo 36, dirigido por José Luis Tirado, y que lleva el subtítulo documento y ficción de  la frontera Sur de Europa. El acto estuvo organizado por la sección en Barbate de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, contando con una asistencia numerosa de personas.


Las imágenes, grabadas en buena parte en directo en el puerto de Tarifa, fueron rodadas en 2003 y la edición data de 2004. Pese a que han pasado algo más de dos décadas, su contenido sigue manteniendo una rabiosa actualidad. Y es que estamos ante uno de los documentales pioneros en exponer la realidad cruda de la personas migrantes, en este caso procedentes de diversos  lugares de África, y su llegada a la Península Ibérica. En su mayoría, a través de pateras y, a veces, por los más jóvenes, si no niños, escondidos en los bajos de los camiones. ¿Invasores o personas que huyen de la miseria y que buscan lo que en sus países de origen no encuentran? El precio que tienen que pagar es muy duro, porque no siempre lo consiguen y muchas veces, por miles y miles, en forma de muerte.  


Además de las imágenes, aparecen versos, como estos tan estremecedores escritos por Juan José Téllez:

Vengo buscando a Driss, 
que, cuando era niño, olía a primavera y duraznos. 
Verán que soy su madre, 
porque tengo su ojos del color de la ceniza, 
su tez de crepúsculo sobre el barrio de Beni Makadam, 
su gesto de horizonte 
y una forma parecida de hablar de la ternura. 
Quisiera saber si acaso le han visto cruzar por estas aguas, 
rumbo a la Isla del Tesoro, 
buscar el norte que lleva a donde el dinero, 
atravesar la cordillera de los guardacostas y de las aduanas. 
Vengo buscando a Driss. 
Quizás, quizás hayan visto su cuerpo elegante, famélico y moreno, 
dejándose besar por los labios de las olas. 
Yo soy su madre ¿saben? 
Si me ve, seguro que correrá a abrazarme, 
como en aquellos años cuando todo era joven y la dicha breve, 
pero al mismo tiempo eterna. 
Vengo buscando a Driss, 
que, cuando era niño, olía a primavera y duraznos

Dejo para su visualización el enlace del documental. Merece mucho la pena verlo o volver a hacerlo.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Víctimas mortales del fascismo relacionadas con Barbate: 7) Antonio Oliva Ramírez


A Antonia Oliva Ramírez, in memoriam, su hermana [1]

Antonio Oliva Ramírez [2] nació en Barbate en 1917, hijo de Manuel y Encarnación. Era conocido con el sobrenombre de “el Nene”, quizás porque con apenas 15 años de edad se inscribió como marinero. No pudo aprender a leer ni a escribir, algo que era muy frecuente en esos años entre las gentes de la mar.

Sobre su vida en los años de la República sabemos poco, salvo que, como se indicó en un documento procesal de finales de agosto de 1936,

“era de ideas avanzadas, significado en asuntos sociales, pero nunca dirigente”.

Eso podría interpretarse que estuviera afiliado a la CNT, el sindicato mayoritario en Barbate, que acogía a buena parte de la marinería.


A los pocos días de iniciada la guerra fue detenido en la localidad de Vejer de la Frontera. Sucedió el 26 de julio, cuando compraba tabaco en un quiosco. Alguien debió de dar un chivatazo para que el Alcalde decidiera dar ese paso. El motivo, tal como se recogió en la declaración que hizo en sede judicial el 31 de julio, fueron unos comentarios suyos acerca de un bombardeo habido unos días antes sobre la ciudad de Tarifa:

“algun tiempo antes de ser detenido hace cinco dias y al pasar por Tarifa de noche vió estallar bombas en esta población y al decir en un estanco que aquella población habia sido bombardeada fué detenido por el Alcalde”.

Durante su estancia en la cárcel de Vejer coincidió con Francisco Tato Anglada, Alcalde Pedáneo de Barbate, y el chipionero Juan Porta Crespo, mariscador. Los tres acabaron involucrados en un episodio con consecuencias más que desagradables, después que el carcelero Lorenzo Sánchez Rendón los acusara de haber proferido manifestaciones injuriosas contra el Ejército, la Falange y varios cargos municipales de Barbate. Tal como se reflejó en las declaraciones judiciales por parte del carcelero y miembros de los cuerpos de seguridad, no ha quedado constancia explícitas suyas en ese sentido.


Pero, fuera lo que fuera, el Alcalde de Vejer de la Frontera dio la orden el 29 de julio de su traslado a la cárcel de Cádiz junto a sus dos compañeros de infortunio. Dos días después se les abrió el Sumario 86/1936, siendo el capitán Cipriano Briz González su primer juez instructor.

A mediados de agosto se reconoció por parte del juez instructor, en relación a los comentarios por los que fue detenido en Vejer, que los hechos ocurridos en Tarifa habían sido ciertos, lo que motivó que el día 13 decidiera su puesta en libertad. El Comandante Militar de Cádiz, sin embargo, la revocó, alegando que las acusaciones de injurias al Ejército eran constitutivas de un presunto delito de “insulto de palabra al Ejército”, previsto y penado en el artículo 258 del Código de Justicia Militar.


Del 22 de agosto disponemos de dos documentos, ya con el procedimiento judicial en manos de un nuevo juez de instrucción, en este caso el comandante Nicolás Chacón Manrique de Lara. El primero es una declaración indagatoria en la que solamente aparecen sus datos personales. Y el segundo, más importante, ern el que se decide que pase a situación de prisión preventiva y que permanezca en la cárcel de la capital Cádiz.


Del día 23 se dispone de un escrito de la Alcaldía Pedánea de Barbate, remitido tras un requerimiento del juez de instrucción, en el que se informaba acerca de sus antecedentes políticos y sociales, que luego se recogieron en otro documento procesal, sobre los que se hizo una mención muy escueta:

“ha sido un poco significado en asuntos sociales, si bien no ha sido dirijente en los mismos”.


Por último, de finales de agosto  data el último documento suyo en el Sumario [3]. No tiene fecha y está escrito a mano. En sus primeras líneas se hace mención a lo referente a su primera detención y su exoneración, pero también a la negativa del Comandante Militar de la provincia para ponerlo en libertad. Por ese motivo después aparece el resumen de los cargos procesales. Y en ese sentido se recuerdan los insultos proferidos contra el Ejército y la Falange, y el calificativo de “sinvergüenzas”; y se añade un comentario suyo acerca de haber manifestado que Sevilla había sido tomada por el Gobierno, que el general Queipo de Llano había huido y que en San Fernando habían volado los polvorines.

En la Prisión Central de Cádiz estuvo hasta el 12 septiembre de 1936, momento en que fue entregado al Gobierno Militar para ser conducido a la prisión de El Puerto de Santa María [4]. No tenemos constancia documental de que hubiera ingresado en este último centro, por lo que puede colegirse que allí no llegó [5]. Desde ese día no se sabe más de él, hasta que un año después desde el Gobierno Civil se informara a la autoridad judicial que no se tenía conocimiento sobre lo que pudo haberle ocurrido en ese traslado, salvo que había fallecido como consecuencia del bando de guerra [6]. El motivo de su muerte ha quedado registrado en la Sala 1 de la Auditoría de Guerra del Ejército del Sur como de “aplicación del Bando de Guerra” [7].

Lo que resulta claro es que lo ocurrido con Antonio Oliva Ramírez ha sido lo mismo que con otros detenidos de Barbate, que desaparecieron durante los respectivos traslados entre una prisión y otra. Como ya nos hemos referido en el capítulo anterior, sería el caso de Juan Porta Crespo, su compañero de prisión y en el procedimiento judicial, y de
 otros posteriores, como los de Francisco Domínguez Benítez, Francisco López Ramírez y Francisco Utrera Rivera [8].



Notas

[1] Antonia Oliva Ramírez la conocí en noviembre de 2023; estuvimos conversando en su casa y nos intercambiamos documentos: ella me permitió que fotografiara las dos únicas imágenes que conservaba de su hermano y yo le entregué varias copias de documentos de la Causa 86/1936; nacida con posterioridad a la muerte de su hermano, entre las cosas que me dijo estuvo el motivo de que los dos nombres coincidieran: una forma de recordarlo en la familia; no hace mucho me he enterado de su fallecimiento, lo que me ha apenado, por no haber podido despedirme de ella, aunque hubiera sido en el funeral.
[2] ATMT2-S, Causa 86/1936.
[3] Señalar estos días se deriva del hecho que en su contenido se incluye lo reflejado en el escrito enviado desde Barbate, fechado el 23 de agosto; lo más probable es que el resumen de acusaciones sirviera como base para formalizar el documento judicial incriminatorio.
[4] Domínguez Pérez (2004, CD-rom).
[5] AHPC-PCPSM, Catálogo de expedientes y reclusos por rebelión 1936-1955.
[6] Hernández y Moreno (2013, p. 142).
[7] ATMT2-S, Causa 86/1936.
[8] Ver la entrada dedicada a Juan Porta Crespo.


DOCUMENTACIÓN

Archivos

Archivo Histórico Provincial de Cádiz. Penal Central de El Puerto de Santa María / AHPC-PCPSM.
Archivo del Tribunal Militar Territorial número 2. Sevilla /ATMT2-S.

Información aportada por Antonia Oliva Ramírez

Datos familiares.
Libreta de Inscripción Marítima; 1932.
Fotografía; hacia 1936.

Bibliografía

Domínguez Pérez, Alicia (2004). El verano que trajo un largo invierno. La represión político-social durante el primer franquismo en Cádiz (1936-1945). Cádiz, Quorum.
Hernández Navarro, Francisco Javier y Moreno Tello, Santiago (2013). “Biografía y nuevos datos sobre la muerte de Francisco Tato Anglada, el farmacéutico y alcalde-pedáneo de Barbate en 1936”, en Autoría colectiva, 75 Aniversario de la Segregación de Barbate. Comunicaciones presentadas en las Jornadas de Historia Local del 11 al 20 de marzo de 2013. Barbate, Ayuntamiento de Barbate/Diputación de Cádiz.
Montero Barrado, Jesús María (2023). Fascismo y represión en Barbate durante la guerra y la postguerra. Cádiz, Mancomunidad de La Janda / Diputación de Cádiz.
Montero Barrado, Jesús María (2023). “La sonrisa de Antonio Oliva Ramírez, una de las víctimas mortales de la represión fascista en Barbate", en el blog del autor Entre el mar y la meseta, 10 de noviembre (https://marymeseta.blogspot.com/2023/11/la-sonrisa-de-antonio-oliva-ramirez-una.html).

sábado, 5 de septiembre de 2026

Avelino González Fraile, a 90 años de su asesinato en Pedrosillo de los Aires (Salamanca)


El tío Avelino, como lo hemos conocido en nuestra familia [1], nació el 24 de septiembre de 1879 en Alba de Tormes [2]. Era hijo de Eleuterio y Demetria, y fue conocido con el sobrenombre de “el Renovero”. Su padre era oriundo del municipio orensano de Entrimo, llegando a la provincia de Salamanca para trabajar en el oficio de cantero. La madre había nacido en el municipio salmantino de La Maya y pertenecía, por parte de padre, a una familia dedicada a la ganadería. Se casó con Serafina Vicente Barrado, con la que no tuvo descendencia, si bien acogieron, a modo de ahijada, a su sobrina Eulalia Boyero Vicente.

En un momento indeterminado, posiblemente después de haber contraído matrimonio, se instaló en Martinamor, donde se dedicó a la compraventa de tierras, granos y ganado, para acabar en Cuatro Calzadas, dentro del mismo término municipal [3]. A la vez que fue adquiriendo varias fincas, que cultivaba, fue diversificando sus actividades con la compra de grano, que limpiaba con sus máquinas antes de venderlo. De ahí el sobrenombre “el Renovero” con el que era conocido. Su prosperidad económica le permitió tener dos o tres personas asalariadas de una forma permanente para las tareas del campo, sin contar los temporeros que contrataba en diferentes épocas del año.

Por lo que hemos podido conocer, se trataba de un hombre “bueno” y “querido”. Durante los años 30 mostró sus simpatías por la República.

Tras el golpe militar de julio, en una fecha desconocida, fue detenido en su vivienda de Cuatro Calzadas. En la familia, especialmente por el testimonio de su ahijada Eulalia, se decía que tras su detención “le dieron el paseo” y que “murió en la cuneta”, expresiones que coinciden con lo vivido por numerosas personas.

Según algunos testimonios fue llevada a cabo por una patrulla falangista procedente de Alba de Tormes, que tenía al mando a un tal Pepe “el Zampón” o “el de Alba”. Fue conducido a la finca de Castillejo, en el cercano término de Pedrosillo de los Aires, un lugar que fue escenario de otros asesinatos durante los meses posteriores al golpe militar [4].


Teniendo en cuenta que no hay constancia de su detención en la cárcel de la capital, creemos que pudo haber sido a principios de septiembre, si nos atenemos al Acta de Defunción. Ahora podemos constatar, a través del del Registro de Pedrosillo de los Aires, lo siguiente:

“suponiéndose que falleció en despoblado dehesa de Castillejo el día siete de septiembre de mil novecientos treinta y seis, a las dos horas próximamente (...), a consecuencia de disparo de arma de fuego, según resulta de manifestación facultativa en acta y reconocimiento practicado, y su cadáver había recibido sepultura en el cementerio de la localidad el día de su muerte”.

Ese registro, que siempre fue desconocido por su esposa Serafina y su sobrina Eulalia, fue localizado en 2008 gracias a la labor de mi hermano Juan-Miguel y, posteriormente, también por la Asociación Memoria y Justicia de Salamanca.



Se desconoce el lugar concreto donde se llevó a cabo su fusilamiento, habiendo varias versiones. ¿Ocurrió en el propio cementerio, donde acabó siendo enterrado anónimamente? ¿O lo fue en sus proximidades? Como escribí en su día:

“En todo caso, los pinos y las encinas fueron testigos mudos durante la noche de la muerte por fusilamiento de varias personas de los pueblos colindantes a Pedrosillo de los Aires”.


Tras su muerte, su esposa Serafina fue acogida por su sobrina Eulalia. Aunque desconocemos los detalles, sabemos que fue perdiendo parte del patrimonio. Según algunos testimonios, la casa y la finca acabaron siendo adquiridas por Bonifacio Diego, un personaje que gozó de relevancia en la provincia durante los primeros años de la postguerra, donde no faltaron sus relaciones económicas con la Alemania nazi [5]. Conociendo lo que ocurrió durante esos años, ¿estamos ante un caso de represión y/o rapiña económica? [6].

Tal como se recoge en el Acta de Defunción del día 7 de septiembre de 1936 el juez municipal de Pedrosillo de los Aires dispuso que el cadáver debía ser enterrado en el cementerio del municipio. Pasados los años, no sabemos dónde y si quedan sus restos mortales de Avelino González Fraile. Uno de los problemas deriva del hecho de que no tuvo descendencia. Y acudir después de tantos años a sus familiares, paternos o maternos, resultaría una tarea prácticamente imposible.

Nos queda seguir manteniendo su memoria. Como se hace en el Memorial ubicado en el cementerio de Salamanca, donde puede leerse su nombre. 


Notas

[1] Casado con Serafina Vicente Barrado, prima de nuestra madre, tuvo como ahijada a su sobrina Eulalia Boyero Vicente, prima y cuñada, a la vez, de nuestra madre.
[2] El artículo está basado en “Avelino González Fraile en 1936: la recuperación de la memoria de un desaparecido de la represión en Salamanca durante la Guerra Civil”, obra de quien esto escribe y su hermano Juan-Miguel; éste fue quien llevó a cabo el trabajo de campo, indagando en registros municipales y parroquiales, visitando algunos lugares y entrevistándose con varias personas, de las que recogió unos testimonios muy relevantes.
[3] Sobre su actividad profesional, ver Almeida Cuesta (1999).
[4] López y Delgado (2001, p. 248 y ss., y 252-253); y López y Delgado (2007, p. 144 y ss.).
[5] De Sena (2001).
[6] Berzal de la Rosa (2007).

DOCUMENTACIÓN

Archivos, hemerotecas y registros


Archivo Diocesano de Salamanca.
Hemeroteca de la Gaceta de Salamanca.
Hemeroteca de la Universidad de Salamanca.
Registro Municipal de Alba de Tormes.
Registro Municipal Martinamor.
Registro Municipal Pedrosillo de los Aires.

Bibliografía

Almeida Cuesta, Hilario (1999). Martinamor, un pueblo en la Tierra de Alba de Tormes. Salamanca, Ayuntamiento de Martinamor.
Berzal de la Rosa, Enrique (2007). “Introducción”, en Enrique Berzal de la Rosa (coord.), Testimonio de voces olvidadas, v. 1. León, Fundación 27 de marzo.
Delgado Cruz, Severiano e Infante Miguel-Motta, Javier (2007). “Nadie preguntaba por ellos: guerra y represión en Salamanca”, en Enrique Berzal de la Rosa (coord.), Testimonio de voces olvidadas, v. 1. León, Fundación 27 de marzo.
López, Santiago y Delgado, Severiano (2001). “Víctimas y Nuevo Estado. 1936-1940”, en José Luis Martín (dir.) y Ricardo Robledo (coord.), Historia de Salamanca. V Siglo Veinte. Salamanca, Centro de Estudios Salmantinos.
López, Santiago y Delgado, Severiano (2007). “Que no se olvide el castigo. La represión en Salamanca durante la guerra civil”, en Ricardo Robledo (ed.), Esta salvaje pesadilla. Salamanca en la guerra civil española. Barcelona, Crítica.
Montero Barrado, Jesús María y Montero Barrado, Juan-Miguel (2022). “Avelino González Fraile en 1936: la recuperación de la memoria de un desaparecido de la represión en Salamanca durante la Guerra Civil”, en el blog Entre el mar y la meseta, 27 de diciembre (Entre el mar y la meseta: Avelino González Fraile en 1936: la recuperación de la memoria de un desaparecido de la represión en Salamanca durante la Guerra Civil).
Sena, Enrique de (2001). “Guerra, censura y urbanismo: recuerdos de un periodista”, en José Luis Martín (dir.) y Ricardo Robledo (coord.), Historia de Salamanca. V Siglo Veinte. Salamanca, Centro de Estudios Salmantinos.



(Imágenes 2, 3 y 4: Juan-Miguel Montero Barrado).